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Alerta roya

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Alerta roya

La enfermedad de roya amarilla en trigo, causada por un hongo, puede provocar pérdidas variables en los rindes del cereal. La elección de la variedad a sembrar y controles rigurosos, las claves para la sanidad de los cultivares.

El ingeniero agrónomo Pablo Campos, del sector de fitopatología del INTA Balcarce, estuvo en Coronel Suárez  en la Agencia de Extensión Rural, para brindar una jornada de actualización técnica para ingenieros agrónomos de la región, sobre el comportamiento varietal de trigo frente a roya amarilla y el manejo de la enfermedad. En referencia a la peor epidemia en argentina que sufrió la campaña triguera pasada, dijo que las causas fueron nuevas razas de origen europeo que llegaron con niveles muy altos y causaron muchos problemas.  Al llegar esta raza de enfermedad nueva a una región donde nunca existió, complicaron a un gran porcentaje de cultivares que no tenían el gen de resistencia, aunque debido a esa importante afección se pudo caracterizar puntualmente cuales son los materiales que resisten al hongo, subrayó.  Adelantó además,  que el motivo de estas charlas es dar a conocer cuáles son las variedades resistentes, y que sembrando las recomendadas, sepan los productores que existe un 99% de probabilidades que no tengan ningún tipo de inconvenientes y gastos extras, como la aplicación de fungicidas o pérdidas de rendimiento, que basadas en ensayos han llegado a ser hasta del 50%.

CICLO DEL HONGO

La infección primaria se produce en otoño, por esporas arrastradas por el viento.

A partir de finales de invierno, la enfermedad se multiplica en ciclos asexuales sucesivos, apareciendo en las hojas del cereal pústulas, que producen esporas que dispersan la enfermedad, infectando nuevas plantas y expandiéndola a otras parcelas, incluso a grandes distancias si existen vientos favorables.

El riesgo aumenta con inviernos suaves y primaveras frescas y lluviosas.

En condiciones óptimas (10/15ºC y agua sobre las hojas), el ciclo de la enfermedad puede completarse en apenas 7 días, sucediéndose unos ciclos infectivos a otros, confiriendo una alta agresividad y daños potenciales a esta dañina patología.

SÍNTOMAS Y DAÑOS  

En las parcelas suele aparecer al principio pequeños rodales de aspecto clorótico y amarillento.

Esos primeros focos aumentan y se multiplican, diseminando la roya de forma rápida a todo el resto de la parcela.

En el inicio de la infección, aparecen unas pequeñas pústulas amarillentas alineadas en el sentido de las nervaduras foliares. Las pústulas se multiplican hasta ocupar toda la hoja, ofreciendo esta un aspecto estriado.

Las pústulas se tornan anaranjadas y liberan un polvillo naranjo-amarillento.

Si las condiciones persisten, puede llegar a afectar a la espiga, apreciándose pústulas sobre las glumas.

Los ataques de esta enfermedad presentan gran importancia, puesto que pueden suponer una merma significativa del rendimiento.

Básicamente las pérdidas se producen por la aparición de zonas necróticas en las hojas, que pueden llegar a secarse por completo, lo cual provoca una disminución de la capacidad fotosintética de la planta y una reducción en la migración de los nutrientes hacia el grano.

Medidas de prevención

 

Sin duda, el método más exitoso en la lucha contra esta enfermedad, se basa en el empleo de variedades resistentes, exhaustivos controles periódicos bajo el asesoramiento de un profesional agrónomo.

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