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Un policía con pasado suarense fue condenado a perpetua por delitos de lesa humanidad

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Boccalari llegó en un auto conducido por su hija a escuchar el veredicto y se retiró de la misma manera ya que goza de arresto domiciliario Boccalari llegó en un auto conducido por su hija a escuchar el veredicto y se retiró de la misma manera ya que goza de arresto domiciliario

Se trata de Gustavo Abel Boccalari, de 68 años, funcionario policial que estuvo en nuestra ciudad en los años ´70, siendo muy recordado por su ‘particular’ accionar

El pasado jueves fue condenado a prisión perpetua el policía Gustavo Abel Boccalari, de 68 años, quien hacia principios de los años 70 desempeñó funciones en el distrito de Coronel Suárez, tanto en San José como en la comisaría de nuestra ciudad.

Con alto perfil, Boccalari fue un efectivo que dejó sus recuerdos entre los suarenses, y quienes peinan canas aún  recuerdan su manera de proceder en tiempos en que el poder de los uniformados casi no tenía controles.

Lo cierto es que luego de un largo juicio, Boccalari fue condenado a prisión perpetua el pasado jueves como único acusado en el nuevo juicio que tuvo como víctima a Julio Argentino Mussi, secuestrado de su domicilio en la localidad chubutense de Comodoro Rivadavia por fuerzas del Ejército en marzo de 1977.

Este quinto proceso oral que se realiza en Bahía Blanca, surgió como un desprendimiento del juicio que se lleva adelante desde el 11 de octubre, conocido como «causa Ejército o causa 930». El juicio se realizó en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Sur, avenida Colón 80.

 

La causa:

 

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Bahía Blanca condenó a Gustavo Abel Boccalari, ex oficial subinspector de la Policía de Buenos Aires, acusado de «privación ilegal de la libertad agravada por amenazas y violencia en concurso real con imposición de tormentos y homicidio agravado por alevosía y por el concurso de tres personas por lo menos».

 

La desaparición de Mussi:

 

Casado y con una hija, Mussi, de 32 años, sin militancia política, esperaba en la noche del 21 de marzo de 1977 firmar al día siguiente un contrato laboral en Yacimientos Petrolíferos Fiscales, pero a las 6 de la mañana del 22 un grupo de soldados entró en su domicilio, revolvió cajones, lo llevó sin dar explicaciones y aún hoy continúa desaparecido.

El traslado de Mussi a Bahía Blanca se produjo horas después, a bordo de un avión militar y en custodia del subcomisario Luis Cadierno y el entonces oficial subinspector Boccalari, que para comienzos de ese año revistaban en la Delegación Cuatrerismo de la policía provincial y respondían  al general Abel Catuzzi. Catuzzi, que llegaría a comandante del V Cuerpo dos años más tarde.

Durante el viaje, que se extendió por cuatro horas, Cadierno y Boccalari amenazaban a los secuestrados con tirarlos al mar desde la aeronave. Una vez llegados a Bahía Blanca, Mussi y sus compañeros de cautiverio fueron conducidos a un vagón de ferrocarril, en apariencia abandonado en la intemperie de la playa de maniobras del Ferrocarril Roca.

En ese viejo vagón, que los torturadores llamaban «el avión de madera», Mussi permaneció por espacio de seis a ocho días. Durante ese periodo, no se le acercó comida ni bebida alguna. Al quinto día comenzaron las torturas con picana eléctrica, en una dependencia cercana al vagón. Los represores la llamaban «sala de sesiones». Con Mussi demostraron especial ensañamiento, ya que en una ocasión pudo aprovechar el deslizamiento de la venda que cubría sus ojos para enfrentarlos. Trabajosamente, los torturadores consiguieron reducir su humanidad de 1, 85 metro y cien kilos y luego se desquitaron, aplicándole golpes de culata en grupo.

Desde aquel vagón, Mussi fue conducido a la sede de la Brigada de Investigaciones de la Policía. Allí acababa de ser trasladado Boccalari, que junto a Cadierno siguió a cargo de las torturas al secuestrado. Mussi pasó sus últimos días en la Brigada en agonía, pidiendo por su mujer y su hijo. No volvió a saberse de él, ni de su cuerpo. Los restantes detenidos en Comodoro Rivadavia pasaron a «disposición del Poder Ejecutivo Nacional» al cabo de un trimestre, y fueron confinados en la cárcel bahiense. Recuperaron la libertad recién en los últimos días de diciembre de 1977.

Boccalari, en tanto, continuó su carrera en la Policía provincial hasta mediados de los ’90. Aunque no se le conoció participación política partidaria, gustaba jactarse ante los vecinos de los distritos por donde pasó de las gestiones que hacía ante autoridades provinciales, que sin embargo no le permitieron llegar al máximo cargo del escalafón. Su paso por la fuerza registra sumarios por apremios ilegales a detenidos comunes, que no prosperaron ni le impidieron obtener calificaciones sobresalientes, y una denuncia por acoso sexual a uno de sus subordinados, radicada por la esposa de éste.

 

La primera audiencia

 

En la primera audiencia del juicio a Gustavo Abel Boccalari y tras la lectura de la acusación y una larga indagatoria al imputado, se escucharon tres testimonios sobre el accionar de la Policía Bonaerense durante la dictadura.

El comisario retirado está imputado por el secuestro y desaparición de Julio Mussi y atraviesa un debate exprés luego de quedar fuera del Juicio Ejército III por recusar al Tribunal.

El hoy condenado entró y salió en camioneta de su hija rumbo a su casa, donde goza de prisión domiciliaria, estado del que aun estando condenado a perpetua sigue gozando.

En su larga defensa ante el tribunal Boccalari prometió no victimizarse, pero le duró poco. Afirmó que no fue el jefe de la Sección Cuatrerismo, sino que fue uno de los puestos que le facilitaron y del cual «abusó», para atender la demandante salud de su esposa.

Que el subcomisario Luis Cadierno -quien por su personalidad «no aceptaba opiniones»- era el único malo entre los malos y  que «quizás fui un cobarde por no decir esto no va conmigo, pero estaba con las manos atadas».

Intentó así desvirtuar su intervención en el secuestro de un grupo de personas detenidas en Comodoro Rivadavia y trasladadas a Bahía Blanca donde fueron torturadas y, en el caso de Julio Mussi, asesinado y desaparecido.

Sin embargo, admitió que viajó al sur con Cadierno, que voló a Bahía junto a los capturados y a una guardia militar en un avión Hércules del Ejército, que las víctimas fueron reducidas en la mitad de un vagón ferroviario que funcionaba como depósito de la sede policial donde estuvieron «atados, vendados, apilados» y que, efectivamente, fueron torturados. Pero eso sí, «cuando yo no estuve», aclaró.

Boccalari tenía por encima a Cadierno y por debajo a una decena de suboficiales a su cargo, a quienes mandaba cumplir funciones vinculadas a Cuatrerismo. «Si pasaba algo con la gente del vagón ¿Quién les daba las órdenes? No sabría explicarle».

«Los detenidos estuvieron tres o cuatro días, algunos fueron liberados, y a otros los trasladaron a la Brigada de Investigaciones. Yo llevé a dos, no me acuerdo a quiénes. Sí que me mandaban seguido a controlar a la Brigada, que no era mi función, a ver si los presos estaban ahí. Los llevaba en los vehículos de la policía, iban como supuestos delincuentes esposados, pero no encapuchados», dijo.

Boccalari declaró que, «en una o dos ocasiones estuve por una hora o veinte minutos y en ese momento interrogaba el inspector Cadierno, estaban atados, tengo dudas, pero diría que encapuchados. Cuando estaba ahí, el comisario interrogando, yo escribía lo que me decía».

Agregó que a las víctimas se les leían las declaraciones en presencia de dos testigos que solían ser un ganadero y un empresario «conocidos» de Cadierno -Julián Cangelosi y Marcelo (?)-.

Sobre el final de la audiencia el imputado reconoció su firma en actas de un expediente incorporado a la prueba a pedido de la Fiscalía. 

 

Finalmente, el jueves, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal integrado por los jueces Luis Salas, Pablo Ramiro Díaz Lavaca y Marcos Javier Aguerrido condenó al subinspector Gustavo Abel Boccalari, de 68 años, por el secuestro y desaparición de Julio Mussi, quien tenía 32 años cuando ocurrió el hecho.< (Efemedelacalle – AgenciaUrondo)

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