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Nicolás Kasanzew

“El gobierno militar no quiso nunca ir a la guerra”

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Nicolás Kasanzew brindó una conferencia de prensa acompañado por los veteranos de guerra Alfredo Arley, Rubén Brodsky y Néstor Iriarte. Nicolás Kasanzew brindó una conferencia de prensa acompañado por los veteranos de guerra Alfredo Arley, Rubén Brodsky y Néstor Iriarte.

El periodista y ex corresponsal de guerra, único que estuvo de principio a fin en Malvinas, disertó anoche en el salón de Luz y Fuerza en el marco del Día de la Soberanía Nacional, a 35 años de la gesta de Malvinas.

La Guerra de Malvinas es para los argentinos un tema muy sensible. Los que peinan algunas canas tienen en cada caso su propia visión de los hechos, formada por lo que escucharon en aquel momento, con lo poco que se supo luego, o por haber tenido que sufrir en carne propia la pérdida de un ser querido. Pero para los más jóvenes es casi lejano, casi historia sin contar. Lo que se escucha en la casa o en la tele es lo que informa, ya que la escuela se hace poco eco sobre el caso.

Pero para que la memoria no se pierda y para que ya no se distorsione la verdad, el único corresponsal que estuvo en la Guerra de Malvinas de principio a fin, Nicolás Kasanzew, visitó nuevamente la ciudad invitado por la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas de Coronel Suárez, para dejar en claro los conceptos que atañen al conflicto bélico.

La disertación tuvo lugar anoche, a las 20:00, en el salón de Luz y Fuerza, donde el público se acercó para escuchar la visión del periodista y seguir abrazando la historia de Malvinas.

“Quiero contar la historia completa de Malvinas, que se ha contado en forma sesgada por este discurso casi único que hay que fue una guerra desventurada, triste, gris”, comenzó diciendo Kasanzew, que por la mañana recibió muy amablemente a la prensa acompañado por los veteranos de guerra Alfredo Arley, Rubén Brodsky y Néstor Iriarte. “Un poco la idea que nos han transmitido los argentinos es que ‘nos llenaron la cara de dedos’ y que ‘bien merecido lo teníamos’, cuando es una mentira infame. Argentina le hizo frente a una de las grandes potencias mundiales, le peleó de igual a igual, estuvo a punto de hacer retroceder al enemigo, lo dicen los propios enemigos, y nosotros contamos una versión totalmente distinta, influenciada por cuestiones ideológicas, por ignorancia, por esa confluencia de dos ocultamientos que hubo al principio, donde los militares quisieron tapar las miserias y los anti militares quisieron tapar las grandezas, como resultado de eso la población argentina sigue sin tener una idea clara de lo que fue la Guerra de Malvinas”.

 

El ocultamiento de la información

 

Una de las cuestiones con las que le tocó lidiar fue que descreían de sus informes y censuraban gran parte de la información que mandaba al continente. “Una vez en canal 7, ATC, calcularon que el 5% de lo que grabábamos con mi camarógrafo (Alfredo) Lamela era emitido, y no sólo fue ocultado sino que fue destruido”, afirmó. “Obvia corroboración de lo que nosotros mandábamos no era funcional al discurso imperante triunfalista de ese momento. La censura existe en todas las guerras del mundo, es normal, porque hay que proteger a los soldados de que una información no se filtre y no los ataquen, pero en nuestro caso fue muy absurda porque se censuraba sin ton ni son”.

Kasanzew agregó que en medio de la guerra le prohibieron filmar soldados conscriptos. “Yo me negué a cumplir esa orden y seguí filmándolos, imaginen qué cantidad de material fue destruido solamente porque yo seguí filmando soldados conscriptos”, comentó.

Según el periodista, la razón que le dieron era absurda. “Me dijeron ‘no queremos que se sepan que son novatos, que son jóvenes’. Lo sabía todo el mundo, era obvio y además por una cuestión de ética profesional y también por una cuestión de que cuando los filmábamos, ellos se ponían contentos”, informó. “Primero porque pensaban que los podían ver sus seres queridos y segundo porque nosotros, que no estábamos obligados, andábamos en las trincheras con ellos, eso de alguna manera los relajaba que no era tan grave la cosa. Por eso seguimos filmando soldados conscriptos”.

 

Con el traje de soldado

 

Una colega le preguntó al periodista en qué momento se probó el traje de soldado, ese momento en que decidió tomar parte del conflicto. “De entrada, cuando llegamos con mi camarógrafo Lamela a las islas nos sentíamos primero argentinos antes que periodistas”, aseguró, “y lo primero que hicimos fue pedir armas para participar de la defensa, una cosa medio ingenua pero honesta”.

Kasanzew recordó que bajo un bombardeo, su camarógrafo le dijo ‘mirá, estuve pensando que acá hay 10.000 tipos defendiendo las islas. Yo soy el 10.001’. “Era la sensación que teníamos en ese momento, por supuesto que los militares se nos rieron en la cara, no nos iban a dar armas ni nada por el estilo”, comentó. “De casualidad y porque yo insistía, en medio de un combate de artillería, un oficial, teniente Caballero, me dio el honor de disparar un cañón, lo cual no me convierte en combatiente de ninguna manera, pero siempre digo que simboliza a los 200.000 voluntarios civiles que se anotaron para ir a las islas a defender la soberanía y que no los dejaron ir”.

 

Su alejamiento de los medios

 

Luego de que terminase el enfrentamiento bélico, el periodista fue alejado de los medios y al tiempo se fue del país. Según informó Kasanzew, el fenómeno conocido como ‘desmalvinización’ empezó el día siguiente de la caída de Puerto Argentino. Fue una forma de censura donde había que tapar lo sucedido. “Por distintos motivos el gobierno militar y después los civiles, ‘taparon’ todo”, denunció el periodista. “A los soldados los escondieron cuando volvieron, los llevaron y entregaron a medianoche a sus casas, en trenes ocultos con las ventanas tapadas con papel de diario y lo mío era un coletazo de la desmalvinización”. Según recordó Kasanzew, “había un general muy bruto que era el hombre fuerte del momento, luego de la caída de Galtieri, que se llamaba (Cristino) Nicolaides. Él dijo ‘Malvinas no existió’, y yo era un recordatorio viviente de que sí existió. Ya en el gobierno militar me sacaron del noticiero, me hicieron una campaña de difamación. Y después por otros motivos esto siguió con el gobierno de Alfonsín. Yo aguanté hasta el ’90 en el país, pero un hombre puede vivir sin cualquier cosa menos sin trabajo, y a la tercera oferta de trabajar en el exterior, me tuve que ir”.

 

“Metieron todo en la misma bolsa”

 

El periodista sostiene que hay dos historias, dos decires sobre la gesta. Uno es lo que dijeron en su momento los militares de turno y otro lo que se pudo saber por el informe Rattenbach. Por otro lado, las generaciones nuevas no conocen en profundidad sobre el tema, ya que las escuelas brindan escasa y nula información. “La cuestión pasa primero porque somos un pueblo tremendamente exitista, obscenamente exitista”, calificó. “Como perdimos la guerra, ‘siempre estuve en contra’: un motivo de ocultamiento. También la propaganda triunfalista en ese momento frustró a mucha gente. Porque mucha gente se entregó de corazón a la causa, juntaba dinero, las mujeres hacían comida, mantas, etc. y era como que estábamos a punto de entrar en Londres y de repente nos rendimos. Eso fue una frustración, la gente se sintió engañada, eso también fue un motivo de la desmalvinización”.

“Las intenciones ideológicas de demonizar a las fuerzas armadas ‘in totum’, como veníamos de un fenómeno totalmente distinto a Malvinas que fue la represión ilegal e inmoral del proceso”, prosiguió. “Entonces reivindicar a los guerreros de Malvinas que habían combatido limpiamente era reivindicar parte de las fuerzas armadas, entonces ideológicamente eso no convenía. Metieron todo en la misma bolsa, cuando Malvinas es la antítesis del proceso: fue una guerra limpia, por una causa noble, donde los generales y almirantes conspiraron contra la victoria argentina porque nunca se jugaron, porque nunca realmente fueron a la guerra”.

 

“Malvinas va a estar a la par del Cruce de los Andes”

 

Según Kasanzew, ese fue el motivo en muchos casos del rechazo a conocer la verdadera historia, “le dan la espalda a la verdadera historia. Si no conocemos nuestra propia historia, no vamos a tener futuro como país. La gente que no conoce su historia va a repetir los errores del pasado”, afirmó. “Malvinas, cuando esta hojarasca ideológica se disperse con el paso de los años, va a estar a la par del Cruce de los Andes. Es una gesta donde enfrentamos casi al resto del mundo y salimos bastante airosos en cuanto a que combatimos con honor y valor”.

 

Un ejército para no ir a la guerra

 

La ‘demonización’ a las Fuerzas Armadas la estamos pagando hoy en día. “El motivo principal de que estemos desarmados es esa demonización, nosotros hoy carecemos de Fuerzas Armadas, la prueba más reciente es la del submarino, que está en la situación que está porque no hay mantenimiento de las Fuerzas Armadas. Los aviones se caen, los barcos se hunden, los submarinos explotan porque no tenemos Fuerzas Armadas ni deseo de tenerlas, cuando todos nuestros vecinos están armados hasta los dientes, cuando cualquier país necesita tener Fuerzas Armadas porque si no deja de ser país”, manifestó. “Los países que se niegan a tener su propio ejército terminan manteniendo un ejército extranjero. El ejército no es para ir a la guerra, el ejército es para no ir a la guerra. Los sabían los antiguos romanos que decían ‘Si vis pacem, para bellum’: Si quieres la paz, prepara la guerra. El ejército es para decir ‘ojo, mirá lo que tengo detrás, no te metas conmigo’. Nosotros tenemos extensiones territoriales, riquezas acuíferas, petrolíferas totalmente desguarnecidas, que se están terminando en el resto del mundo, va a llegar un día que las van a venir a buscar y no tenemos manera de pararlos”.

 

“El gobierno militar cayó en una trampa”

 

Consultado sobre si se hubiera apoyado la guerra con cualquier otro gobierno, el periodista afirmó que a su parecer, hoy en día el 90% está a favor de la recuperación de las islas. “Hubiéramos apoyado a cualquier gobierno que lo hubiera intentado. Lo paradójico es que el gobierno militar no quiso nunca ir a la guerra. Si uno no entiende eso, no puede entender Malvinas”, aseveró. “El gobierno militar cayó en una trampa de los ingleses a través del Pentágono, de que se podía hacer un ‘toco y me voy’, por eso nada fue planificado. Se encontró con la sorpresa de que el pueblo se lanzó a las calles, plebiscitó la recuperación de las islas y ya no pudieron dar marcha atrás. El Ministro de Defensa de Galtieri, Amadeo Frúgoli, dijo que cuando Galtieri se da cuenta de que cayeron en una trampa y que va a haber una guerra, dice ‘saquemos las tropas de las islas’, y Frúgoli le contesta ‘no podemos, la gente nos cuelga en Plaza de Mayo’, y así hubiera sido”.

 

El rol de los generales

 

En algún momento, Kasanzew dijo que Mario Benjamín Menéndez, en aquel tiempo gobernador militar de las islas, defendía más a los kelpers que a los soldados argentinos y lo sigue afirmando. “Eso es muy evidente. En las islas había 300.000 ovejas que él prohibió carnear y los soldados pasaban hambre”, informó. “Fuimos la tropa de ocupación más extraña del mundo: Menéndez prohibió a los soldados abastecerse en las tiendas de los kelpers para evitar el desabastecimiento de los kelpers. Una desidia total, un desinterés total por su propia tropa en aras de manifestar un respeto al enemigo, porque los kelpers eran enemigos: se comunicaban con la flota, les pasaban información sobre nuestros soldados y él no hacía nada. La gente de inteligencia le decía ‘están comunicándose con la flota desde una radio que está montada ahí’. Entonces hacía bajar la antena, y cuando se iba el jeep argentino subían la antena y seguían comunicándose”.

 

“Los generales nunca se jugaron”

 

Cuando se le consultó cuándo se dio cuenta de que la guerra estaba perdida, Kasanzew citó que el 21 de mayo, cuando se produjo el desembarco inglés, le preguntó a Menéndez si estábamos contraatacando por tierra. “Él me dijo ‘por supuesto’. Me mentía, había 40 hombres del teniente (Carlos Daniel) Esteban enfrentando 2.500 ingleses que desembarcaban”, conmemoró. “El 8 de junio, que es conocido como el día más negro de la flota inglesa, desembarcan en Bahía Agradable y la aviación argentina les cae encima, los quema vivos literalmente y era a 20 Km de Puerto Argentino. Ese día conté los helicópteros que teníamos y eran 12, Menéndez no mandó un soldado para rechazar ese desembarco. Menéndez y los todos generales llegaron ya rendidos a las islas. Los que pelearon fueron los oficiales jóvenes, los suboficiales y los soldados conscriptos, los generales nunca se jugaron y los almirantes menos”.

 

Para recuperar las islas, primero hay que recuperar al país

 

Si a Kasanzew se le pregunta qué es la guerra, contesta que la guerra es el horror, es la barbarie, “pero una vez que estás en la guerra la hacés con todo. Si vas a la guerra y el 2 de abril recuperamos las islas, el 3, 4 y 5 empezamos a mandar barcos con provisiones, con equipamiento, cosa que los generales no hicieron porque no pensaban ir a la guerra. Hay que entender eso para entender Malvinas, después no pudieron dar marcha atrás”.

Según su visión, para recuperar las Malvinas primero hay que recuperar a la Argentina. “Primero tenemos que recuperar al país que está en un estado de decadencia total. La mística de Malvinas, el ejemplo de los héroes de Malvinas nos puede ayudar a recuperar la Argentina”, reveló. “Por eso es importante conocer la historia de nuestros héroes porque pueden tonificar a la población, demostrarles que el amor por la patria existe, el amor desinteresado, que hay gente que puede darlo todo a cambio de nada. Y si contagiamos ese amor por el país de los guerreros de Malvinas, podremos recuperar la Argentina, y recién ahí recuperar Malvinas”.

 

La presentación

 

 

El periodista ya estuvo en otra oportunidad en Coronel Suárez, y si bien la Guerra fue una sola, dijo no tener un texto único. “Hablo de lo que me nace, pero voy agregando algunos elementos”, aseguró, mientras confirmó que en esta oportunidad estará acompañado por Carlos Langoini, un cantante santafesino que hace ya bastantes años ha hecho canciones junto a él donde se relatan episodios de la Gesta de Malvinas. “Yo hago la letra, él la canta y se han agregado algunas, porque es una manera gráfica y didáctica de llegar sobre todo a los más jóvenes con videoclips, el mensaje audiovisual llega más rápido y profundo ahora a las nuevas generaciones, que prácticamente no leen”, finalizó.

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