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La encrucijada de los consumidores

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La encrucijada de los consumidores

Una breve recorrida para obtener información sobre la opinión de la comunidad suarense respecto del aumento de las tarifas. Entre ellos: comerciantes, empleados, amas de casa, padres de familia.

Un empleado de la estación de servicio, ante el pedido de su compañero de que encienda la electricidad responde: “No se puede prender la luz ¡todavía algo se ve!”. De fondo se escucha  a otro empleado diciendo: “¡Claro! Es que ahora está aumentando todo”. Los tres empleados continúan bromeando acerca de la situación actual y  parece que algunos tratan de ‘reír para no llorar’ porque al parecer, todo aumenta menos los sueldos.

Si bien los comentarios de la introducción forman parte del buen humor, demuestran la realidad en la que estamos viviendo y cómo afecta a los bolsillos de todas las clases sociales.

Nuevo Día realizó un relevamiento que permite conocer qué piensan los suarenses acerca de los aumentos en las tarifas y cómo les está afectando. De este modo, dueños de comercios, empleados, amas de casa, padres de familia han expresado su opinión.

 

La comunidad

 

Luis, padre de familia, contó que su señora tiene problemas crónicos en los bronquios por lo cual decidió colocar un sistema de calefacción central en su hogar, eso lo lleva a consumir cifras importantes de gas. Pero aseguró que si no lo gastara en gas, lo terminaría gastando en atención médica, así que no tiene opción. Esto no lo tiene movilizado aún porque se trata de cifras que puede pagar, pero confirmó que con respecto a años anteriores ha aumentado mucho más del 100%.

También explicó que tiene dos hijos estudiando afuera y sucede que hasta el año pasado no llegaban a gastar ni $100 de luz y gas, valores incomparables con lo que están pagando en la actualidad como consecuencia de lo enorme que se han vuelto las cifras.

El recorrido continúa, Alejandra dijo “todos se quejan”. Ella expresó que no se ve afectada por los aumentos debido a que es su marido quien se encarga de los gastos del hogar, pero sí está al tanto de la situación por la que los ciudadanos atraviesan, ya que escucha a todos hablar del tema. Sabe que las tarifas están aumentando y a la gran mayoría de las personas se les hace una lucha constante pagar.

Otro punto de vista es el de Inés, que afirmó no haber notado grandes cambios en luz y gas, esto se debe a que no hace consumo excesivo y tampoco le resulta imposible pagarlos. Sin embargo, sí notó el aumento en el combustible que le parece desmedido. “Uso el auto para ir de casa al trabajo y cada 15 o 20 días cargo $1000. Hoy en día, para mí significa un lujo el uso de un vehículo, al hacer un viaje por más cerca que vayas se te van $1000 solo en combustible” dijo.

 

Los comercios

 

En la visita a Pablo y Ricardo, de la Relojería Kromberger, afirmaron haber tenido grandes saltos de aumento en el consumo comparado con el año anterior, siendo lo que más les afecta las tarifas de electricidad. Aseguran que esto les perjudica las ventas, que no aumentan en igual medida.

El aumento del dólar es otro factor que les perjudica, ya que aumenta la mercadería y las ganancias no son las mismas.

Por otro lado, comentaron que el rubro ha cambiado, hoy en día con la producción en masa y los materiales con los que se fabrican los relojes las personas tienen posibilidades de adquirirlos. “Antes un reloj era status, comprar uno costaba sueldo, sueldo y medio. Hoy hablamos de una décima parte. Si se puede bajar el valor del reloj ¿por qué no sucede lo mismo en todos los rubros?” dijo Ricardo.

En Fredy Outdoor, Daniela contó que no consume gas. En el caso de este local la calefacción es eléctrica y no ha notado grandes cambios en las facturas, pero sí puede notarlo en la mercadería, debido al aumento del dólar.

Afirmó que la mercadería importada no se está entregando, mientras que con el resto de los productos, cada vez que realiza una nueva compra, le comunican aumentos de un 10% aproximadamente. “También se nota en el bolsillo de los clientes, las ventas han bajado”, confirmó. Indicó que la situación está complicada, los precios de los productos suben y los clientes disminuyen. Considera que los aumentos fueron muy repentinos y hubieran sido más fáciles de sobrellevar por la población si fueran más graduados.

Eloísa habló de cómo las facturas que llegan a Taco’s han aumentado en tan poco tiempo. Comentó que la temporada pasada han llegado cifras excesivas de gas sin siquiera haber hecho uso de la calefacción.

Aseguró que durante el verano se trabajó muy bien, pero observa que en estos momentos esta situación afecta a la clientela, ya que durante la semana la cantidad de gente que concurre no es la misma.

Al final de la conversación, Eloísa confirmó que los impuestos aumentan y hay trabajando 19 empleados, todos en blanco. Pagar se les hace cuesta arriba y cada vez ven menos ganancias.

Desde Dulcinea, su propietario Nicolás, nos expresó que allí no les ha afectado la suba en las tarifas. Sin embargo, puede observar disminución de los consumidores y afirmó que se nota cómo bajó la cantidad de gente que circula por el centro mirando vidrieras. Aclaró que cotillón y repostería no es de primera necesidad y la gente puede prescindir de ello.

Por otro lado, comentó que debe estar alerta a los precios, constantemente mirando los productos porque todo aumenta y si no está atento, podría estar trabajando al costo o incluso a perdida.

“La gente esquiva o gasta menos en fechas especiales de lo que lo hacía antes” mencionó, además notó que las personas compran poco porque están restringidas con sus gastos. Continuó diciendo: “Los aumentos le comen un buen pedazo de sus salarios y eso afectó en su capacidad de compra, generó una recesión que en el centro hoy prácticamente no anda nadie caminando.” Aseguró que a los clientes gastar $100 les parece una barbaridad, compran sólo lo justo y necesario porque se les va el dinero pagando los servicios y el alquiler.

 

Por último, demostró su enfado porque no se ven los resultados que el gobierno había prometido diciendo: “Lo que sí a uno lo defrauda, es el hecho de que se suponía que el estado iba a dejar de gastar dinero en subsidios para toda la población, por ende iba a bajar el gasto público y esa baja del gasto público iba a terminar con la inflación”.

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