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Retraso en los subsidios a las Bibliotecas Populares por parte de la Provincia

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Gladys Meyer y sus colaboradoras mantienen en pie a la Bibliotequita Gladys Meyer y sus colaboradoras mantienen en pie a la Bibliotequita

Gladys Meyer, miembro de la Comisión Directiva de la Biblioteca Popular Infantil, aclaró la situación por la que atraviesan las bibliotecas dentro de la Provincia de Buenos Aires y explicó la condición particular de la “Bibliotequita”.

La Bibliotequita, como se la suele mencionar cariñosamente, se fundó en 1991. Desde entonces, miembros de la Comisión Directiva en conjunto con las bibliotecarias, trabajan incansablemente para que siga creciendo, para darle lugar a la creatividad y la imaginación.

En sus comienzos, la biblioteca funcionó en una habitación dentro de la casa de Luisa Braganza, escritora y poetiza quien tuvo un papel fundamental en su creación. Llegó un momento en que el espacio quedó pequeño por la gran cantidad de niños que se acercaban a leer o a escuchar historias. Por lo que, al año siguiente, se trasladó a una dependencia en el Mercado Municipal de las Artes que en la actualidad conocemos como Sala Bicentenario. En el año 2006, la Biblioteca volvió a mudarse, esta vez a una casa ubicada sobre calle Lamadrid 1453 alquilada por el Municipio al Rotary Club.

Actualmente, cuenta con bebeteca, hemeroteca, espacio de lectura, espacio de juegos, espacio para actividades sociales y gran variedad de literatura. CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) exige tener un 80 % de material infanto-juvenil, lo que implica docencia y literatura, y un 20 % de material de lectura para adultos.

En reunión con Nuevo Día, Gladys Meyer, la actual Tesorera de la Institución comentó: “Estoy desde 2005 en la biblioteca. De quienes nos hicimos cargo de la Comisión Directiva en ese momento seguimos estando Alicia Muzzolón y Jorge Ayape. Actualmente, la Directora de la Comisión es Ana Cornejo”.

 

Situación de las bibliotecas populares en el presente

 

CONABIP es un organismo estatal de la República Argentina que apoya y fomenta el desarrollo de bibliotecas populares, el cual otorga subsidios una vez al año para material o mobiliario. Mientras que, por otro lado, la Provincia es quien se encarga de los sueldos de los empleados de las Bibliotecas Populares. Al respecto, Gladys explicó: “Las Bibliotecas Populares de la Provincia de Buenos Aires recibían el sueldo como docentes, hace muchos años. Cuando yo ingresé a la Comisión ya no era así, eso era bárbaro porque para la Comisión Directiva generar un sueldo es muy complicado, más que esto no es para sacar rédito económico. Todo lo invertís en estanterías, en libros, en actividades, en proyectos, pero no hay una inversión como para recaudar fondos tipo ganancia”.

“Entonces se nos genera un problema serio, la Provincia manda un subsidio con la autorización de utilizarlo para pagarle a la bibliotecaria. Ese subsidio es ínfimo, no es gran cosa, pero uno trata de hacer lo mejor que puede y colaborar con la bibliotecaria lo mejor que puede”, continuó.

A pesar de eso, los subsidios no suelen llegar a tiempo, según lo expresado por Meyer. “Para refrescar la memoria, cuando el ex gobernador se retiró le debían casi seis meses de sueldo a las bibliotecas. Nosotros llevamos todo al día por un esfuerzo muy personalizado de la biblioteca, pero hay bibliotecas que no le han podido pagar al bibliotecario por seis, cinco o cuatro meses y las comisiones directivas se hicieron cargo de atender al público”, añadió. 

A base de esfuerzo, de guardar, de tener, de preservar jamás han incumplido con el sueldo a sus empleados. Sin embargo, no son ajenos a los problemas de aumentos tarifarios que enfrentan todos los ciudadanos. “En una oportunidad no teníamos para pagar la luz porque ese es otro tema: la luz y el gas, ahora agravado por los costos. Como le pasa a todas las familias, todos los meses nos vienen $2000 de luz”, declaró la tesorera.

Por otro lado, manifestó que no contar con un espacio propio también resulta un problema que preocupa ya que no cuentan con la posibilidad de acceder a obtener un edificio propio.

 

La retribución a la comunidad

 

Desde la Bibliotequita se realizan actividades sociales, como por ejemplo la escuela de ajedrez, el taller de la memoria para jubilados, ‘Mantas que abrazan’. Con respecto a este último, expuso: “Pusimos todo a disposición de la movida de Red Solidaria y es un placer hacerlo, estamos felices de poder realizarlo”.

El municipio paga el alquiler, pero de alguna manera la biblioteca siempre se las rebusca para devolver el favor a la comunidad. “Nosotros lo devolvemos a la comunidad porque en realidad es ella quien lo paga. Creemos que es lógico y razonable hacer este tipo de actividades”, aseguró Gladys.

 

La puesta en marcha

 

Es evidente la dedicación de quienes forman parte de la institución, ya que no pasa desapercibido el gran esfuerzo que realizan para impulsar sus actividades tanto dentro como fuera de la misma. Así lo afirma la tesorera: “Nosotros tenemos normalmente un movimiento que llama la atención en toda la región, no solamente en cuanto actividades, sino la cantidad de chicos y gente que se acerca a leer”.

Ante las nuevas necesidades sociales, causa gran asombro la concurrencia que tiene la bibliotequita. “Venir directamente a sentarse a leer, eso ya es un premio para nosotros. Que alguien disponga de tiempo y sentarse en la biblioteca a leer creo que ya no es común, pues nosotros a eso lo podemos disfrutar todos los días”, confesó Meyer.

Continuó: “Gente que viene a traer a sus chiquitos a un taller y se queda leyendo; otros que vienen a la bebeteca y mientras los bebés o los chiquititos hacen su juego, porque hay otros chicos, las mamás conversan entre ellas que también eso es importante: el dialogo, el conocerse con otros”.

 

Mantas que abrazan

 

La Red Solidaria es una suma de voluntades en comunión con una infinidad de necesidades de todo el país. Ellos necesitan frazadas, motivo por el que la Biblioteca Popular Infantil comenzó a tejer una red a la que denominaron ‘Mantas que abrazan’.

Se empezó con una campaña de cuadrados de 20 x 20 tejidos al crochet, dos agujas o lo que las personas que pueden colaborar sepan hacer. “Hay gente que no sabe tejer y trae lana, otras que saben hacer los cuadraditos pero no saben armar la frazada, otros que buscan los cuadrados y se los llevan para armar la frazada. O sea, es un trabajo en equipo entre toda la comunidad y nos hace bien saber que estamos colaborando. Por eso, le puse de nombre ‘Mantas que abrazan’, porque son muchas las manos que participan: la que trae la lana, la que hace el cuadradito, la que las arma, la que la distribuye”, comunicó Gladys.

 

Actividades propias de la Biblioteca  

 

“Nosotros tenemos la tarea más que importante de la promoción de la lectura”, informó la Tesorera. Por ende, son invitados por escuelas a las cuales visitan y llevan libros. “Llevamos si quieren un tema especial, se hace la valija viajera y se lee determinado tipo de lectura, por ejemplo: historietas”, agregó.

Seguidamente anunció: “Ahora estamos viendo de organizar para el 4 de septiembre un encuentro de historietas, ya que es el día de la historieta y planeamos hacer algún evento especial ese día”.

Hace un par de semanas, se realizó un encuentro de lectura al cual asistió Teresa Prost con kamishibai, cuento y narración. Pero además de actividades infantiles, cada año, se realiza el evento denominado “Chocolate con cuento” destinado a los adultos.

 

Preservación del patrimonio cultural

 

Dentro de la biblioteca se encuentra gran cantidad de material destinado a la preservación, dentro del cual se hallan los primeros 400 libros de la biblioteca, libros impresos desde 1880, diarios como La Razón, La Nación, Clarín. “Con nosotros trabaja la gente de Universidad Siglo XXI, haciendo tarea solidaria y nos están ayudando en la parte de preservación de patrimonio cultural en papel, que son los diarios”, mencionó la tesorera.

Para poder realizar esta tarea de preservación del patrimonio cultural se requiere de un papel especial con un elevado valor monetario, por lo cual Gladys explicó: “También contamos con personas que están colaborando con las necesidades de último momento, cargar papel para reciclar y juntar plata para otro papel que es carísimo”.

Al finalizar el recorrido por la biblioteca, Gladys dejó en evidencia el gran desarrollo por parte de la misma y la falta de espacio para expandir los ambientes, tanto aquellos abiertos al público como los que son de acceso privado. Dentro de estos últimos, se encuentra el depósito que guarda una importante cantidad de libros destinados a la creación de una biblioteca en Cura Malal.

 

 

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