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Presentó su libro el jueves

Martín De Ambrosio y las primeras citas

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Martín De Ambrosio presentó su nuevo material en Taco’s Bar Martín De Ambrosio presentó su nuevo material en Taco’s Bar

El periodista y escritor estuvo en la ciudad con su nueva obra. También aprovechó la oportunidad para visitar las ruinas de Epecuén junto a un grupo de estudiantes.

Una imagen dice más que mil palabras, pero ¿lo es todo? Martín De Ambrosio llegó a la ciudad a presentar su nueva publicación ‘Primera Cita: Amor y Decepción en Tiempos de Facebook y Tinder’, donde relata historias que dan respuesta a la incógnita.  

Se dedica al periodismo científico. Trabajó en los diarios Página/12, Perfil; desde 2014 es colaborador de La NaciónLa Capital (Rosario) y del sitio SciDev.Net. También es columnista del programa de radio Planeta Azul (FM Milenium) y ha trabajado como cronista en el programa televisivo Científicos Industria Argentina. Da clases y seminarios.

Ha publicado ‘El mejor amigo de la ciencia’ (2004), ‘El deportista científico’ (2009), ‘Por qué corremos’ (2012), ‘Guardapolvos’ (2012), ‘Mentes brillantes en cuerpos enfermos’ (2013) y ‘Todo lo que necesitás saber sobre el cambio climático’ (2014).

Cubrió las Cumbres de Cambio Climático de la ONU de Cancún (2010), Lima (2014), París (2015) y Bonn (2017). Entre 2015 y 2017 se desempeñó como vicepresidente de la Red Argentina de Periodismo Científico.

Recientemente ha publicado su libro ‘Primera Cita: Amor y Decepción en Tiempos de Facebook y Tinder’. El jueves 7 de junio, en Taco’s Bar compartió su publicación con el público presente y contó de qué se trata.

En su discurso comenzó diciendo “Falta agregar que soy visitante asiduo de Coronel Suárez gracias a las chicas de Contando la Ciencia” y destacó la tarea que realizan: “Hoy las vi en campo, además de todo lo que ya sabía, así que estoy muy impresionado con el excelente trabajo”, refiriéndose a las actividades interdisciplinarias realizadas ese mismo día por la mañana en Villa Epecuén.     

Pero en esta ocasión aseguró que no se hablará de contenido científico. “Mi trabajo diurno es como periodista científico y por las noches, como si fuera una especie de antihéroe, hago cosas extrañas como este libro”, declaró.

Luego, se refirió a su obra: “Busqué hacer algo simple en el sentido que hablaran las historias, me junté con gente que había tenido primeras citas y dejé que la historia fluyera, que directamente estuviera como si fuera un cuentito”. El libro está dividido en capítulos que son: rarezas, historias de fugas, delirios y hay también un capítulo final más optimista, donde no siempre las primeras citas terminan mal. Uno de los capítulos centrales tiene que ver con los escapistas, gente que en medio de una primera cita decide irse cuando la persona con la cual está no termina de convencerle por algún motivo. Los que se van, los que se escapan por lo general son hombres. Pero también hay casos curiosos, contados por mujeres, donde resulta que la persona con la que se encuentran no era tan alto como lo esperaban, es más, directamente es un enano.    

Hay historias para todos los gustos, son 41 en total. “¿Qué pasa con el que se te instala? ¿Y que no sabés qué hacer para sacarlo de tu casa?”, preguntó Martín como introducción a la próxima historia. En este caso, la primer y única cita fue eterna y no porque ambos estuvieran pasando de maravilla el momento. El encuentro fue en la casa de una chica que esperaba allí, con un ex compañero de trabajo y duró hasta las 20:00 del día siguiente.

“Métodos de seducción curiosos hay un montón y no siempre fracasan así tan estrepitosamente, de hecho una de las historias de éxito es así una cosa medio rara, es el primero de los de éxitos que se llama ‘te espero en el San Martin’”, mencionó De Ambrosio. Esta historia trata de un par de compañeros de una escuela de locución y periodismo en Buenos Aires. Él empieza a hacerle obsequios, pone música en los recreos dedicada a ella, pero la muchacha no quería saber nada. Hasta que, en un momento, él consigue su teléfono, la llama y le dice: ‘¿qué tal Tania? ¿Cómo estás? Te espero mañana en el teatro San Martín en la puerta’, y corta sin darle posibilidad de responder. Ella al día siguiente se quiere disculpar porque no va a asistir, así que quedaron como en una conexión medio rara y a la semana siguiente la vuelve a citar en el mismo lugar. La historia continuó, la pareja contrajo matrimonio y más tarde se convirtieron en padres.

“Hay una cuestión que tiene que ver con el salto de lo virtual a lo real, que es impactante porque en las aplicaciones de éstas como Tinder ves una parte de la persona, un recorte fotográfico y dos líneas de perfil. Es una especie de zoológico humano”, expuso el escritor.

A continuación expresó: “Al momento de concretar la cita le agregás un montón de cosas que no tiene la foto: tres dimensiones, cierta química, una manera de comunicarte con gestos, con movimientos, con palabras, hay muchas cuestiones que en ese salto de lo virtual pueda generar una brecha y hace que gente con la que teníamos mucha onda chateando, después no pase nada o a la inversa, gente con la que uno no apostaba demasiado después todo eso de la química en los encuentros se da”.

 

La primera cita

 

Martín D’Ambrosio opina que la suerte de la primera cita se da en el primer instante, en el primer saludo, en el primer contacto visual. “Después podés hacer algo para remarla, para tratar de mejorarla, pero todo eso está ahí y por más que te tomes 50 mil daiquiris ya no hay manera de mejorarla”, explicó.

“Hay una cosa que se está dando en los jóvenes, en los chicos que son nativos digitales, que viven dentro de lo celulares prácticamente y es que tienden a postergar el encuentro. Esto tiene un nombre que es síndrome de ‘tinderella’, que es chateo, chateo, te mando foto, subida de tono incluso, y nunca se da el encuentro porque hay una especie de pánico que le da el salto de lo virtual a lo real. Obviamente todavía es una casuística, hace falta gente que lo estudie en profundidad, con más datos, entendiendo como se relacionan”, dijo el escritor.

Retomando las ideas de su obra, manifestó que se trata de entrevistas hechas en profundidad, “horas y horas haciendo preguntas para tratar de sacar una idea de cómo es que reaccionan las diferentes personas”, comentó.

 

El libro en sí

 

En diálogo con Nuevo Día, Martín afirmó respecto del propósito del libro: “Quise que fuera lo más simple y sencillo posible, contar historias de primeras citas que sean graciosas, divertidas, curiosas, raras e incluso peligrosas por alguna razón, juntarme con las personas protagonistas y que me cuenten las historias. Fue así de sencillo, pero después me llevó mucho tiempo. Hice un total de 60 entrevistas y terminaron quedando 41. Lo que busqué también es que fuera lo más oral posible, como si fuera alguien que te está contando una historia ¿viste? como en un asado. Esa fue la idea, ser sencillo, con poca teoría y que las conclusiones en todo caso las saque el lector”.

“La idea surge a partir de un libro anterior, ‘Guardapolvos’, en él había bastante de ciencia, pero también historias de sexo, de encuentros casuales, hospitales”, según expuso De Ambrosio. “Lo que busqué en ese libro era ver si era verdad lo que se dice de los médicos, que pasa de todo en los hospitales. Ese libro quedó un poco mezclado con teoría, con cosas de ideología y demás. Lo que busqué ahora fue hacerlo bien sencillo, que esté la historia pelada y sé que no tiene nada que ver con lo que hago el resto de mi vida, pero quise hacerlo y acá estamos”, sostuvo.

 

En Villa Epecuén

 

Respecto de la jornada que realizó esa mañana, junto a docentes y alumnos de los Institutos de Formación Docente de Coronel Suárez y de la Secundaria N°2 de la cuidad de Carhué, reveló: “La verdad que quedé muy contento con todo el día. Uno siente del otro lado cuando hablás y la gente está distraída, se duerme o no le interesa el tema o cuando está interesada, hace preguntas perfectas, la verdad que quedé muy contento. No conocía la historia de Epecuén y nunca estuve ahí, es impresionante. Sumado a eso, las obras de Salamone, la Municipalidad y el Matadero también, la verdad que constituyen un lindo combo para turistas, de turismo semi científico”.

El periodista contó haber realizado una entrevista al último habitante de Epecuén, como parte de la actividad interdisciplinaria, la cual le resultó una experiencia muy agradable. “Súper interesante él, un gran personaje. Muchas veces, nos olvidamos de toda la sabiduría y el conocimiento que tienen las personas mayores y la verdad que está bueno aprovecharlos, grabarlos, escucharlos, volver a tener un sentido de todo lo que fue aquello. En algún momento nos va a pasar a nosotros todo esto, si seguimos con vida dentro de 30 o 40 años vamos a ser testigos de cosas y está bueno que las escuchen”, declaró.

Por último, aseguró haberla pasado “súper”. La gente le pareció muy cálida y sintió que lo trataron muy bien. Afirmó que se va muy contento.

 

 

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