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Derribando mitos: ¿la Unión Convivencial se asimila al Matrimonio?

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Derribando mitos: ¿la Unión Convivencial se asimila al Matrimonio?

Dentro de los grandes avances que trajo aparejada la sanción del Nuevo Código Civil y Comercial, podemos mencionar el reconocimiento expreso dentro de su normativa, de una realidad social que debía ser contemplada y no ignorada: los nuevos paradigmas que envuelven el concepto de Familia.

Por ello, en especial hoy abordaremos las formas familiares que se constituyen por la voluntad de dos personas de vivir juntos sin casarse y en las que se involucran también el derecho a la solidaridad familiar, a la dignidad de la persona humana, al proyecto de vida autorreferencial, entre otros.

Anteriormente estas formas fueron denominadas Concubinato, término de voz latina que significa “comunidad de lecho” o “dormir juntos” y que poseía socialmente cierta carga despectiva al contrastar con el matrimonio como forma familiar tradicionalmente aceptada. 

Con el aumento de este tipo de uniones familiares que se fueron consolidando en la sociedad argentina, se entendió que el concubinato no sólo comprendía una comunidad de lecho sino también una comunidad de vida.

Y finalmente se logró definir al concubinato como un hecho jurídico, voluntario y lícito por el que una pareja heterosexual, decide hacer vida en común con carácter o intención duradera, con la finalidad de formar una familia, sin mediar ceremonia matrimonial civil.

Como se dijo, este tipo de uniones afectivas de tipo informal o “matrimonio aparente” no se encontraban previstas por la legislación vigente.

Derribando mitos: la unión convivencial nunca es jurídicamente igual al matrimonio

Y es así que el nuevo el Código le ha conferido una denominación distinta: Unión Convivencial.

Y al regularla expresamente en su articulado, le ha otorgado un piso mínimo de derechos logrando de esta forma cumplir con el Artículo 14 de nuestra Constitución Nacional que establece expresamente la “...protección integral de la familia…”. Esta protección hasta el Nuevo Código sólo estaba prevista para las familias constituidas mediante la celebración del matrimonio.

Pero este piso mínimo de derechos que hoy se le reconoce a la Unión Convivencial, no significa de ninguna forma igualarla al matrimonio en cuanto a sus efectos jurídicos, y es lógico que así sea.

Principalmente porque los que conforman esa unión convivencial han elegido no celebrar un matrimonio, por no querer o no poder o por las razones que ellos tengan.

Por ello, no resultaría justo brindar un trato igualitario a quienes han decidido NO someter su relación afectiva y proyecto común a la regulación de la figura del matrimonio y su amparo legal. Sería inclusive contradecir la propia voluntad de los convivientes.

Igualarlos implicaría que la diferenciación entre matrimonio y unión convivencial pierda sentido. Si bien es cierto que desde su regulación en el Nuevo Código ambos institutos se acercan en algunos aspectos, de ninguna manera se les otorga los mismos efectos a ambos. Resulta así de simple y claro.

Es más, pensar que la unión convivencial con el transcurso del tiempo iguala al matrimonio en sus efectos, es completamente falso y resulta un mito popular difícil de derribar por encontrarse muy arraigado en el imaginario social.

Ahora teniendo este concepto claro, veamos juntos cuándo el Código considera que sí existe Unión Convivencial, lo que nos permitirá diferenciarlo de los supuestos en que no.

 

Definición y caracteres

 

En su art. 509, el Nuevo Código conceptualiza la Unión Convivencial como la relación afectiva de carácter singular, pública, notoria, estable, de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo.

De esta forma, se refiere a la coexistencia de dos personas con lazos afectivos mutuos, excluyendo así las uniones de más de dos miembros.

Asimismo, se requiere que las dos personas convivan y compartan un proyecto de vida común, sin ser suficiente que cohabiten a los fines de dividir gastos o que lo hagan en forma transitoria.

Por ello se dice que la convivencia es el eje de la Unión Convivencial, es lo que lo diferencia de un noviazgo y le otorga apariencia de matrimonio.

La falta de convivencia extingue la Unión Convivencial. En cambio, quienes se encuentran casados y eventualmente no convivan por alguna circunstancia, seguirán estando unidos en matrimonio.

La estabilidad exigida se vincula a la permanencia, a que la relación no sea accidental, temporal, circunstancial, intermitente ni interrumpida. Se trata de construir un proyecto familiar común.

Con respecto a la singularidad, ello se vincula a la exclusividad. Al igual que en el matrimonio, subyace el deber moral de fidelidad, excluyendo a terceros en su vínculo afectivo.

A su vez que la relación sea pública y notoria significa convivir de manera pública y externa, con apariencia de matrimonio.

La notoriedad se liga al hecho de resultar evidente e innegable la existencia de la relación afectiva.

Y se entiende que para ser pública, la unión familiar entre dos personas debe exteriorizarse al conocimiento de toda la comunidad, no debe ser disimulada u ocultada al conocimiento de  terceros.

Por otro lado, que las dos personas sean del mismo o distinto sexo coloca a nuestro Código entre los más modernos que respetan la nueva legislación referida a la Igualdad de Género.

Por último, cuando el Código se refiere a una relación afectiva, deja excluidas las uniones con finalidades económicas, laborales, etc. Se trata de un elemento psicológico, intencional, que tiene en miras la creación de un proyecto familiar.

Reconociendo efectos jurídicos

Asimismo, el art. 510 del Código establece que para que la unión familiar antes descripta produzca efectos jurídicos,  es necesario que la pareja sea mayor de edad, no estén unidos por vínculos de parentesco ni afinidad, tampoco comprendidos dentro de las causales de impedimento de ligamen (es decir, no debe estar vigente un matrimonio con otra persona) ni estar registrada otra convivencia anterior.

Finalmente, se exige una convivencia mínima de dos años anteriores a la fecha de la solicitud.

Inscripción de la Unión Convivencial

A partir del nuevo Código, puede haber dos tipos de Uniones Convivenciales: registradas y no registradas.

Con qué fin se registran estas uniones familiares? Para probar su existencia.

Pero la inscripción no es obligatoria y por ello, el mismo Código establece que llegado el caso de necesitar acreditar la unión familiar de este tipo, si no se encuentra inscripta igualmente puede acreditarse por cualquier medio de prueba (testigos, documentos).

Es decir, inscribir la Unión Convivencial en el Registro de las Personas resulta un trámite administrativo sencillo, que evita tener que probar la unión por otros medios.

Además posibilita también, si así se desea, inscribir ciertos pactos de convivencia que el mismo Código autoriza a realizar (como la forma en que van a asumir los gastos durante la vida en común, o quién va a vivir en la vivienda familiar y cómo van a dividir los bienes obtenidos por el esfuerzo común si finaliza la convivencia).

En el próximo artículo abordaremos los derechos y deberes de los convivientes, los efectos durante su existencia y al fin de la convivencia, entre otros temas, analizando siempre este instituto en comparación con el matrimonio.

 

Normativa mencionada del Nuevo CCyC

 

ARTICULO 509.- Ámbito de aplicación. Las disposiciones de este Título se aplican a la unión basada en relaciones afectivas de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas que conviven y comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo.

ARTICULO 510.- Requisitos. El reconocimiento de los efectos jurídicos previstos por este Título a las uniones convivenciales requiere que:

a) los dos integrantes sean mayores de edad;

b) no estén unidos por vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados, ni colateral hasta el segundo grado;

c) no estén unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta;

d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra convivencia de manera simultánea;

e) mantengan la convivencia durante un período no inferior a dos años.

ARTICULO 511.- Registración. La existencia de la unión convivencial, su extinción y los pactos que los integrantes de la pareja hayan celebrado, se inscriben en el registro que corresponda a la jurisdicción local, sólo a los fines probatorios.

No procede una nueva inscripción de una unión convivencial sin la previa cancelación de la preexistente.

La registración de la existencia de la unión convivencial debe ser solicitada por ambos integrantes.

ARTICULO 512.- Prueba de la unión convivencial. La unión convivencial puede acreditarse por cualquier medio de prueba; la inscripción en el Registro de uniones convivenciales es prueba suficiente de su existencia.

ARTICULO 514.- Contenido del pacto de convivencia. Los pactos de convivencia pueden regular, entre otras cuestiones:

a) la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común;

b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;

 

c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la convivencia.

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