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¿Qué nos está sucediendo?

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Profesor de Filosofía (UCA). Profesor de Filosofía (UCA).

¿Qué nos está sucediendo? Desde que nuestro presidente manifestó su beneplácito acerca de que el Congreso de la Nación este año debatiera el aborto parece que vivimos inmersos en una oscura pesadilla. Nos dirán que el debate simplemente sirvió para poner en evidencia la violencia, el odio y sobre todo el vacío existencial que nos rodea. Estamos de acuerdo. Pero también pensamos que este debate lo incentiva, promueve y donde no estaba lo genera. ¿En un país con tantas grietas y heridas no sanadas, donde todavía se escuchan los gritos de "ni olvido ni perdón", era el momento más oportuno para discutir acerca de quienes tienen derecho a vivir?.

Creemos que ningún momento lo amerita ni justifica. Pero lo que sucede es que debido a las angustias que hoy tenemos, que van desde lo económico y laboral hasta lo religioso, el aborto se ha convertido en un estandarte detrás del cual se agolpan las frustraciones, los miedos, la desvalorización personal y la ausencia de sentido de la vida que padecen muchos.

De otra forma sería impensable ver lo que hoy está pasando. Marchas en donde se escuchan voces que dicen "Solo quedaría embarazada para abortarlo". Donde se grita el odio hacia la Iglesia y el desprecio a toda creencia religiosa. O se desvirtúan totalmente, al decir de la mamá de Angeles Rawson y de la de Chiara Paez, lemas como el de "Ni una menos", tomándolo como sinónimo, ya no del justo, urgente y necesario reclamo por la seguridad de las mujeres y sus derechos, sino como sinónimo de supremacía feminista y muerte. Grafitis tales como: "Es mi bebé, lo mato si quiero" o "Basta de Downs. Aborto ya".

Los actos de sadomasoquismo realizados durante la última marcha en la Plaza de Mayo donde nuestras jóvenes semidesnudas se daban latigazos mientras se tiraban cera ardiente sobre sus cuerpos. Los pañuelos verdes llevados (seguro que sin ser conscientes) como símbolo de muerte que invadieron nuestras calles y muchas veces las aulas de los más pequeños.

Nos decíamos, para tranquilizarnos: Los que hacen eso son solo unos pocos fanáticos. La gran mayoría busca, aunque por medios equivocados el cese de los abortos clandestinos y la seguridad de los más pobres. ¿Pero realmente es así? Seguimos creyendo que la ignorancia y desgraciadamente la falta de profesionalismo y ecuanimidad de algunos de nuestros periodistas está ocultando a muchos, bien intencionados, lo que sucede. Pero después de estos meses de debates y tantos argumentos biológicos, médicos, jurídicos, filosóficos e incluso religiosos no podemos seguir pensando que es solamente la ignorancia la que promueve tanto desprecio a la vida del más débil de los seres, el niño por nacer.

¿Y nuestros diputados? ¿Qué pensar de ellos? Es cierto que nada bueno puede salir de llevar al terreno político legislativo una cuestión donde se juegan valores absolutos. Quién merece o no vivir no puede ser un tema de debate en el Congreso. Sí son temas de debate todas aquellas políticas que se pueden y deben llevar adelante para salvaguardar la vida del niño y la vida y derechos de la madre como también del padre: Garantizar la formación integral, acompañar y ayudar a la mujer en estado de maternidad vulnerable, castigar a quienes lucran con los abortos clandestinos, aumentar las penas para los violadores, mejorar la ley de adopción y tantas coas más. Pero si bien entre nuestros representantes hay quienes se están ocupando seriamente, son muchos los que pareciera que por cuestiones ligadas al pragmatismo político y la especulación o a una ignorancia casi invencible pero culpable siguen proponiéndonos como salida fácil e inmediata la muerte del niño por nacer.

¿Y nuestro pueblo? Parece que, en estos últimos días, así lo manifiestan las encuestas, por fin comienza a hacerse escuchar. Cerca de 500.000 firmas en contra de la ley. Millones de personas en las marchas por la vida. Pero todavía falta y no es tarea sencilla que nos demos cuenta de lo que está en juego cuando se nos miente y se nos disfraza lo que se está debatiendo.

No sabemos realmente por cuantos ha sido leído el proyecto presentado por la Campaña para el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, firmado por unos 70 diputados. Hay que leerlo. Allí no se busca la despenalización. Allí se propone un aborto irrestricto. Sin necesidad de justificación alguna hasta las 14 semanas. Y en varios casos, no solo el de violación, hasta los nueve meses. Es algo realmente inaudito.

El jueves 7 de junio circuló entre los diputados un pre dictamen para presentar con modificaciones al proyecto original. Sofísticamente y bajo apariencias de querer consensuar se incluyen consideraciones más inhumanas que el anterior. Se mantienen las 14 semanas. Es decir, se promueve la muerte como un derecho. Garantizando así que en los estudios prenatales no haya falsos positivos y se pueda eliminar a un niño al que se le detecte cualquier discapacidad. Se modifica entre otros el artículo tercero y, lo que aparentemente es una concesión provida, termina siendo todo lo contrario. Al ampliarse el concepto de "salud" sigue posibilitándose un aborto eugenésico, que busca eliminar personas con discapacidad, hasta los nueve meses.

Y en ese concepto de salud, como nos explicó el Jefe de Gabinete Marcos Peña en su informe al Congreso, podrían tenerse en cuenta como justificaciones por ejemplo que la madre pierda su trabajo o sea abandonada por su pareja. Eso afectaría a su salud psíquica o social y por tanto posibilitaría el aborto hasta la terminación del embarazo. Si bien se incorpora la objeción de conciencia se lo hace de forma totalmente discriminatoria para el médico que tiene que anotarse previamente en un listado, dificultando así su contratación laboral y para las instituciones a las que no se les respeta el ideario. Pero lo peor es que se pide la condena a prisión para el médico, si demora u obstaculiza el aborto de alguna manera. ¡Y si el niño nace vivo va preso! Es interesante el estudio pormenorizado que se puede encontrar en esta página: www.maternidadvulnerable.com.ar. Tenemos que leer los proyectos. No podemos dejarnos manipular en un tema como este. Seguramente serían miles los que al leerlos cambiarían de opinión al respecto. Pero sobre todo tenemos que rogar para que el 13 y 14 de junio nuestros diputados y nuestro pueblo entero despierten de esta pesadilla. Y luego, teniendo siempre en cuenta que Toda vida vale, cada uno desde su lugar, trabajar para que de una vez por todas se curen las heridas y se cierren las grietas. Y podamos garantizar a los jóvenes y niños nacidos o por nacer una vida más humana y más llena de sentido en nuestra amada Argentina.

 

 

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