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Los cimarrones de Sierra de la Ventana abandonados a su suerte merecen estar mejor

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Los cimarrones de Sierra de la Ventana abandonados a su suerte merecen estar mejor

Un poco de historia acerca de como llegaron los caballos allí donde varias decenas de manadas están libradas a su suerte perjudicándose a sí mismas y al ecosistema en el cual conviven. El profesor Maximiliano D’Onofrio, que es guarda parque, explicó los perjuicios que producen los caballos, que según expresó son exóticos. Además, alertó sobre lo que produce la forestación con coníferas exóticas que amenazan los acuíferos de la zona. Explicó que, en Sudáfrica, donde hay sistemas serranos parecidos a los de aquí, desde hace muchos años, están con problemas de sequía, debido a que los árboles no regulan el agua subterránea, en cambio la bombean a la atmósfera

Las manadas de caballos cimarrones que desde hace una incontable cantidad de años pastan en las laderas de Sierra de la Ventana en el Parque Provincial Ernesto Tornquist, son motivo de una encendida polémica entre quienes defienden lo que llaman “el último bastión del pasto pampeano” y los que sostienen que la Argentina se hizo sobre esos caballos y hay que preservarlos.

Ambas posiciones tienen un sustento sólido, mal que le pese a la otra parte en pugna. Los que defienden el pasto sostienen que los caballos son exóticos, que sus vasos rompen mucho al pisar y que en su dieta consumen todo el entramado vegetal autóctono provocando daños irreversibles.

 

A favor y en contra

 

Los que suscriben en favor de los cimarrones sostienen que su origen se remonta a la llegada de Juan Diaz de Solís al Río de la Plata con los primeros caballos. Cabe apuntar que el citado marino trajo una importante cantidad de caballos en sus naves, con intenciones de utilizarlos para recorrer la zona, pero la hostilidad con las que fueron recibidos de parte de los naturales, le obligó a huir precipitadamente dejando atrás los caballos.

Estos con pasto y agua a su discreción fueron muy exitosos y se reprodujeron en grandes cantidades, aunque encontraron dos enemigos muy poderosos a los que temían, los pumas y los yaguaretés que entonces pululaban atraídos por el venado de las pampas. Los caballos de mayor tamaño y de buena carne, pronto se volvió objeto de sus cacerías.

Los equinos para defenderse según escribe Dowdall* buscaron terrenos menos peligrosos y lo encontraron en las sierras de Tandil, con pastos menos altos y la posibilidad de subirse a los cerros y poder de esa manera detectar a sus enemigos.

Su proliferación sin embargo hizo que expandieran sus dominios a otro punto, las sierras de La Ventana, con condiciones similares a las de Tandil, donde se afincaron y según algunos, son los antepasados de los que hoy existen.

 

El paso de los años

 

Pasaron los años y finalmente la inmigración europea comenzó a avanzar sobre el territorio del Virreinato, primero esta zona estaba bajo la egida del Alto Perú y después, cuando los españoles comprendieron cuan vasto era el territorio, crearon el Virreinato del Río de la Plata. Cuando avanzó la civilización europea, se encontró con cientos de miles de caballos los que fue atrapando, amansando, y comiendo. Los alambrados y la agricultura terminaron con los caballos salvajes, menos, se supone, con los de Sierra de la Ventana.

Esta teoría no es aceptada por todos, especialmente los biólogos estiman que los caballos fueron largados allí por ignotas manos y que se mantuvieron en el lugar, en estado semisalvaje hasta que los alambrados y las corridas de que fueron objeto de parte de los dueños de los campos lindantes   terminaron arrinconándolos en el lugar donde están hoy.

Lo realmente cierto es que por una razón o por otra los cimarrones están allí y se estima que son más de 400 los ejemplares que habitan el lugar. Estos se agrupan en manadas donde se reproducen libremente. Al frente de cada manada hay un padrillo que domina un grupo de hembras y sus crías. Los más saludables, están cerca de las cumbres de las sierras y los menos favorecidos se ubican en las tierras bajas y llanas.

 

Estado de salud

 

Como nadie se ocupa de la salud de los animales, estos son víctimas de parásitos de la más diversa índole, muchos de ellos mueren por esa razón y además con cierta periodicidad fenómenos meteorológicos extremos provocan mortandades masivas. Eso sin duda es un problema muy serio.

Entonces una parte de razón les asiste a aquellos que defienden la vegetación y otra parte de razón les asiste a los defensores de los caballos que sostienen que viven de la misma forma que sus antepasados hacen miles de años.

El statu quo actual no es la mejor solución, como tampoco lo es aquella solución que se pretendía implementar durante la gobernación de Felipe Solá de erradicarlos del lugar. Es necesario hacer una selección de las mejores manadas, mantenerlas en el mejor estado sanitario, introducir padrillos nuevos para que no haya tanta endogamia y al mismo tiempo un numero reducido de ellos mantendría el interés de los turistas y las manadas en estado salvaje y controlado y se conservaría el pasto, ya que la agresión de los equinos no tendría la importancia que tiene hoy.

 

Conservar la vida

 

Al respecto el profesor Maximiliano D’Onofrio de la UPSO (Universidad Provincial del Sudoeste), quien además es guarda parque y quien señala ser un agradecido y un amante de los caballos, ya que dijo que, en su trabajo, el caballo ha sido siempre su aliado y su compañía y a veces su única compañía.

“Cuando el hombre se de cuenta que está integrado a la naturaleza, también se va a dar cuenta que al desarmar los ecosistemas se desarma el mismo y hasta sus posibilidades de supervivencia. Por ello para mi conservar la vida es conservar los ecosistemas sea cuales fueren”, expresó el profesor.

“Hay ecosistemas donde el caballo es exótico y hay ecosistemas donde es natural y no son los ecosistemas de acá”, añadió con énfasis D’Onofrio. “Son ecosistemas euroasiáticos y allí son un elemento importante en el ecosistema. O sea que en definitiva que el caballo pertenece a un ecosistema que no es este. Cada especie tiene roles en el ecosistema y si uno los desarma, no corresponde al lugar”.

 

Amenazas

 

“Hoy las se está afianzando la conciencia de que las especies exóticas son una amenaza para la biodiversidad, la salud y la economía”, sostuvo Maximiliano D’Onofrio. “Hablar de esas tres cosas es siempre lo mismo. Las posibilidades económicas son las posibilidades de los ecosistemas y si uno los destruye, termina destruyendo sus posibilidades económicas”.

“Por caso los pinos y otros tipos de árboles están bien vistos y sin embargo son destructores de suelos”, apuntó enseguida el docente. “El suelo y el pino no se reconocen a si mismos, entonces degradan y cada vez tenemos más información sobre la degradación que producen estas forestaciones exóticas, sobre los suelos bonaerenses y sin embargo seguimos plantando árboles. Esto es así porque no se reconocen, como si ocurre en Europa donde árboles y suelos conviven desde hace miles de años”.

 

Acuíferos

 

En este punto Maximiliano D’Onofrio explicó que las coníferas exóticas son muy demandantes de agua y si proliferan en grandes cantidades sobre las sierras terminarán afectando los acuíferos que están en el subsuelo, por caso el de Coronel Suárez, que bombea agua de allí para consumo humano.

El agua subterránea esta está permanentemente fluyendo desde las sierras. Si la forestación comienza a demandar cada vez más agua, habrá de afectar indefectiblemente la provisión de quienes habitan en esta parte de la provincia. “Coronel Suárez vive gracias a las sierras”, indicó contundente el profesor. “Es un servicio genial, que es mucho más grande que cualquier empresa de agua del mundo y ello es el ecosistema”.

“Al degradar el suelo con caballos que son exóticos, o con la forestación exótica, empiezan a interferir con el sistema de provisión de agua”, señaló el catedrático. “Esto no es una suposición, ocurre en muchos lugares del mundo, como por caso Sudáfrica que tiene sistemas similares al de aquí, ya que como se sabe América y África estuvieron unidos hace millones de años. En ese país las sierras están teniendo problemas de sequías por la invasión de árboles. Los árboles no regulan el flujo de agua, la retienen en la superficie y funcionan como una bomba de agua de la atmósfera y secan el agua subterránea”.

 

En Sudáfrica

 

“Por esto hay un programa que funciona desde hace treinta años que se llama trabajemos por el agua, que está tratando de reconstruir los sistemas hídricos de sus sierras”, ilustró el profesor. “Eso mismo nos puede pasar a nosotros y vamos a tener que en ese caso desarraigar los bosques. De esta forma lo que hacemos es atentar contra nuestra propia vida. La clave de todo ello es que el hombre comience a ver todo esto”.

 

- Volvamos al tema de los caballos. Dejarlos allí, así como están ahora sería atentar contra dos cosas. Por un lado, en contra de los caballos mismos, que tienen enfermedades que nadie cura y por la endogamia, además de hacerlo contra los pastizales naturales. ¿Verdad?

- Exactamente. Dejar los caballos en el estado de abandono en el que están no le sirve a nadie. Es lo mismo que tener un edificio con valor histórico, lo que está muy bueno, pero si está abandonado no le sirve a nadie. Lo mismo pasa con los caballos. Los caballos debieran ser subsidiados con alimentos cuando hay seca, con sangre nueva, de lo contrario es un abandono.  

Yo tuve la oportunidad de ser guarda parque en la Isla Martín García. Allí hay edificios de alto valor patrimonial y que están completamente abandonados. Por caso hay una réplica del faro del fin del mundo que hizo el ingeniero Luiggi y al que no se puede llegar. Eso es un abandono, que es lo mismo que padecen los caballos.

 

- De todos modos, profesor convengamos que en el estado en que están no pueden seguir. Pero si dejar unos pocos y mantenerlos con salud, en un lugar más restringido, sería una solución.

- Sí. Pero eso no es más que una expresión de deseos- El caballo para que forme parte del ecosistema debe tener una convivencia de miles de años, lo que no es este caso. Una cosa es que esos animales vivan en un lugar de este ecosistema.

Me parece muy loable que un animal que tanto represente la cultura gaucha y de Argentina tenga su lugar. El parque Tornquist no está para eso. Deben estar en otro lugar. La conservación del patrimonio natural debiera ser una prioridad de los gobiernos de todo el mundo. La conservación del patrimonio cultural es también muy importante, pero no está asociada a nuestra supervivencia. Cuando entendamos que acá está en juego nuestra vida, estaremos solucionando el problema.

 

- Sin embargo, profesor D’Onofrio me parece que hay otros problemas en ese lugar, como lo es por ejemplo la cantidad de gente que asciende hasta la cumbre del cerro de La Ventana sin ningún tipo de control.  

- Estoy de acuerdo. Es una amenaza. Hay amenazas de distinto tenor. Muchos piensan que la caza furtiva es un gran enemigo. Es cierto es un enemigo, no es deseable, pero no es el enemigo número uno. No tiene tanto impacto como el turismo descontrolado. No es cierto que el de Sierra de la Ventana sea un turismo descontrolado, pero siempre están las presiones para violar esas normas, con intereses concretos locales y otros con propósitos más grandes

 

 

*Carlos R. Dowdall fue un criador de caballos criollos y autor de varios libros que hablan del tema

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