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Argentina y sus progresismos: las falsas ideologías

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Argentina y sus progresismos: las falsas ideologías

Si durante este gobierno se despenaliza el aborto, Cambiemos será mucho más progresista que el kirchnerismo.

Está debatiéndose un tema con el cual sabremos qué grado de maduración tenemos como sociedad; es decir, qué capacidad hemos adquirido para separar las cuestiones éticas, morales y religiosas de aquellas que tienen que ver con el interés público: el aborto.

Como país en vías de desarrollo y con amplias zonas sumergidas en la pobreza, el aborto refleja la desigualdad social, a la vez que nos muestra cruelmente qué grado de hipocresía tenemos como entramado social.

En Argentina se aborta muchísimo, y muchísimas son las mujeres que mueren o quedan seriamente dañadas por abortos mal hechos y en condiciones insalubres (obviamente, no aquellas que tienen el dinero para pagar uno bien hecho y por un profesional bien remunerado).

Si eso no se soluciona por cuestiones éticas o religiosas, nuestro país dará muestras de su eterna devoción por el atraso. Imaginemos que en 1986 no se hubiera aprobado el divorcio; en 1954, durante el segundo gobierno de Juan Perón, este ya era ley, pero la Iglesia Católica se opuso de modo tan tenaz que acabó siendo partícipe de la masacre de Plaza de Mayo al año siguiente y, obviamente, del golpe de ese año.

En diciembre de 1954, Perón también impulsó, por decreto ley, el restablecimiento de la Ley de Profilaxis Social, que reglamentaba la prostitución y le daba un encuadre legal y seguro. Obviamente, la Iglesia se opuso.

Finalmente, para completar su enfrentamiento con la curia, en mayo de 1955 el Senado convirtió en ley un proyecto de reforma constitucional que preveía separar la Iglesia del Estado. Podemos decir, técnicamente hablando, que ese era un gobierno de izquierda.

 

Derecha e izquierda

 

Hay cuestiones que nos ubican en el universo de las derechas y otras en el de las izquierdas, pero si no abordamos las cuestiones de salud pública como tales y nos dejamos llevar por nuestras convicciones religiosas, la sociedad quedará estancada y el conservadurismo será el que ganará la partida.

El aborto no necesita ser despenalizado: lo necesitan las mujeres de bajos recursos que no pueden pagar por uno hecho en condiciones seguras.

Pero si no se despenaliza, se van a seguir haciendo, como siguen trabajando las prostitutas en la capital. Estamos en el universo dialéctico de las izquierdas y seguimos siendo de derecha.

La hipocresía del progresismo de izquierda del kirchnerismo no solucionó ninguno de estos problemas (menos el del aborto) y el gobierno de Mauricio Macri podría dejarlo solucionado.

Si durante este gobierno se despenaliza el aborto, Cambiemos será mucho más progresista que el kirchnerismo, que por cobardía no discutió su despenalización y se contentó con ser de izquierda desde lo dialéctico, algo fácil y cómodo.

 

La ley de divorcio le dio a la gestión de Raúl Alfonsín un sesgo progresista importante. ¿Ocurrirá lo mismo con Macri? Ser progresista es solucionar los problemas de orden público a los efectos de disminuir los efectos de la división de clases y dar a todos el mayor número de posibilidades para una vida digna.

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