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Cooperativa CUDE

“Tenemos que crecer, mantenernos y seguir en esta unión, trabajando”

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Las siete mujeres que forman la Cooperativa CUDE Las siete mujeres que forman la Cooperativa CUDE

Las ex empleadas de Dass que crearon una cooperativa, ya están produciendo sus primeras prendas.

Esta semana Nuevo Día visitó las instalaciones del salón San Cayetano, donde desde marzo comenzó a gestarse un sueño.

Luego de muchas idas y vueltas, lágrimas, ansiedad y sobre todo empuje, un grupo de ex empleadas de Dass lograron formar una cooperativa a la que llamaron “CUDE”, Cooperativa Unida de Emprendedoras.

No fue fácil. Se sintieron solas, sin acompañamiento, porque sus tiempos no eran los mismos que los de la burocracia que hay detrás de todo. Desde el municipio les consiguieron algunas máquinas, Cáritas prestó el lugar, se capacitaron en Textiles Pigüé y hoy, luego de un largo y difícil camino, la semilla que plantaron está dando sus primeros brotes, aunque no todavía frutos.

Las chicas están produciendo desde hace aproximadamente dos meses y buscan varias líneas de trabajo, como el ‘trabajo a fasón’, donde el cliente se acerca con el trabajo cortado y el hilo, y la cooperativa pone la mano de obra. “Sacar un producto propio es muy difícil”, comentó Adriana Barrionuevo, “Sabemos la situación que está pasando el país, así que sacar un producto propio requiere una organización para comprar dos o tres tonos de colores, organizar qué vas a hacer, qué conviene, es bastante complejo. Por ejemplo, para una remera se necesitan una Overlook, una recta y una tapa costura, que llevan alrededor de 12 bobinas de hilo”.

 

La producción

 

Según informó Adriana a este medio, lo que más se produce hoy en día son remeras de dama y niño por pedido de un negocio local. “Estamos muy agradecidas a Le Utopik, que es uno de nuestros clientes, a quienes le hicimos entrega de remeras de dama en todos los talles, remeras de niños, shorts en rústico… se trabaja sobre lo básico que va a salir”, afirmó. “Ahora estamos trabajando con unas remeras estampadas, que Mabel de Amincay nos donó unos rollos de tela, fue muy generosa y estamos super agradecidas. En estos tiempos tan difíciles que corren, cruzar eso y unirnos, darnos una mano uno con otros es muy importante”.

Las chicas también hicieron extensivo su agradecimiento al Secretario de Producción Juan Ignacio Fidelle, “que nos viene acompañando y ayudando en un montón de cosas, todo su equipo a la hora que sea, les consultamos, les preguntamos”, afirmó Adriana. “Estamos en pleno crecimiento. Hemos tenido varias ‘piedritas’ pero las hemos sorteado”.

Para tomar pedidos, la cooperativa tiene una página de Facebook y una Fan Page. Allí se pueden ver los productos que se realizan y cuenta con toda la información de contacto.

“Para nosotras es importante hacer una cadena de clientes, es importante entregarle a Le Utopik una cantidad de remeras pero también es importante el vecino que se acerca y se lleva buen precio y calidad”, mencionó Adriana Barrionuevo. “Todo cliente es importante, desde una remera a 40, se les va a poner a todas la misma dedicación, calidad y amor”.

 

“Hoy nos sentimos orgullosas”

 

Las chicas ponen mucho empeño y dedicación en su trabajo, aunque todavía no llegan a tener un ingreso significativo, pero siguen para adelante. “Estamos trabajando, eso es importante”, expresó Adriana. “Luchábamos por una fuente de trabajo más que nada y es nuestro. No se puede explicar en palabras, cuando nos juntábamos veníamos de coser cosas distintas, chicas que habían trabajado en talleres o cosido zapatillas en la fábrica, o habían trabajado en otras tareas como cargadoras, cementadoras, otras cosas distintas. Ahora nos vemos y nos sentimos orgullosas. Esto se logró con mucho esfuerzo, con mucha dedicación, pusimos permanentemente el hombro”.

“Si bien siempre me han escuchado a mí, fui la cara visible, siempre estuvieron ellas apuntalándome”, remarcó Adriana. “Todo se consulta, es una cooperativa, una sociedad. Se tira parejo para el mismo camino del trabajo”.

“Hace poco empezamos a cobrar nuestros sueldos, hay semanas que lo tenemos y semanas que no. Sacamos mil pesos por semana, esa es nuestra realidad, es difícil”, agregó. “De cada cosa que cobramos hay que separar para comprar el hilo, la tela, para pagar si hay que llamar al mecánico por una rotura de máquina”.

Adriana informó que lograron juntar el dinero para comprar una cortadora de telas manual, para evitar cortar con tijera. “La cortadora tiene un gran esfuerzo para cortar tela por tela. Hemos hecho una entrega y es un pequeño mérito, ir comprando maquinaria propia. Tenemos que crecer, mantenernos y seguir en esta unión, trabajando”.

“No somos la cantidad que éramos al principio porque pasó mucho tiempo y algunos consiguieron otros trabajos, se fueron y es aceptable”, añadió.

 

Tiempo de agradecer

 

La cooperativa está compuesta por siete personas: Adriana Barrionuevo, Graciela Di Franco, Alicia Siben, Sandra Tomasi, Fernanda Sieber, Zulma Recofky y Verónica Raquel Pacheco.

Las chicas aprovecharon el momento para agradecer a quienes estuvieron en los momentos difíciles. “Queremos agradecer al padre Alejandro Guidobaldi, que a partir de un montón de sucesos nos ayudó mucho. Al señor Juan Alberdi se movió para ayudarnos muchísimo, a toda la gente de Cáritas. No hay palabras para agradecerles. Al CAME, la Cámara de Comercio nos invita a cada capacitación que hacen, generalmente las capacitaciones las hago yo, he ido a varias: planificación de trabajo, cómo poner tu marca en el mercado. También la UPSO, me estoy capacitando con Horacio Suárez Molina, un profesor de la UPSO, en equipamientos, costos. También agradecer a Diego Gahan, que nos donó la pintura”, enumeró Adriana.

 

“Es nuestro”

 

Sobre el trabajo en la Cooperativa, Adriana resaltó que no es fácil. “Es muy complicado, de chica veía a mi mamá y la admiro cada vez más, no sabía que era tan complicado el taller”.

“Más allá que todavía cuesta ganar dinero, tenemos la satisfacción de decir ‘lo hicimos, lo logramos y es nuestro’”, señaló. “Acá trabajamos con música, tomando mate, distendidas, sin presiones”.

Las chicas también aprovecharon la charla para invitar a los vecinos para que se acerquen a conocer el trabajo que realizan. “Estamos ofreciendo remeras estampadas a muy buen precio y excelente calidad. Más allá de que obtengamos nuestro precio, queremos ofrecer al vecino nuestra calidad. Queremos que nos conozcan, que vean la calidad con que trabajamos”, afirmó Adriana.

La Cooperativa se encuentra en el salón San Cayetano y está abierta para que la conozcan. Las chicas trabajan en un clima de armonía, mate de por medio y música de fondo.

 

Falta mucho aún, pero los primeros pasos ya están dados. En verde y a la vista, un cartel invita a “persistir, resistir pero nunca desistir”, y en ese camino están.

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