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Conflicto Dass

“Nos están cerrando la puerta”

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Adriana Barrionuevo y Graciela Di Franco, ex operarias de Dass, hablaron con Nuevo Día sobre la situación en la que se encuentran. Adriana Barrionuevo y Graciela Di Franco, ex operarias de Dass, hablaron con Nuevo Día sobre la situación en la que se encuentran.

Es la sensación que tienen las ex empleadas de la fábrica que presentaron un proyecto para formar una cooperativa. El miércoles la municipalidad les dijo que el proyecto era inviable

Ante la situación laboral que están viviendo los ex empleados de Dass, un grupo de alrededor de 40 personas presentaron un proyecto a la Municipalidad para formar una cooperativa, como explicó Nuevo Día en su edición del día jueves.

El miércoles, cerca del mediodía, la vocera de la futura cooperativa Adriana Barrionuevo, acompañada por una compañera, se presentaron en el palacio municipal para saber qué respuesta tenían por parte de las autoridades, que en la figura del Secretario de Producción Juan Fidelle, les informaron que el proyecto era inviable y que no se podía realizar.

“La sensación que nos quedó de la reunión que tuvimos con Fidelle el miércoles es que la situación es muy difícil, porque si bien desde que comenzó el conflicto, el señor Intendente pide un proyecto y pone a nuestra disposición su equipo de gente para ayudarnos, ahora nos dicen que no se puede realizar”, comentó Adriana, “Nosotras sabemos coser nada más, hicimos un proyecto que no sabíamos si estaba bien o mal, pusimos un número de gente aproximado, que fue en relación a la cantidad de compañeros que quedaron afuera y la cantidad de operaciones en la ropa que hay que hacer también, porque veíamos en el pantalón del policía que lleva muchos bolsillos, la camisa con muchos botones, la charretera, etc. que no es un problema menor y la prolijidad es importante”.

 

“No es un proyecto millonario”

 

Según las ex empleadas de Dass, desde el municipio les dijeron que el proyecto no se podía realizar porque requería de muchísima inversión para la compra de maquinarias, y que la cantidad de policías de la ciudad rondaba en los 200, usando los mismos un uniforme al año. Además, les comentaron que 40 personas eran demasiadas para el trabajo que deseaban realizar.

“Se hace el proyecto en función y pensando que máquinas acá en Suárez se van a conseguir, porque hay muchos microemprendimientos”, informó Adriana. “Tenemos entendido que el señor Franco tiene maquinarias de su microemprendimiento en un garaje. Hay muchos microemprendimientos que han cerrado sus puertas y a través de la municipalidad podríamos llegar a conseguir maquinaria, que no tendríamos que salir a comprar. Ayer (por el miércoles) nos dijeron que era millonario el gasto, siendo que hay máquinas tiradas por todos lados. En el momento que nos sentamos y pensamos esto, lo hacemos en función de que no haya gastos en compra de maquinaria. Si son muchas las personas, podrían organizarlo ellos que para eso están capacitados”.

Adriana informó que con respecto a la cantidad de efectivos policiales de la ciudad, ellas consultaron con una administrativa de la propia comisaría, quien les informó que son 450 efectivos, repartidos en Estación Policial Comunal 1°, 2° y 3° San José, Destacamento Villa Belgrano, Policía Vigilancia Santa María, Pasman y Curamalán, DDI, Policía Científica, Comisaría de la Mujer y la Familia y Patrulla Rural, Huanguelén y San Eloy.

Graciela Di Franco, que acompañó a Adriana en la nota, nos hizo saber que les propusieron juntarse en menor cantidad de personas. “Ellos quieren que hagamos un microemprendimiento de diez personas o menos, que hay grupos de cuatro o cinco personas que han hecho algo entre ellos, pero somos 800 personas que quedamos afuera de la fábrica… no vamos a hacer 500 microemprendimientos para 5 o 6 personas. Hagamos un microemprendimiento adecuado para un montón de gente, tratando de nuclear la mayor cantidad posible, porque no somos 5 o 6 mujeres que quedamos a la deriva”, detalló Graciela. “¿Por qué tenemos que ser un grupo chico de personas? ¿Por qué la municipalidad no se extiende o no nos ayuda a hacer un microemprendimiento que valga la pena?”

 

Más que uniformes policiales

 

Adriana Barrionuevo pidió a las autoridades que si el proyecto tiene errores, les ayuden a corregirlos ya que están mejor capacitados para hacerlo. “Se apuntó siempre a la ropa de policía, pero teníamos otras ideas también”, manifestó. “Como alternativa estaba ayudar con el arreglo de la ropa del Hospital, sabemos que están las chicas trabajando allí y muy bien, y que hay otro comercio que los provee, pero con lo que ellos no lleguen, porque es mucha la cantidad del Municipal, estábamos nosotras. También pensábamos salir a la zona a buscar clientes, ofreciendo calidad y precio”.

Las ex operarias de Dass aseguraron que también pensaron en realizar guardapolvos, buzos de egresados e indumentaria deportiva, ya que son muchos los clubes con gran cantidad de disciplinas. “El tema principal y fundamental es que hay mucha gente en la calle, necesitamos respuestas. Porque hasta el momento no hubo una solución para entrar en la fábrica y fue un desgaste tal que fuimos arreglando”, señaló Adriana.

 

“Ayuden con un trabajo digno para toda esa gente”

 

Graciela arregló su salida después de dejar 10 años en la fábrica. El jueves, día de la entrevista, cumplía una década dedicada a la fábrica y quedó con la incertidumbre de no saber qué hacer.

“A mí me da la impresión que la Municipalidad quiere que vayan a pedir los medicamentos, las garrafas… porque va a llegar el momento. ¿Qué mejor que hacer una fuente de trabajo para que esa gente no vaya a golpear la puerta de la municipalidad? ¿No va a tener gasto si tiene que proveer a toda esa gente? Van a tener el doble de gasto de lo que estamos pidiendo nosotros, que queremos trabajar”, aseveró Graciela. “Ayuden con un trabajo digno para toda esa gente”.

 Siguen los despidos en Dass. Durante el día de ayer, parte de los operarios que estaban suspendidos recibieron la triste noticia que ya no son parte de Dass. Según pudo averiguar Nuevo Día, se repartieron entre 60 y 80 telegramas de despido, por lo que la situación sigue agravándose.

 

Un gremio ausente

 

Adriana contó que el miércoles pasó el peor día de su vida. “Llegamos a la municipalidad y nos dijeron que esperemos media hora, que se extendió a una hora. Cuando estábamos esperando vimos a dos ex compañeras que se iban a anotar para trabajar, las dos en situación de vulnerabilidad porque una no sabe leer ni escribir y la otra tiene seis hijos con problemas”, contó. “No puede ser que no haya habido un gremio para amparar y cuidar a esa persona, porque si para nosotras que nos sabemos expresar es difícil, ¿vos te imaginás para esa persona? La otra chica con seis hijos…”

 

“Esto recién empieza”

 

“Tendrían que haber previsto esto, esto recién empieza”, siguió Adriana. “Si tienen la capacidad y nos piden un proyecto, y el proyecto tiene defectos porque la gente es mucha o poca, depende de ellos que nos ayuden. Nosotras salimos de coser una zapatilla, no podemos saber todo. No nos pueden tomar el pelo diciendo que es un proyecto millonario cuando hay máquinas tiradas por toda la ciudad. No me podés decir que hay 200 policías con toda la población de Suárez y que usan una sola muda de ropa. Nos da impotencia el manoseo que desde el día 9 de enero, y en el medio la mentira. La empresa jamás se dignó a hablar con nadie, es una multinacional”.

“Queremos que cada cual asuma su compromiso y su culpa. Hay un vaciamiento de ayuda, porque quien tiene el poder no lo está haciendo, hay compañeros que no están acompañando en la lucha y hay una exposición tremenda”.

“El martes le llevamos el proyecto a Fidelle y el miércoles directamente nos dijo que no. Ni siquiera se reunió con quienes correspondía mirar el tema, ni siquiera se dignó a pensar cómo podía ayudar o tratar de acomodarlo, o cómo se podía volver viable… directamente salió diciendo que no porque era un proyecto millonario”, agregó Graciela. “La gente está, si ellos nos ayudan las máquinas se pueden conseguir, el espacio se puede conseguir. No es tan millonario, ¿a qué le llama millonario, a querer trabajar?”

“Millonario va a ser tener la gente en la municipalidad pidiendo todos los días”, indicó Adriana. “Nos dijeron que nos anotemos detallando el trabajo que hacíamos, por ‘si sale algo’. ¿Quién les cree que nos van a llamar para trabajar? Dentro de diez días se olvida todo el mundo y después, arreglate como puedas”.

“El martes, cuando presentamos el proyecto estaban José Echegaray, presidente del Concejo Deliberante, y Alberto Fernández, concejal y presidente de la Comisión de Producción, nos aplaudieron diciendo ‘qué bien, se animaron, es buenísimo, es novedoso’. Al otro día fue todo para atrás”.

 

“Afecta a todos”

 

Adriana agregó que se aprobó por unanimidad la ley de emergencia laboral, que iba a proteger a los despedidos de alguna forma, “¿y cómo lo van a hacer si nunca nos llamaron ni saben cuántos somos?”. Además, afirmó que si los empleados hubiesen estado unidos, el conflicto terminaba en noviembre.

“El desgaste psicológico, la presión y el desgaste emocional de la gente que está quedando afuera es tremendo y esto es una cadena. Hay una economía interna que no se va a mover, que ya no se mueve. Los comercios no trabajan como antes, ni las empresas de taxis… en vez de comprarme un zapato, voy a tener que guardar para comer. En vez de comprar útiles para la escuela de mi hijo tendré que reciclar los anteriores”, señaló Adriana, mientras que Graciela agregó que los comerciantes debieron haber apoyado el reclamo, porque también a ellos les afecta esta situación. “De 4 mil personas que había en la fábrica quedan 900. A los comercios no les va a ir como antes, el empleado de la fábrica dejaba todo en Suárez”.

“Tenemos compañeros que tenían plan ProCreAr, con cuotas de 6 o 7 mil pesos, familias que trabajaban todos en la fábrica, el matrimonio y el hijo que creció…”, recordó Adriana. “Les dimos la opción de algo que perdure en el tiempo. La costura es muy amplia, se puede vender acá y en la zona. El recurso está, las ideas las tirábamos como podíamos”.

 

“No se trata de política”

 

 “Nos están cerrando la puerta”, deslizó Graciela. “Acá no se trata de política, se trata de ayudar y hacer algo por un pueblo que se está quedando sin trabajo. Se tienen que preocupar Intendente, concejales, todos, porque están ahí porque el pueblo los votó. No queremos que haya política en el medio, queremos que se preocupen por la gente, que hagan todo y no que tiren entre ellos para ver quién dijo qué”.

 

“Estamos como empezamos”, cerró Adriana. “sin ningún dirigente de Dass dando la cara, con compañeros que abandonaron la lucha por el desgaste. La sensación que tenemos es de angustia, dolor, incertidumbre, impotencia y bronca de ver cómo se mintió, cómo se nos tuvo yendo de aquí para allá”.

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