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El Divorcio y el Nuevo Derecho a la Compensación Económica

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El Divorcio y el Nuevo Derecho a la Compensación Económica

La nueva figura jurídica que introdujo el Código Civil y Comercial y que hoy abordaremos, es una de las menos conocidas y difundidas del Derecho de Familia y que opera ante la ruptura de los proyectos de vida común.

En esta ocasión trataremos el nuevo instituto con respecto al divorcio, es decir, con respecto a quienes oportunamente eligieron unirse en matrimonio, pero debemos aclarar que con distintas características, el Código prevé también la posibilidad de solicitar compensación económica al finalizar la convivencia (es decir, aunque no haya habido matrimonio), pero esta cuestión será abordada en especial cuando tratemos las uniones convivenciales.

Por lo pronto, hoy mencionaremos las líneas generales de la compensación económica como efecto del divorcio y analizaremos cuándo y quién puede solicitarla.

Que es la compensación económica?

Es un derecho a reclamar una compensación (el pago de un determinado monto) reconocido por el Nuevo Código a favor del cónyuge que ha sufrido un desequilibrio económico por causa del divorcio.

Dicho de otro modo, es una herramienta jurídica estrictamente patrimonial y de carácter objetivo, que procede siempre que exista un desequilibrio  o desigualdad económica producida por la peculiar distribución de roles y funciones que los miembros de la pareja llevaron adelante durante la vida en común.

Por ello, se dice que esta nueva figura opera como un “correctivo” que pretende evitar las injustas desigualdades que el divorcio provoca, ante las diferentes capacidades de obtener ingresos mientras duró el matrimonio.

Y esto sucede porque muchas veces estas distintas posibilidades de generar ingresos se mantienen “ocultas” o “compensadas” durante el matrimonio, y especialmente se hacen visibles tras la ruptura.

De esta forma, este instituto pone el acento hacia el futuro, favoreciendo al miembro más vulnerable que integró un proyecto de vida con el otro, pero sin perder de vista el pasado, ya que ese desequilibrio debe haber tenido causa u origen en el matrimonio y su posterior ruptura.

Cuándo puede solicitarse? No siempre

Resaltando el principio de autonomía de la voluntad, el Nuevo Código prevé que esta compensación pueda acordarse de común acuerdo entre los cónyuges que deciden divorciarse, o, si no media acuerdo, puede ser reclamado judicialmente por un cónyuge al otro, siempre y cuando se den los requisitos y presupuestos de procedencia para su solicitud.

Y en este punto se debe destacar que no siempre este derecho es procedente, no siempre puede ser solicitada la compensación económica ante un divorcio. De ninguna manera se lo debe ver como una consecuencia directa del divorcio, sino como un POSIBLE efecto del mismo que sólo podrá pedirse cuando se encuentren presentes en el caso particular todos y cada uno de los siguientes requisitos, probados ante el juez:

1.- Desequilibrio objetivo y manifiesto frente al otro cónyuge;

2.- Que el desequilibrio empeore su situación patrimonial;

3.- Que la causa o razón del punto 1 y 2 sea el matrimonio y su ruptura.

Cada caso se deberá analizar en particular, comparando el cómo se desarrolló la vida de la pareja durante el matrimonio y el cómo se desarrolla la vida del ex cónyuge solicitante, después del divorcio.

De esta forma se pretende evitar que el perjuicio que puede producir la convivencia recaiga exclusivamente sobre uno de los cónyuges.

Por ello, en especial el juez deberá observar ciertas circunstancias para otorgar o negar este derecho en cada caso, como ser la dedicación que cada cónyuge brindó a la familia, a la crianza y educación de los hijos, la colaboración prestada a las actividades mercantiles o profesionales del otro cónyuge, la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del cónyuge peticionante, como también el estado patrimonial de cada uno de los cónyuges al inicio y fin del matrimonio, entre otras variables previstas explícitamente por la ley.

La perspectiva de género

La realidad demuestra que, en general, son las mujeres quienes tras dedicarse al cuidado del hogar y de los hijos, relegan su crecimiento profesional o laboral.

Desde esta perspectiva de género, las compensaciones económicas colaboran en superar la desigualdad estructural mediante un aporte que le permita al solicitante reacomodarse y prepararse con el tiempo para competir en el mercado laboral.

Sin embargo, no siempre se fijará a favor de las mujeres, ya que la discriminación positiva no está expresamente prevista  en nuestro Código para este instituto. Como cada familia es única, su aplicación dependerá de analizar a quién se provoca el desequilibrio, teniendo en cuenta roles y funciones asumidos o atribuidos en el proyecto de vida común.

Para finalizar y visualizar la aplicación de este nuevo derecho, comparto un caso del Juzgado Nacional en lo Civil N 92 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el que una mujer solicitó judicialmente compensación económica derivada del divorcio, alegando que durante la vida matrimonial la pareja gozó de un estatus social de clase media o media alta, basado en una división de roles tradicional, por el cual el hombre se desarrolló como un hábil y próspero comerciante y forjó un patrimonio de gran entidad, mientras que la mujer se quedó a cargo de las tareas del hogar y crianza de los hijos. La Dra. M. Victoria Famá, jueza que otorgó a favor de la mujer la compensación económica solicitada, fundamentó su sentencia desde la perspectiva de género, citando a Claria Coria en “El dinero en la pareja. La división sexual del dinero y la sociedad conyugal”: “… El dinero no se agota en su definición económica, no es solo una moneda de cambio. Más bien es un gran delator que encubre las maneras de ejercer poder y de expresar amor. Pero, por sobre todo, encubre ideologías jerarquizantes que en nuestra cultura rigen la relación entre géneros. Es también un transmisor activo de condicionamientos y un perpetuador de prejuicios. El dinero no es neutro, tiene sexo. Y esa asignación es una presencia invisible que condiciona el comportamiento de hombres y mujeres. Influye en la manera de concebir lo masculino y lo femenino, legitima actitudes protagónicas de hombres y condiciona a la marginación y la dependencia a las mujeres. Esta asignación es uno de los pilares que consolida un modelo de relación entre los sexos que restringe la solidaridad. Un modelo caracterizado por el imperio de jerarquías, la imposición mutua de poderes.”

 

Normativa mencionada del Código Civil y Comercial

 

ART. 441: Compensación económica. El cónyuge a quien el divorcio produce un desequilibrio manifiesto que signifique un empeoramiento de su situación y que tiene por causa adecuada el vínculo matrimonial y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Esta puede consistir en una prestación única, en una renta por tiempo determinado o, excepcionalmente, por plazo indeterminado. Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de cualquier otro modo que acuerden las partes o decida el juez.

ART. 442: Fijación judicial de la compensación económica. Caducidad. A falta de acuerdo de los cónyuges en el convenio regulador, el juez debe determinar la procedencia y el monto de la compensación económica sobre la base de diversas circunstancias, entre otras:
a) el estado patrimonial de cada uno de los cónyuges al inicio y a la finalización de la vida matrimonial;
b) la dedicación que cada cónyuge brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos durante la convivencia y la que debe prestar con posterioridad al divorcio;
c) la edad y el estado de salud de los cónyuges y de los hijos;
d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del cónyuge que solicita la compensación económica;
e) la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge;
f) la atribución de la vivienda familiar, y si recae sobre un bien ganancial, un bien propio, o un inmueble arrendado. En este último caso, quién abona el canon locativo.
La acción para reclamar la compensación económica caduca a los seis meses de haberse dictado la sentencia de divorcio.

 

 

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