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EL DIVORCIO HOY

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EL DIVORCIO HOY

División de bienes: el fin de la ganancialidad

Dentro de los tantos efectos o consecuencias que trae aparejado el divorcio, seguramente sea la división de bienes el efecto más pensado y re pensado por todos: futuros esposos, cónyuges y ex cónyuges, y por supuesto, del que más se habla y omite opinión.

Ello así, porque existen pautas generales que se pueden tomar para determinar cuáles son los bienes que le corresponde a cada uno, pero la  verdad es que cada familia es única y la forma en que se han relacionado patrimonialmente, también, por lo que la consulta jurídica para el caso particular muchas veces deviene imprescindible.

Y si bien el nuevo Código Civil y Comercial innovó al establecer la posibilidad de que los esposos opten por el régimen patrimonial de separación de bienes (en el cual existe un solo tipo de bienes ya que los esposos conservan la libre administración y disposición de sus bienes personales y no existen bienes gananciales a repartir), la verdad es que actualmente esta nueva forma es poco o nada utilizada por los cónyuges.

Además, si especialmente no se elige este nuevo sistema y ante el silencio de ambos, el matrimonio se regirá en el aspecto patrimonial por el régimen de comunidad de bienes o comunidad de ganancias, que es el sistema que siempre existió en nuestro país.

El régimen patrimonial de comunidad de bienes o de ganancias

Una vez celebrado el matrimonio, hay que imaginarse el patrimonio de los cónyuges formando una gran masa de bienes que van a poder ser clasificados en dos tipos:

      los bienes propios, cuya titularidad es de uno o de otro cónyuge y al extinguirse la comunidad no se reparten entre ellos;

      los bienes gananciales, que pertenecen propiamente a la comunidad formada por los cónyuges al casarse y que se basan en los principios de esfuerzo común y solidaridad familiar. La administración y titularidad de este tipo de bienes es en principio del cónyuge que los adquirió,  pero se diferencian de los bienes propios porque al momento de extinguirse la comunidad de bienes, los gananciales se dividen por mitades.

De lo comentado hasta aquí surge que muchas veces nos detenemos a pensar cuándo un bien es propio o ganancial según sea donado, heredado, adquirido antes o después del matrimonio. Y esa pauta puede ser correcta pero existe otra cuestión tan o más importante y que desde la sanción del Nuevo Código no podemos dejar de observar.

Se trata de la determinación con precisión de la fecha de extinción de la comunidad de bienes, ya que hasta ese día rige la ganancialidad. Y esto nos va a permitir “calificar” correctamente los bienes, es decir, determinar cuáles son los bienes propios de cada esposo y cuales los gananciales que deben dividirse por mitades.

La fecha de extinción de la comunidad de bienes marca la diferencia

Generalmente uno piensa que esta fecha coincide con la fecha del divorcio, pero pensarlo así no sería correcto ni preciso, y la precisión en este tema es importante porque de eso depende saber si un bien debe dividirse o no.

Las posibilidades son tres.

Por un lado, nuestro Nuevo Código mantiene dos casos que ya estaban previstos en la legislación anterior y que se diferencian según la forma en que se haya iniciado el divorcio (por uno o por ambos cónyuges): de esta forma, el art. 480 establece que el divorcio extingue la comunidad de bienes con efecto RETROACTIVO (retrocediendo en el tiempo) al día de la notificación de la demanda de divorcio en los casos en que un solo cónyuge lo haya iniciado.

Y la segunda posibilidad es la extinción también RETROACTIVA de la comunidad de bienes al día en que ambos cónyuges solicitaron juntos el divorcio.

La importancia de distinguir esta fecha podemos observarla en el siguiente ejemplo del primer supuesto comentado: una persona concurre a su abogado para iniciar el divorcio sola, sin su cónyuge. Presenta la demanda de petición unilateral de divorcio ante el juez el 20 de febrero. El 1 de marzo logran notificar la demanda de divorcio a su cónyuge. El 20 de marzo compra un inmueble (siendo áun de estado civil casado ya que la sentencia de divorcio que disuelve el vínculo áun no ha sido dictada por el juez). El inmueble así comprado es un bien propio que no debe dividirse entre los cónyuges, ya que la extinción de la comunidad de bienes se produjo el 1 de marzo cuando se notificó la demanda, y las sentencia de divorcio que luego se dicte así lo va a determinar.  

Toda una revolución: adquisición de bienes estando separados sin sentencia de divorcio 

Nuestro Nuevo Código genera un cambio extraordinario en este tema al incorporar un tercer supuesto que lo acerca a las más modernas legislaciones del mundo, haciéndose eco y receptando las realidades familiares de hoy y la situación especial de los cónyuges que deciden separarse de hecho, interrumpir la convivencia, sin iniciar el divorcio “automáticamente”.

Y la verdad es que lo comentado hoy se ha vuelto la más común, por las razones personales de cada familia y por los tiempos que le lleva a cada uno de sus integrantes procesar estos cambios, y muchas veces nos encontramos ante personas que se encuentran aún casadas pero que no viven juntas desde hace un tiempo, incluso años y jamás se han divorciado.

Pero en estas situaciones, a quién pertenece los bienes que se han ido comprado desde que siguen casados pero no comparten el mismo techo? Cuando decidan divorciarse, estos bienes que fueron adquiridos estando separados, deben repartirse también?

Y la respuesta es no.

Porque el Nuevo Código Civil Y Comercial en el mismo artículo referido establece que si hubo separación de hecho sin voluntad de unirse antes del divorcio, la extinción de la comunidad de bienes se produce desde la fecha de la separación.

Es decir, acreditando ante el Juez que hubo separación de hecho antes de pedir el divorcio, los bienes adquiridos entre esa separación y la sentencia de divorcio, no deben repartirse y son bienes propios de quien los adquirió.

Y no es un tema menor porque a veces ocurre que el tiempo entre la separación y el divorcio es mucho y los bienes adquiridos en ese lapso de tiempo también.

El fundamento de esta innovación se basa en el mismo concepto que rige la ganancialidad de los bienes en general, es decir, que estando vigente el matrimonio se presume que el esfuerzo para adquirirlos es un esfuerzo común de ambos cónyuges, esfuerzo que la ley deja de presumir por estar separados sin voluntad de unirse.

En la próxima edición revisaremos en profundidad la calificación de los bienes en propios y gananciales.

 

Normativa citada del Código Civil y Comercial

ARTICULO 480.-Momento de la extinción. La anulación del matrimonio, el divorcio o la separación de bienes producen la extinción de la comunidad con efecto retroactivo al día de la notificación de la demanda o de la petición conjunta de los cónyuges.

 

Si la separación de hecho sin voluntad de unirse precedió a la anulación del matrimonio o al divorcio, la sentencia tiene efectos retroactivos al día de esa separación. ...

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