Inicio | Locales | “Un día, me doy cuenta que yo quería hacer que en Coronel Suárez se entendiera el arte"

Mujeres que dejan huella

“Un día, me doy cuenta que yo quería hacer que en Coronel Suárez se entendiera el arte"

Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
“Un día, me doy cuenta que yo quería hacer que en Coronel Suárez se entendiera el arte"

Con el paso del tiempo, la mujer ha ido modificando su rol dentro de la sociedad. En la antigüedad, la mujer se dedicaba a la recolección y el hombre salía a cazar. En la sociedad pasada, la mujer debía hacerse cargo de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. En la actualidad, las mujeres han logrado formar parte de las organizaciones empresariales, gobiernos y presidencias estatales.

En diálogo con Nuevo Día, la Artista Cristina Elorriaga, sobre la lucha feminista, comentó: “Es un gran salto que se dio la mujer y como todas las cosas no las hacemos en el medio justo, sino que a veces cuando hay tanto tiempo de opresión las cosas saltan mal y  nos vamos a un extremo, pero eso forma parte de la evolución”.

 

Su formación en el arte

 

En el año 1965 comienza la carrera de Bellas Artes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “En mi época, decir bellas artes era sinónimo de no querías estudiar, querías pasarte una vida bohemia, todas esas cosas que aun hoy muchas conciencias creen y consideran que el arte no es algo profesional, serio, responsable como cualquier otra materia o cualquier otra carrera”.

Sin embargo, Cristina se enorgullece de su profesión. “Si en este instante, me preguntaran qué momento de tu vida te gustaría repetir. La respuesta sería, la carrera de Bellas Artes porque se me abrió un panorama totalmente diferente”.

Sobre su experiencia personal durante la carrera, Elorriaga explicó: “Si bien sabía a dónde iba, pero lo humano me sobrepasó. Conocí todas las debilidades y glorias de los humanos dentro de la escuela de Bellas Artes. Eso, me potenció a tener un concepto mucho más amplio del humano y el arte siempre te dispara a redescubrir cosas”.

Seguidamente, la artista mencionó: “El arte no tiene techo y eso hace que trasgredas a lo conocido para llegar a un lugar de propuesta diferente y llegar a una amplitud de conciencia. En las búsquedas, cada vez que generas creaciones y pensamientos, la conciencia se amplia”.

 

El comienzo de una gran carrera profesional

 

Cristina, culmina sus estudios en la década del 70 “Era una época muy difícil políticamente, ya había muchos trastornos. Eso me llevó a decidir, no seguir la escuela superior de arte porque me sentía muy invadida por tanta agresión”.

“El último año de mi carrera, la policía y el ejército nos esperaban afuera del establecimiento, nos revisaban todo lo que llevábamos en los bolsos. Eso hizo que fuera difícil pensar en seguir estudiando y tuve muchos profesores que nos alentaban diciendo que ya sabíamos cuál era el camino y sólo era cuestión de investigar. En ese momento, me vuelvo con el primer título”, continuó.

Un año después de terminar su carrera, la artista decidió formar su propia familia. “Termino en el 70 y en el 71 me caso con quien hoy comparto los días de mi existencia. Luego, decidimos tener hijos: Virginia y Diego”.

A partir de ese momento, Elorriaga se dedicó a la docencia y al arte. “Tengo las dos ramas muy fuertes, muy potenciadas, la de la educación y mis búsquedas personales. Empiezo dando clases en instituciones que me gustaban mucho, el colegio Nacional, el Estrada, el San José, el Profesorado de Maestra Jardinera”.

 

Redireccionando su propósito

Se dedicó cinco años a este tipo de instituciones. “Un día, me doy cuenta que yo quería hacer que en Coronel Suárez se entendiera el arte. Cosa que no me lo iba a permitir la docencia, ni los reglamentos de los institutos”.

“La vida quiso que me encontrara con Hugo Zaballa, Mimo Wiersma y Luisa Braganza. Con ellos,  conformamos un grupo de manifestación del gusto por hacer de las artes y eso fue muy propicio para darnos cuenta dónde estábamos parados. A partir de entonces, me dedico a los talleres de arte haciendo ver que las artes es una profesión como cualquiera”, agregó.

Ininterrumpidamente, hace 45 años que Cristina dicta talleres. “He dado muchas clínicas de arte en la región e incursionado en muchísimas técnicas, me he perfeccionado. Siempre traté de perfeccionarme en lo que no sabía hacer por el hecho de que estoy frente a un taller y debo responder a nuevas técnicas aunque yo no las practique”.

 

El arte y la educación

 

Respecto de la relación que existe entre estos dos temas, Elorriaga mencionó: “Desde la educación, veía que la materia no respetaba a los conceptos que se debían enseñar, sino que era la hora de comer, de reírse y no hacer nada”.

La artista, propuso un cambio de paradigma. “Cuando yo llego, se cambian los papeles y les comencé a explicar qué era el arte para la vida. Entonces, llevaba las cosas técnicas que tenía que enseñar y lo llevaba al terreno de lo cotidiano y se armaban debates muy buenos”.

“Me interesa ver la evolución y me encanta cuando me proponen cosas que no tengo ni pensadas. Ahí, me planto e investigo porque tengo que entender la visión que está teniendo el alumno, no le puedo poner una visión mía por más que sea creativa”, prosiguió.

 

Experiencia inigualable

 

Cristina habló sobre una oportunidad única que se le presentó tiempo atrás: “Yo me inicio como dibujante y grabadora, con los cuales obtuve muchos premios. En el 75, estando en una muestra del Atelier Contrepoint de París en el Museo Nacional del Grabado en Buenos Aires, la directora me dice que me va a proponer para asistir en la escuela”.

En cuanto a la disciplina que desarrolló, señaló: “Así es que fui una de los treinta y siete elegidos a viajar a París. Estuve tres meses haciendo grabado simultáneo a todo color, es una hermosa técnica de superposición que tiene que ver con la densidad de las tintas. Esa experiencia, me marcó mucho”.

Más tarde, Elorriaga viajó a la ciudad de Nueva York en busca de nuevos conocimientos. “En 2000, fui elegida para hacer alta tecnología para grabadores. Fuimos diecisiete argentinos, durante un mes dirigidos por Matilde Marín”.

 

El aporte de Cristina a la mujer

 

El pasado 9 de marzo, la artista presentó una obra en Isidoro Espacio de Arte en el 8M. “Hay muchas formas de expresar la esencia de la mujer y cada uno lo expresa por lo que cree que es lo más identificativo que tiene”

De su muestra, aclaró: “Cada obra representa los 31 días de marzo, el mes de la mujer. Si uno investiga, a lo largo de la historia y en las distintas civilizaciones la luna siempre fue preponderante para la mujer. Maneja las mareas biológicas de todo lo que es orgánico. En muchas civilizaciones, se la llamo la señora de las mujeres”.

Cristina, definió la connotación de la luna: “La luna tiene una parte muy positiva y, también, está relacionada con una parte negativa. Lo negativo surge de la oscuridad, donde todo está permitido. La noche desdibuja y aparecen los fantasmas de las realidades del día”.

En cuanto a su obra, afirmó: “Yo tomé lo positivo porque creo que uno tiene que recrear lo positivo como camino, lo demás ya sabemos que existe ¿para qué potenciarlo?”.

 

Su colaboración a la comunidad

 

Cristina en el presente “Soy artista de Isidoro Espacio de Arte. Apoyé siempre a Sonia con esta propuesta. Me parece que todas las ciudades tienen que tener un espacio de crecimiento, investigación, que se proyecte en sí mismo a las artes”.

 

En el pasado, Elorriaga fue parte de la creación de un centro cultural. “Compartí diez años del Centro Cultural “La Puerta”. Fue un lugar que, para mí, tenía mucho amor y mucha presencia pensando que el arte no es élite, es expresión, espíritu y cerró sus puertas en 2002”.

Compartir en: Post on Facebook Facebook Twitter Twitter

Suscribirse a alimentadores (feed) de comentarios Comentarios (0 publicado)

total: | mostrando:

Publicar tu comentario

  • Marcado
  • Itálico
  • Subraya
  • Cita

Por favor introduce el código que ves en la imagen:

Captcha
  • Enviar a amistad Enviar a amistad
  • Imprimir Imprimir
Compartir en: Post on Facebook Facebook Twitter Twitter