Inicio | Locales | Tres amigos y un desafío: hacer cumbre en el Lanín

Tres amigos y un desafío: hacer cumbre en el Lanín

Por
Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
La foto más esperada. En la cumbre junto a los guías y el resto de los compañeros de la ciudad de Azul. De fondo se puede ver el volcán Chileno Villarrica de 2.450 m La foto más esperada. En la cumbre junto a los guías y el resto de los compañeros de la ciudad de Azul. De fondo se puede ver el volcán Chileno Villarrica de 2.450 m

Movidos por experimentar sus primeros pasos en el montañismo, los tres suarenses recorrieron los 3776 metros hasta llegar a la cumbre del volcán Lanín en la provincia de Neuquén. Los jóvenes coincidieron que “valió la pena el esfuerzo” porque la experiencia fue única e inolvidable.

Julián Allende junto a los hermanos Leandro y Rodrigo López compartían una pasión, un mismo sentimiento de aventura, y lo que comenzó como simples salidas a escalar a principiantes sierras distantes pocos kilómetros de Coronel Suárez con el tiempo fue creciendo y las ansias de ir por más empezó a crecer, hasta que un día surgió la pregunta: ¿si vamos por el Lanín y desafiamos sus casi 4 mil metros de altura?

“Hacer cumbre en el Volcán Lanín fue algo mágico, la satisfacción y las vistas desde la cima son la culminación de una experiencia inolvidable, donde vale la pena el esfuerzo, los nervios y la adrenalina que te movilizan para llegar a la cima y poder compartirlo con amigos realmente fue muy gratificante”, afirmó Rodrigo López al expresar en palabras la experiencia de escalar el volcán Lanín el último fin de semana del 20 de noviembre, junto a su hermano Leandro y su amigo Julián Allende.

Y a modo de fotografías que se reproducían una tras otras, los amigos recordaron ese instante, de llegar a lo más alto, a la cima, tras haber caminado largas horas de las 2,30 de la mañana desde el refugio, a unos 2,8 mil metros de altura, alumbrados por linternas y la luz de la luna hasta la cima.

Todavía pueden sentir en sus rostros ese viento gélido que los invadió en el inicio de la caminata, hasta que los primeros destellos de luz se filtraban por la ladera e iluminaron el horizonte de la montaña pintando un paisaje bellísimo que los acompañó hasta llegar a la cumbre y desde allí sentir que estaban en “lo más alto del mundo”.

“El sendero fue intenso, hubo lugares que debimos utilizar los crampones, pisamos hielo y tocando las nubes, llegamos a lo más alto”, describió Julián Allende al tiempo que Rodrigo López interrumpió para agregar “ahí hubo abrazos, brindis, fotos y la emoción de haber llegado juntos, como equipo, sentir la serenidad de haberlo logrado, disfrutar el lugar: hermoso, inmenso, magnifico”, subrayó.

 

El inicio de la aventura

Una vez realizado el ingreso al Parque Nacional Lanín, el grupo comenzó con una pequeña caminata atravesando un bosque de lengas hasta el arroyo turbio para entrar en clima y dirigirse hasta la base del volcán donde comenzarían su “gran aventura”, atravesando increíbles paisajes patagónicos.

“Para muchos que se aventuran a escalar el Lanín lo ven como el puntapié inicial para ir por más, y sin duda que lo es, porque una vez que se experimentan las sensaciones de llegar a lo más alto uno piensa, por qué no soñar con el Aconcagua”, afirmó Leandro López.

El  primer tramo del recorrido los suarenses, lo hicieron sobre terreno rocoso, luego siguieron el sector denominado la Espina de Pescado hasta tomar el Desvío de mulas que los llevó a los 2800 metros, lugar donde se encuentra emplazado el refugio de Infantería de Montaña, donde pararon para comer y descansar para encarar, unas horas más tarde, la cumbre.

“La unión y compañerismo del equipo, un total de 10 personas, fue fundamental para llevar adelante la travesía, no solamente al momento de compartir el lugar donde dormíamos, las comidas sino que también en la caminata, todos estuvieron dispuestos a tender una mano a quien lo necesitó”, afirmó Rodrigo y explicó que la escalada la realizaron con un grupo de la ciudad de Azul que organizó la travesía.

“La iniciativa surgió a través del grupo Aventura Sur, ellos organizan este tipo de travesías, por lo que semanas antes nos reunimos y nos informaron sobre el equipamiento que debíamos llevar para estar preparados para subir al volcán”, explicó Julián Allende.

“En la base, los guías nos enseñaron a utilizar el equipo como crampones o piquetas para caminar sobre el hielo; la vista ya en ese lugar era increíble, una infinidad de picos de diferentes volcanes y montañas a nuestros pies; una sucesión de valles, bosques y picos nevados”, describieron los jóvenes.

Al hablar de las condiciones climáticas, que significan un 80% del éxito de la expedición, los jóvenes coincidieron que “nos tocaron unos días increíbles de sol, hizo frío y un poco de viento, pero son condiciones que podríamos decir casi normales en altura”, describió Rodrigo López.

 

Rumbo a la cumbre

 

El segundo día de travesía comenzó a las 2,30 de la madrugada. Iluminados por la luna iniciaron la caminata a lo más alto, hacia la cumbre del Lanín por un sendero que los llevó a rodear las enormes y peligrosas grietas del Glaciar norte, para luego sortear un sector conocido como la canaleta y encaminarse hacia lo más alto, los 3776 metros del Lanín.

“Aproximadamente a las 11 de la mañana hicimos cumbre, después de aproximadamente 8 horas de caminata (recordemos que habían salido del refugio a las 2,30 de la mañana)” comentó Leandro y agregó “ahora vendría la parte más agotadora, la bajada, que debimos realizarla de una sola vez, en una tarde, solo paramos en el refugio donde almorzamos y seguimos”.

“El Volcán Lanín tiene un lugar privilegiado en la cordillera, porque desde la cumbre te da la sensación de estar en la Cima del Mundo, en lo más alto, es impresionante”, subrayó Rodrigo López.

En tanto Julián Allende aseguró que “igual de importante que hacer cumbre en los 3776 metros del Lanín fue llegar nuevamente a la base; los montañistas te explican que la exigencia de la bajada es igual o mayor que la de subida, por eso mi satisfacción estuvo en hacer cumbre en la base del volcán, en haber podido bajar todos juntos”.

“En la cima nos habremos quedado unos quince minutos disfrutando la inmensidad del paisaje, hubo festejos, abrazos, fotos, brindis; querés quedarte un rato más largo, pero los guías nos apuraban para poder bajar a tiempo, porque cualquier eventualidad que pudiera surgir en el camino te agarra la noche”, recordó.

 

“El Aconcagua: próximo desafío”

 

Pensar, soñar con escalar el pico más alto de la Argentina, obviamente ronda en las mentes de estos tres amigos, tras haber alcanzado la cumbre del volcán Lanín.

“Es un proyecto a largo plazo, porque requiere mucho más entrenamiento de altura, muchos más días demanda la expedición, por eso veremos cómo sigue esto del montañismo que sin duda nos dejó una gran experiencia que no olvidaremos”, señaló Leandro López.

 

“Fue una experiencia que superó nuestras expectativas”, destacó Rodrigo López.

Compartir en: Post on Facebook Facebook Twitter Twitter

Suscribirse a alimentadores (feed) de comentarios Comentarios (0 publicado)

total: | mostrando:

Publicar tu comentario

  • Marcado
  • Itálico
  • Subraya
  • Cita

Por favor introduce el código que ves en la imagen:

Captcha
  • Enviar a amistad Enviar a amistad
  • Imprimir Imprimir
Compartir en: Post on Facebook Facebook Twitter Twitter