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Adultos Mayores y los cuidados ante las altas temperaturas

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Adultos Mayores y los cuidados ante las altas temperaturas

Si bien los golpes de calor pueden afectar a todas las personas, en mayores de 65 años el riesgo aumenta, ya que en el proceso de envejecimiento disminuye la proporción de agua en el organismo. Al respecto la doctora Virginia Alarcia brindó una serie de recomendaciones sobre todo para que los cuidadores de los adultos estén atentos a los probables signos de deshidratación.

Al igual que las altas temperaturas del verano afectan a niños pequeños pudiendo ocasionar deshidratación e insolación, los adultos mayores, es otra franja etaria a la que hay que prestar especial atención con los “golpes de calor”, ya que, por un lado, su organismo no se adaptan tan rápido a los cambios repentinos de temperatura, y por otro, suelen tener una menor sensación de sed, olvidándose de beber y deshidratándose con mayor rapidez. Además, si cuentan con alguna enfermedad crónica, sobrepeso o están medicados, el riesgo de sufrir un golpe de calor es mayor.

 

Al respecto, la doctora Virginia Alarcia, directora de la Residencia para Adultos Mayores Coronel Suárez, destacó que el cuidado que se le brinde al adulto mayor, es fundamental para evitar la deshidratación y por ende el “golpe de calor” .

“Los adultos mayores son una población de riesgo muy importante, se deshidratan muy fácilmente y el adulto no reconoce los síntomas y a veces los cuidadores tampoco”, aseguró y explicó que el golpe de calor suele darse ante jornadas de temperaturas elevadas y altos porcentajes de humedad provocando en el adulto mayor una “vasodilatación de las arterias periféricas, generando un proceso de deshidratación que no es percibida por el adulto, ya que no tienen sensación de sed, aunque su organismo tenga necesidad de agua como cualquier persona expuesta a las altas temperaturas”, explicó.

“El cuerpo no puede regular la temperatura y surgen una cascada de eventos o lo que denominamos, una falla multiorgánica producto de la deshidratación, el aumento de la temperatura corporal que puede llegar a la hipertermia, confusión, mareos, el paciente está obnubilado, con cierta tendencia al sueño”.

Explicó que el golpe de calor sucede cuando el cuerpo no es capaz de eliminar el exceso de calor, en ese instante sucede la temida hipertermia; momento en el que los mecanismos de regulación térmica del organismo son superados.

“A veces los cuidadores o familiares pueden suponer que el adultos está cansado o agobiado por el calor, y cuando llegan a la guardia realmente estamos en una situación crítica o de mayor gravedad, en donde se deben administrar líquidos endovenosos y el tratamiento es más intensivo”.

En tal sentido indicó que “cuando la temperatura es elevada, sobre todo en esta época de verano, los adultos deben permanecer en un lugar fresco, si hay aire acondicionado en 24° grados, en un lugar con ventiladores o en una zona ventilada, con ropa liviana, gorro para protegerlos del sol, hidratarlos continuamente con jugos o con agua de manera continua, porque ellos no van a pedir beber, entonces la idea es ofrecerles líquidos frescos cada 40 minutos, que tomen, aunque sea pequeñas cantidades pero que se hidraten al menos 2 litros por día”, expresó.

Otro factor a tener en cuenta, subrayó la doctora Alarcia, es que ellos son una “polifarmacia”, ya que los adultos están, en su gran mayoría, medicados y muchas veces se les administra diuréticos, que empeoran la situación de deshidratación.

“Si bien el diurético se administra para tratar enfermedades como las insuficiencias cardíacas o enfermedades pulmonares, en esta época de calor termina siendo perjudicial, más si el adulto mayor no toma la cantidad de agua necesaria para que su organismo regule la temperatura corporal”, explicó y aconsejó controlar la presión arterial antes de realizar actividades físico-recreativas, como forma de evitar la deshidratación.

Asimismo aconsejó: evitar digestiones muy pesadas mediante comidas ligeras; no exponerlos al sol cuando las temperaturas y la humedad son excesivamente elevadas, al igual que evitar realizar actividad física que aumente el esfuerzo y la sudoración en horas de mucho calor. Ventilar bien la casa para que esté fresca.

“Por eso es importante, tanto en los niños como en los adultos, el rol de las personas que los cuidan, es fundamental que estén atentos en ofrecerles agua aunque ellos no lo pidan, como así también evitar el consumo de alcohol o bebidas colas azucaradas, ya que aumentan el metabolismo y disminuyen los síntomas de sed, al igual que procurar una alimentación fresca y saludable”, señaló.

Al hablar de aquellos adultos que realizan actividad física o que concurren a colonias de vacaciones, la doctora Alarcia aconsejó que “toda actividad se realice bajo la supervisión de profesionales que controlen la presión arterial de los adultos, que las actividades físicas las realicen en espacios bajos la sombra resguardados del calor y sol y en horas donde las altas temperaturas no afecten la salud de los adultos”.

En caso de sufrir un golpe de calor, es fundamental actuar de manera rápida. “Lo primero que hay que hacer es bajar la temperatura del cuerpo con paños fríos o incluso con hielo. Cuando se trata de ancianos puede ser muy grave, por lo tanto, hay que acudir a un médico ante los primeros síntomas”.

 

Adultos y la Vacuna Antigripal

 

Así como las altas temperaturas afectan a los adultos, el intenso frio también preocupa a los profesionales, por lo que aconsejó que en el mes de marzo, en vísperas de los meses de frío, los adultos se apliquen la vacuna antigripal, “tal cual lo realizan cada año”, afirmó.

“Es un hábito que está muy instalado en los adultos mayores la aplicación cada año de la vacuna, ya todos los médicos de cabecera, como los infectólogos y neumonólogos recomiendan la vacunación tanto de la anti-neumococo como la antigripal todos los años”, indicó.

Asimismo agregó “hay poblaciones específicas, como aquellos que tienen insuficiencia cardíaca y enfermedades pulmonares, que deben vacunarse contra la neumonía”, señaló, al tiempo que afirmó, “la mayoría de los pacientes, mayores de 65 años, con algún factor de riesgo, saben que deben vacunarse en los meses de marzo y abril”, destacó la profesional. 

 

Mayor longevidad en los adultos

 

“En la actualidad decimos que una persona de 65 años es un adulto mayor y la realidad es que los vemos totalmente joviales y llenos de energía y hasta ellos mismos no se sienten incluidos en esa franja etaria”, comentó la profesional.

“Pero a su vez, la expectativa de vida ha aumentado tanto, que también conlleva la aparición de nuevas enfermedades que son más frecuentes, como la demencia o el deterioro cognitivo que van de la mano de esa longevidad”.

 

En este sentido, la profesional indicó que “el avance de la ciencia y de la tecnología brinda herramientas como para detectar y tratar a tiempo este tipo de patologías, como forma de estimular al adulto mayor, sumándose otras ramas de la medicina al cuidado de la persona mayor, como forma de acompañar en este último tramo de la vida, tales como los Acompañantes Terapéuticos, los Fisioterapéuticos, actividades de estímulo de memoria con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los adultos”, valoró.

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