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En la Sala de Enfermería

Gran concurrencia a la charla sobre abuso de agrotóxicos

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Las Licenciadas Agustina Etchegoyen, Constanza Bernasconi y Carina Apartín, de la Universidad de La Plata, fueron las protagonistas de la disertación. Las Licenciadas Agustina Etchegoyen, Constanza Bernasconi y Carina Apartín, de la Universidad de La Plata, fueron las protagonistas de la disertación.

Se llevó a cabo el pasado lunes y fue organizada por la ONG Evolución Ambiental, conjuntamente con la Asociación de Profesionales y Técnicos de la Salud de Coronel Suárez.

El lunes por la mañana se llevó a cabo en el aula de enfermería del Hospital Municipal, una charla sobre el uso y abuso de agrotóxicos, organizada por la ONG Evolución Ambiental y la APTS (Asociación de Profesionales y Técnicos de la Salud). En la misma, disertaron la Licenciada en Bioquímica Carina Apartín, y las Licenciadas en Química Agustina Etchegoyen y Constanza Bernasconi. Las profesionales de la Universidad de La Plata realizaron una investigación desde el Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental (EMISA), y el estudio fue publicado por Nuevo Día hace unos meses, donde se aseguraba que en Coronel Suárez ‘llueve glifosato’. “Con las cantidades que se están aplicando no sabemos si en algún momento no llegaremos a verlo también en el agua subterránea”, indicaron las disertantes.

Las profesionales afirman que en nuestra zona la lluvia contiene glifosato, un herbicida de amplio espectro utilizado para fumigar en los campos. Venimos trabajando sobre la problemática del uso de agrotóxicos principalmente desde el enfoque ambiental”, aclararon las licenciadas. “Sobre la contaminación de los agrotóxicos en el agua, el suelo y en distintos escenarios como en ambiente rural, las ciudades, en escenarios de mayor riesgo como pueden ser las escuelas rurales fumigadas”.

Las profesionales además abordan el problema de agrotóxicos desde una mirada general en Latinoamérica. “Dentro de los estudios que venimos realizando, hemos trabajado en Coronel Suárez principalmente en lo que es la problemática de agua de lluvia. Hoy vamos a presentar una gran variedad de trabajos que tenemos desde ENCIMA, que es el instituto de investigación del medio ambiente, que es desde donde venimos, y del EMISA, que es el proyecto de extensión de la que formamos parte”.

Respecto al estudio realizado en nuestra ciudad, las profesionales contaron que tomaron muestras de lluvia, desde que empieza a llover hasta que termina. Con esa agua recolectada se hacen posteriores análisis de agroquímicos. “Este trabajo estuvo dedicado a herbicidas, más que nada la presencia de glifosato y su metabolito metal AMPA, en donde en Coronel Suárez se detectó este elemento como en el resto de los hitos evaluados, tanto en la provincia de Córdoba, Santa Fe, como aquí, de la provincia de Buenos Aires”, señalaron. “El tema es que tampoco han niveles guías en el caso particular del agua de lluvia o límites permitidos legal, que nos permitan decir si esos niveles están por encima, por debajo o están afectando o no a la salud. Lo que es claro es que, si lo encontramos allí, en el agua de lluvia, fue aplicado para uso rural o a veces hasta para uso urbano, y que eso no es que llega al ambiente y desaparece, sino que hay una dinámica ambiental propia de los plaguicidas que hace que esos agrotóxicos se movilicen, por eso los encontramos en el agua de lluvia”.

Las profesionales aseguraron que la muestra no sólo se tomó luego de una aplicación, sino que se fueron tomando varias muestras a lo largo del tiempo. “Lo que vemos es que a pesar que no lo hacemos exclusivamente después de una aplicación, también lo encontramos”, aseveraron. “El pesticida queda en el ambiente y del ambiente pasa a la atmósfera. Queda en el agua, en el aire, en el suelo. El tóxico se moviliza, uno lo aplica al suelo o a la planta y la molécula tiene la capacidad de evaporarse”.

“Además, el suelo también absorbe esos contaminantes y las partículas finas, cuando hay un viento fuerte, vuelven al aire, quedan en suspensión y cuando llueve todo eso es arrastrado”, añadieron. “Ese lavado de la atmósfera que produce la lluvia, lo vemos después representado en la concentración de agrotóxico con el agua de lluvia”.

Las licenciadas explicaron que el resultado es general y aunque han encontrado partículas de glifosato en el agua de lluvia y en el suelo, éstas aún no han llegado al agua subterránea. “Pero con las cantidades que se están aplicando no sabemos si en algún momento no llegaremos a verlo también en el agua subterránea”, anunciaron.

Sobre la regulación de los agrotóxicos, las profesionales indicaron que aún no hay regulaciones específicas, en algunos sectores se encuentran y en otros no. “En realidad no contamos con niveles guía y en este tipo de espacio ambiental que estamos estudiando, que es el agua de lluvia, no hay regulación”, cerraron.

 

La charla se convirtió en debate acalorado entre los ambientalistas y los ingenieros que trabajan con herbicidas, que trataron de desdramatizar y separar ciertas cuestiones, pero que poco pudieron opinar, según sus propias apreciaciones (ver nota aparte). Un tema que seguirá dando que hablar. 

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