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Misa de Kerb en Santa Trinidad

El padre Leandro Volpe instó a rescatar las tradiciones, pero también a actualizarlas

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El padre Leandro Volpe, en su homilía, instó a rescatar las páginas doradas de la historia. El padre Leandro Volpe, en su homilía, instó a rescatar las páginas doradas de la historia.

El sacerdote en su homilía también pidió distinguir páginas amarillas de páginas doradas. “Parecen iguales, pero no son lo mismo”, dijo. Si bien el sacerdote aclaró que no se refería a ninguna situación puntual, del análisis de sus dichos se desprenden apuntes dirigidos a la dirigencia política que estaba en el templo

“Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido”, con esas palabras del apóstol San Pablo, inició su homilía el sacerdote Leandro Volpe ayer en la misa de Kerb (Fiesta patronal) de Pueblo Santa Trinidad. “En el Evangelio, en cambio se habla de cosas recibidas y que terminan en mezquindades. Cosas semejantes ocurren en la viña y a David, que hizo todo lo que correspondía y resultó que en el momento de los frutos estaban agrios”.

Al oficio asistieron el Intendente Municipal y miembros de su gabinete, autoridades de diversas instituciones locales, el diputado Moccero y personas de su entorno. Si bien sacerdote se encargó de aclarar que sus palabras no iban dirigidas a ninguna situación en particular, no es difícil inferir que estaban dirigidas a los políticos presentes en el recinto.

 

Frutos amargos

 

“En la primera lectura la viña resultó agria y en el Evangelio son los viñadores que no quieren entregar los frutos”, dijo Volpe en referencia los textos de la Biblia y de los Evangelios leídos minutos antes. “Pero en todo caso sigue siendo válida la pregunta de la primera lectura – continuó- : ¿Si yo había armado las cosas bien, por qué la viña dio frutos agrios? Entonces por qué frutos agrios. Interesante esa lectura porque el Evangelio nos hace ver que la historia por sí misma no logra nada sin un presente”.

 

Recibir y hacer

 

“Vos podés haber armado todo, haber recibido todo, pero lo demás viene en vos”, agregó el celebrante, en tono coloquial. “Ahí está la cosa en realidad. Ayer (por el sábado) estábamos acá celebrando cien años de la Iglesia. A cien años de haber recibido algo. Pero también el presente. Si no tenemos las columnitas naranjas divinas vacías (se refería a columnas pintadas de ese color en el interior del templo). Pero en todo caso no hay que pensar que la historia va a salvar al presente, sino por los que estamos hoy. Lo cual me parece que es obvio”.

“Cuando nos ponemos a pensar en el intento por rescatar las tradiciones, se trata del intento por actualizarlas, es decir por vivirlas hoy”, enfatizó Leandro Volpe. “No es simplemente traer objetos pasados… Y en esto me permito hacer una digresión sin mencionar ninguna situación concreta ya que si bien ustedes saben que yo vivo acá, pero que hay cosas que puedo ignorar”.

“Una cosa son las páginas amarillas y otra cosa son las páginas doradas”, comentó Volpe. “Se parecen, pero no son lo mismo. La página dorada tiene un valor para el presente, la página amarilla es simplemente una cosa vieja. Pero vieja y punto. Entonces hay que saber distinguir, no toda página amarilla es necesariamente una página dorada. Es por ello importante rescatar las páginas doradas de la historia. Pero rescatarlas quiere decir darles un sentido actual”.

“Entonces la historia por sí misma no logra nada – remarcó el cura - sin un presente.  En una kerb rescatar tradiciones  significa darles un sentido de nuestro hoy. Esa es la primera idea”.

“La segunda idea es aquella de la pregunta: ¿por qué dio frutos amargos?”, continuó con su elipsis el sacerdote, “eso tiene que ver con lo que decía el salmo: la viña del señor es su pueblo; es decir hay personas adentro de eso. Los pueblos, la historia, los lugares, no son fórmulas matemáticas. Es decir… de repente pueden tener todo una serie de apoyos externos, pero si los que estamos adentro no hacemos nada… Las personas están adentro de las cosas, de las instituciones, de los lugares, de los pueblos. No solamente los pueblos tienen personas, sino que son las personas las que hacen crecer los pueblos”.

 

No son fórmulas matemáticas

 

“De tal manera que nunca se puede olvidar de que la vida no es una fórmula matemática que se resuelve haciendo dos más dos es cuatro”, puntualizó Leandro Volpe. “En la vida humana dos más dos puede ser tres y medio… dos… uno coma cinco… uno coma ocho… a veces puede ser cuatro y a veces puede ser cinco”.

“Por ello decir persona son problemas, como decía cierta película, no es correcto. Yo diría más bien que persona puede ser sorpresa”, afirmó enfático. “Eso me parece es mucho más positivo de cómo ver las cosas. No es ‘persona es problema’. Si vos querés ver problema, es que quieres vivir la vida como si fuera fórmula matemática. Es claro: la persona termina siendo un riesgo para tu vida”.   

“El otro, es un riesgo por qué no resulta o no responde a las expectativas que querías provocar. Y claro no es lo que pensabas”, reflexiono el celebrante. “Persona es sorpresa. Y por ahí da más, rinde más y aporta más de lo que esperabas, también… Porque así como en este caso la viña terminó dando frutos amargos, como no se compone de fórmulas matemáticas también pudo haber dado frutos dulcísimos”.

¡Qué importante es cuando consideramos eso del otro, de mi prójimo, del que comparte mi pueblo, mi lugar, mi ciudad!”, expresó el  párroco. “El otro puede ser una sorpresa para mi vida, no solamente el que rompa mis cálculos. Entonces puede haber un espacio de estabilidad fingida de la que tal vez no sea el momento. Siempre por supuesto conservando los valores y la identidad que nos hace ser y de la cual no caben dudas”.

 

Prójimo

 

“Respecto del prójimo también podemos pensarlo hacia nosotros  en el sentido de que también podemos no descubrir lo determinado por nuestra historia”, añadió Leandro Volpe. “Podemos estar condicionados, pero no por eso, estamos atados, limitados o ahogados en nuestra historia”.

“O sea que nosotros también podemos ser capaces de dar frutos dulcísimos e incluso más allá de las expectativas que podamos tener de nosotros mismos”, agregó. “También podemos ser más.

La tercera idea para no solamente quedarnos en un mensaje sociológico”, comentó el sacerdote. “Podemos pensar también en esta historia del Evangelio de dar frutos.  Estamos celebrando en este momento el centenario de nuestra iglesia, donde los frutos se acercan a este espacio especial a recibir pan y vino que expresa nuestro reconocimiento, de que lo que logramos Dios lo logra. Pero lo que hacemos Dios lo hace y Dios lo hace salir”, dijo.

“¡Qué grande es también que como pueblo también logramos recordar esto!”, apuntó el padre Leandro Volpe, “Que ciertamente nuestros frutos son para ponerlos en manos del Señor para que él los multiplique. Cinco panes le mandó el señor donde comerán 5000 personas. Cinco panes que no le son entregados simplemente para unos cuantos”.

“Importante es saber también que nuestros frutos son recibidos de Dios, que de sus manos vienen y que poniéndolos en sus manos se multiplican. Entonces le pedimos al Señor todas estas cosas y en este día le agradecemos por llegar a este acontecimiento”, dijo finalmente.  

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