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El derecho a saber la verdad

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El derecho a saber la verdad

En medio del lanzamiento de la campaña electoral con vistas a las elecciones de medio término del 22 de octubre, trascendió un informe pericial de Gendarmería que concluiría que el fiscal Alberto Nisman no se suicidó, sino que fue víctima de un homicidio.

De todas maneras, apenas unas horas después de que se conociera el anticipo del peritaje, Gendarmería señaló en un comunicado que el informe oficial recién saldría a finales de mes.

Si la información se corrobora, Nisman no se habría suicidado, como se supuso en un primer momento a nivel judicial y político.

De acuerdo con el adelanto difundido en medios periodísticos de Buenos Aires, el magistrado habría sido ultimado por dos personas.

Entre los factores analizados para sostener la hipótesis del asesinato, se destacan que no había restos de pólvora en las manos del fiscal muerto y la posición en la que fue encontrada el arma con la cual se efectuó el disparo.

También se habla de la presencia de ketamina en el cuerpo de Nisman. Se trata de una potente droga que suele ser utilizada para calmar el dolor de animales. «Se hizo para apaciguar a la víctima», dicen los peritos de Gendarmería.

En el trabajo, se asegura que Nisman murió por un tiro detrás de una oreja. Luego, se sostiene que los autores limpiaron la escena del crimen para simular un suicidio. En efecto, no se encontró, siempre según el informe, ningún tipo de huella en la vivienda.

El fiscal fue hallado sin vida en el baño del departamento que ocupaba en Puerto Madero, Capital Federal, el 18 de enero de 2015, cuatro días después de denunciar a la expresidenta Cristina Fernández por el presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado a la sede de la Amia.

Los datos del peritaje no fueron corroborados. Gendarmería remarcó que el informe aún no está concluido y que la Justicia no lo recibió. Por lo que es prudente aguardar esas instancias antes de sacar conclusiones apresuradas.

La sociedad necesita conocer la verdad sobre este caso, sobre el cual no hay un camino cierto. Tener la certeza acerca de cómo murió el fiscal de la causa Amia serviría para consolidar las instituciones y para afirmar el sistema democrático.

Su muerte, aquel verano de hace poco menos de tres años, fue un impacto para el país.

Hoy es urgente saber qué pasó, tener los detalles claros del desenlace y después avanzar en la investigación judicial.

Es un paso que la Justicia debe dar. Lo tiene que hacer con firmeza y valentía, sin tener en cuenta calendarios electorales o las apetencias políticas.

 

 

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