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Insomnio, un mal que sufre el 20% de la gente

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Insomnio, un mal que sufre el 20% de la gente

Los factores emocionales, la ansiedad y el estrés se relacionan con el 90% de los casos de trastornos en el sueño, que repercuten en la vida diaria. ¿Cuándo consultar al médico?

Un estudio realizado en los EEUU arrojó que casi dos de cada 10 personas sufren trastornos del sueño, y que la inmensa mayoría de los casos de insomnio y otros trastornos del sueño se relacionan con factores emocionales, ansiedad y estrés, en tanto que otras se vinculan a afecciones como la fibromialgia o el dolor neuropático.

Esta problemática produce un serio deterioro en la calidad de vida: desde disminución de la concentración e irritabilidad constante hasta un mayor riesgo de accidentes, afecciones cardiovasculares y otros. Por ello, aconsejan consultar con un especialista en medicina del sueño, y no automedicarse. Así lo afirmaron expertos durante el último Foro de Dolor y Neurociencias de Pfizer, realizado recientemente en la ciudad de Mar del Plata, con la presencia de más de 200 médicos de todo el país.

El doctor Rakesh Jain, director de Investigación de Drogas Psiquiátricas para R/D Clinical Research en Lake Jackson, Texas, EEUU, y orador en dicho encuentro, declaró que “en pacientes con dolor, el sueño se ve interrumpido muy a menudo, lo que les causa un significativo sufrimiento y aflicción. Pero lo más importante es que la dificultad para dormir hace que el dolor no sea bien tratado. Por lo tanto, atacar los problemas de sueño en pacientes con dolor crónico es un objetivo clínico importante”.

Asimismo, el doctor Thomas Roth, director de la División de Medicina del Sueño del Henry Ford Sleep Research Center (EEUU), quien participó en el desarrollo de contenidos de la Cumbre, destacó que “existe un círculo vicioso entre la perturbación del sueño y los desórdenes de ansiedad y dolor. No sólo es una comorbilidad frecuente, sino que muchos pacientes reportan que el sueño es el mayor problema asociado a su dolor. Por ello, en la actualidad reconocemos que tratando la ansiedad o el dolor sin tratar la alteración del sueño es virtualmente imposible”, dado que se encuentran intrínsecamente relacionadas. “Es por eso que lo mejor sería utilizar una sola medicación que se sabe que tiene efecto para los dos problemas”, recomendó.

Al respecto, el doctor Facundo Nogueira, jefe del Laboratorio del  Instituto Argentino de Investigación Neurológica Sueño (Iadin), destacó que “existe un sinnúmero de patologías de diversa índole que afectan la continuidad y la calidad del sueño, que pueden ser de origen respiratorio, neurológico, emocional u orgánico. Estos desórdenes alteran la calidad del descanso nocturno y repercuten directamente en el funcionamiento del cerebro durante el día”. En especial, “el 90% de los casos de insomnio se asocian a factores emocionales, bien conocidos en la fibromialgia, o a estrés. El insomnio es común en sujetos que padecen depresión o cuadros de ansiedad”.

Según Roth, “demasiado a menudo, los médicos no preguntan a sus pacientes sobre cómo duermen. Además, las personas pueden no hacer una asociación entre su sueño y un problema de ansiedad o dolor. Por ello, quienes van a ver a su médico por un problema de dolor o ansiedad tienen que contarle sobre sus problemas para dormir, y hablar sobre lo que ocurre luego de una buena o una mala noche de sueño. Finalmente, esos pacientes necesitan conocer y practicar una buena ‘higiene del sueño’. Esto incluye ir a la cama a la misma hora todas las noches, no beber alcohol ni bebidas con cafeína, ni comer dentro de las dos a tres horas antes de ir a dormir. También deberían asegurarse de que el dormitorio propicia el sueño, en términos de temperatura y ruido”.

En los EEUU, se calcula que entre 50 y 70 millones de personas sufren de algún trastorno de sueño, entre los que se incluyen dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido (insomnio), somnolencia diurna (hipersomnia), dificultades con el ritmo del sueño (horario regular) y conductas anormales durante el sueño (terrores nocturnos, sonambulismo).

Para mejorar el sueño existen múltiples abordajes, desde cambio de hábitos hasta medicación. Pero “lamentablemente muchas personas padecen problemas del sueño y se automedican, muchas veces en forma incorrecta, aumentando las dificultades con diversos sedantes. Desde ya, y como siempre, la sugerencia es que consulte a su médico”, consignó Nogueira.

 

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