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Mujeres que dejan huella

"El arte es una búsqueda permanente"

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Silvia Arroquy está en búsqueda constante de inspiración. Silvia Arroquy está en búsqueda constante de inspiración.

Silvia arroquy se reunió con Nuevo Día para dar cuenta de la cantidad de actividades que las mujeres pueden llevar a cabo para modificar su estilo de vida y sentirse plenas. Por tal motivo, relató su historia personal.

Durante siglos el rol de la mujer en el arte se limitó a modelo y musa, fuente de inspiración para el masculino ojo del artista. La mujer se configuró como objeto de culto y símbolo de belleza aún en sus más variados estilos estéticos. Las representaciones de la figura femenina   poblaron, en todas sus posibles formas, el arte de cada cultura.

En el arte, la mujer se convirtió en una construcción producto de la sociedad patriarcal que, lejos de incluirla en la producción artística, como ingenuamente se podría pensar, la mantenía relegada a un único extremo del proceso, limitada a un papel de completa pasividad. La mujer estaba totalmente ausente en el arte, era sólo un objeto más que llenaba el vacío lienzo; como también, podían serlo la arquitectura o la naturaleza.

Sin embargo, hoy la mujer toma las riendas de su vida para poder convertirse en artista. Tal es el caso de la artista plástica Silvia Arroquy, quien alienta a la mujer a atreverse a salir a luz. “A veces me encuentro con gente que me dice: ‘¡Qué bueno! Yo no podría hacer algo así’, pero eso no es cierto y nunca es tarde para cantar, bailar, hacer arte, aprender clases de guitarra o música. En Suárez, hay muchos talleres y se pueden hacer cosas que llenan el alma, producen placer y te hacen sentir plena. Uno necesita gratificarse”.

 

Su infancia

 

Silvia, recuerda una linda infancia, rebosante de alegría y cariño. “Vivíamos con nuestros abuelos,  en calle Brandsen. Primeramente, mi abuelo tuvo una peluquería hasta que mi mamá puso un negocio de ropa, que me encantaba porque soy muy pilchera. Así que siempre estuve ayudando en el negocio”.

La artista, es la hermana mayor. “Mi familia estaba constituida por mi hermana, mi mamá, mi papá, mis abuelos y yo. Tuve una relación muy linda con mis abuelos, los disfruté mucho. Mi papá murió muy joven, eso me hizo ver la vida de otra manera”.

 

Más tarde...

 

Con relación a la familia que formó con su pareja, Arroquy mencionó: “Me casé y tuve tres hijos. Hace 43 años que estamos juntos, estamos transitando una linda etapa porque tenemos cinco nietos”.

A partir de 2008 y durante ocho años fue conductora de TV, llevó adelante junto a Griselda Marban un programa denominado ‘Entre Nosotras’. El mismo, estaba referido a la mujer y la familia. “Era un segmento en el que se contabas cosas que pasaban en Suárez y siempre descubrías cosas nuevas. Hay mucha gente que hace cosas, que se preocupa, que ayuda”.

 

El arte en su vida

 

Silvia trabajó con su madre hasta que se casó y retomó el negocio cuando su madre falleció, durante algunos años. “Después, empecé a transitar en esto del arte que me encanta, me produce mucho placer y me hace sentir plena. El arte es una búsqueda permanente de ideales, de sentimientos, de sensaciones que uno tiene y que las quiere plasmar, las quiere contar”.

En una encrucijada constante, pensando qué hacer, qué no hacer, qué sale de la emoción, qué sale del corazón, Arroquy llena su tiempo con arte. “Ahora que no están los chicos, que tengo más tiempo libre, me dedico mucho más”.

De niña, la artista ya sentía el placer por el dibujo. “Acá, en Suárez, no había muchos profesores de pintura, ni de dibujo. Venía una chica de Pigüé que me ayudó mucho, asistí muchos años a sus clases cuando tenía aproximadamente 10, 12 años”

Más tarde, llegó a la ciudad una gran maestra de arte: Cristina Elorriaga. Fueron también sus profesoras Verónica Kenig, Guillermina Victoria, Geraldine Schwindt. “Pero ya soy medio autodidacta porque me gusta trabajar sola en mi atelier, aunque sigo haciendo cursos”.

Con el tiempo, la artista empezó a sentir atracción por el color. “Comencé a incorporar mucho color. En un principio, mi arte era más objetivo y estructurado; pero siempre refiriéndome a construcciones y algo de paisaje. Tuve la posibilidad de viajar mucho gracias al trabajo de mi marido y he conocido gran parte del mundo. Siempre me fascinaron las ciudades”.

Las ciudades se convirtieron en el mundo interior de Silvia. “Empiezo con manchas de muchos colores y de ahí me van surgiendo las ideas de los edificios, de las construcciones. Sin incorporar personas, mis obras son más abstractas en cuanto a color y a forma de construcción, de sensaciones de todo lo que me produce ver una ciudad con su ruido, su música, su movimiento de gente, de coches. Así que, logro una pequeña abstracción dentro de lo que puede ser una mancha de color”.

Actualmente, la artista se encuentra en una nueva encrucijada. “El arte es una búsqueda permanente, a mí me pasa de estar buscando permanentemente cosas diferentes. No me gusta hacer siempre lo mismo, me gusta ir cambiando. Ahora estoy tratando de hacer acuarelas”.

Esta nueva búsqueda de Arroquy proviene de un cambio interior. “Soy muy movediza y no me gusta estar quieta, tiene que ver con mi personalidad. Hago constantemente diferentes cosas, me gusta cambiar, ver otras formas de trabajar, de expresarme, otras formas de manifestar los sentimientos”.

Como artista, Silvia ha recibido varios premios. “No es lo importante ganar premios, pero es un mimo. En 1992, obtuve primer premio de pintura del CEAMSE. El año pasado gané dos segundos premios en el Brandenberg de acá y en el salón anual de Pigüé”.

“Esas cositas te gratifican de alguna manera porque la pintura es algo muy interior, muy personal. Entonces, al mostrarlo es lindo que ese reconocimiento o esos mimitos te alientan para seguir trabajando”, añadió la artista.

 

Su colaboración con la comunidad

 

Desde hace 10 años colabora con Isidoro Espacio de Arte. Junto a Ana Paula Hall presentó su primera exposición cuando dicho espacio se ubicaba en calle Rivas. “Isidoro ha sido muy importante para los artistas suarenses porque ahí encontramos contención y una guía, porque previo a su existencia íbamos a talleres, hacíamos cursos afuera o nos navegábamos por Internet para investigar sobre nuevas cosas, pero Sonia y Graciela manejaron la cosa muy bien”.

 

Hoy se encuentra al frente de Isidoro Sonia Gómez. “Ella se encarga de buscar profesores para que dicten cursos y organiza muestras afuera de la ciudad. Uno necesita mostrar lo que hace y alguien que oriente, que organice porque el ambiente del arte es muy grande. Entonces, se necesita tener un orden y Sonia, que es muy perseverante, nos lo garantiza”.

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