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El divorcio hoy: Bienes Propios y Bienes Gananciales: Distribuir buscando acuerdos

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El divorcio hoy: Bienes Propios y Bienes Gananciales: Distribuir buscando acuerdos

Conocer y poder determinar con precisión cuales son los bienes propios y gananciales de cada uno de los cónyuges, nunca fue un tema menor.

Generalmente no es una cuestiòn que desvele a las parejas cuando se encuentran unidas en matrimonio pero sí podemos decir con seguridad  que el asunto asume mayor relevancia cuando ya no existe voluntad de seguir juntos, cuando se empieza a pensar en la posibilidad del Divorcio.

Es en ese momento que se debe evaluar cuál es el patrimonio que se logró obtener durante el tiempo que duró el matrimonio, y diferenciar los bienes que les va a corresponder a cada uno.

A esto se denomina liquidar el régimen patrimonial de comunidad de bienes o de ganancias, que se forma desde el momento que dieron el “Sí, quiero”.

Régimen patrimonial de comunidad de bienes o de ganancias

Se denomina asì al sistema que organiza el patrimonio de los esposos una vez que contraen matrimonio (y no se opta expresamente por el otro sistema patrimonial que el Nuevo Código hoy admite: el de separaciòn de bienes).

En este régimen de comunidad, los bienes se clasifican en dos tipos:

- Los bienes propios, cuya titularidad es de uno o de otro cónyuge y al extinguirse la comunidad no se reparten entre ellos;

- Los bienes gananciales, que pertenecen propiamente a la comunidad formada por los cónyuges al casarse y que se basan en los principios de esfuerzo común y solidaridad familiar. La administración y titularidad de este tipo de bienes es en principio del cónyuge que los adquirió, pero se diferencian de los bienes propios porque al momento de extinguirse y liquidarse la comunidad de bienes, los gananciales se dividen por mitades.

Analizaremos puntualmente cuáles son los factores que determinan el carácter de bien propio y bien ganancial, mencionando en este punto que la categorización de cada uno de ellos es exclusiva de la ley (es decir, del Nuevo Código que los prevé caso por caso en los arts. 464 y 465) y no depende de la voluntad de los esposos.

También resulta relevante decir que el mismo Código en su art. 466 presume en principio el carácter ganancial de todos los bienes cuando se extingue el régimen de comunidad. Esto no es un dato menor, ya que significa que para acreditar el carácter de bien propio y no ganancial (es decir, para no repartir ese bien), se deberán acompañar las pruebas suficientes (por ejemplo, agregando al expediente de divorcio la escritura de compraventa en la cual consta la fecha de adquisición de una propiedad).

Por tal motivo, la consulta al profesional del Derecho en cada caso particular, es siempre recomendable.

Factores determinantes del carácter de bien propio o ganancial

Estos tres factores operan como principios generales que nos ayudan a entender la lógica que utiliza el Nuevo Código para determinar cuándo un bien debe repartirse porque es ganancial, y cuándo no porque es de propiedad exclusiva de uno de los cónyuges.

1) El tiempo o momento de adquisición del bien

Son PROPIOS los bienes adquiridos ANTES de la vigencia de la comunidad (bienes adquiridos antes de celebrarse el matrimonio son propios).

Por lo tanto, los bienes adquiridos con POSTERIORIDAD se presumen GANANCIALES.

Como se dijo anteriormente, cuando la realidad no coincida con este principio general por el modo o las circunstancias especiales en que se adquirió el bien, se puede acreditar lo contrario presentando la correspondiente prueba ante el juez.

Ejemplos: En este supuesto de bien Propio el Código incluye también el caso especial de los bienes adquiridos con posterioridad el matrimonio (y no antes) cuando el derecho de incorporar ese bien como bien propio ya existía al momento de celebrar el matrimonio. Ejemplo: Estando de novios, uno de los futuros cónyuges paga todas las cuotas de un terreno adquirido por boleto de compraventa, pero que se escritura finalmente cuando ya contrajeron nupcias.

2) La causa o título de adquisición

Son PROPIOS los bienes adquiridos en forma GRATUITA ((por herencia, legado o donación). Ejemplo: los bienes que se transmiten en una sucesión.

Por lo tanto, se presumen GANANCIALES los bienes obtenidos en forma ONEROSA (mediante el pago correspondiente para adquirir el bien).

3) La subrogación real

Es reemplazar una cosa de origen por otra nueva.

Con este supuesto, se trata de que el bien nuevo adquirido mantenga la misma calidad del bien de origen.

El ejemplo sería el siguiente: Si una persona casada hereda de una sucesión 700.000 pesos (ese dinero heredado tiene carácter de PROPIO según el punto 2 recién comentado) y luego con esa plata se compra un auto cuyo valor es de 600.000 pesos, ese auto comprado durante el matrimonio es un bien PROPIO y no ganancial, ya que los fondos utilizados para su compra tienen un origen PROPIO.

El Nuevo Divorcio y la posibilidad de acordar la forma de distribuir los bienes

Lo que sí debemos saber, es que una vez que el Código establece cuáles son los bienes propios de cada uno y cuáles los gananciales que deben repartirse cuando se disuelve el matrimonio, es el mismo Código el que dando supremacía al principio de “autonomía de la voluntad” de las partes, otorga la posibilidad valiosísima de que sean los mismos esposos quienes acuerden o intenten acordar la forma de organizar y distribuirse los bienes GANANCIALES (no los PROPIOS porque son de propiedad exclusiva de cada cónyuge).

Por supuesto, el juez garantizará la equidad con su intervención y con la de los organismos pertinentes, asegurando que ninguna de las partes se vea perjudicada con dicho acuerdo y que el mismo sea utilizado para evitar la litigiosidad del divorcio cuando sea posible, preservando de esa forma a la Familia.

 

Normativa mencionada del Nuevo Código Civil y Comercial

 

ARTICULO 466.- Prueba del carácter propio o ganancial. Se presume, excepto prueba en contrario, que son gananciales todos los bienes existentes al momento de la extinción de la comunidad. Respecto de terceros, no es suficiente prueba del carácter propio la confesión de los cónyuges.

 

 

Para que sea oponible a terceros el carácter propio de los bienes registrables adquiridos durante la comunidad por inversión o reinversión de bienes propios, es necesario que en el acto de adquisición se haga constar esa circunstancia, determinándose su origen, con la conformidad del otro cónyuge. En caso de no podérsela obtener, o de negarla éste, el adquirente puede requerir una declaración judicial del carácter propio del bien, de la que se debe tomar nota marginal en el instrumento del cual resulta el título de adquisición. El adquirente también puede pedir esa declaración judicial en caso de haberse omitido la constancia en el acto de adquisición.

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