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Taller vivencial

“El juego es muy importante, ya que es la base del desarrollo de los niños”

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La psicopedagoga y maestra Waldorf Ignacia González Rena estará a cargo del taller La psicopedagoga y maestra Waldorf Ignacia González Rena estará a cargo del taller

Hoy se llevará a cabo un taller vivencial sobre la importancia del juego en la infancia y su crecimiento a la par de los niños. Será dictado por la psicopedagoga Ignacia González Rena y está organizado por el grupo Impulso Waldorf Coronel Suárez.

Un famoso DT de fútbol alguna vez dijo, refiriéndose a los niños, que para ellos “no hay nada más importante que un juego”, ya que los mantiene altamente concentrados en la actividad que realizan a la hora de jugar.

Hoy en día, las tecnologías han cambiado la forma de jugar y por supuesto, los juegos. Los juguetes son cada vez más autónomos, dejando poco y nada a la imaginación de los niños.

La pedagogía Waldorf y el enfoque de Emmi Pikler llegan para volver a las raíces de los juegos, creando un entorno adecuado para que los niños exploren según sus posibilidades y realicen sus propias pruebas, ya que eso logrará seres autónomos y más positivos.

 

Quién fue Emmi Pikler

 

Emmi Pikler fue una médica pediatra que después de la Segunda Guerra Mundial se hizo cargo de una casa cuna en Hungría, donde recibían niños que habían quedado huérfanos o cuyos padres no podían hacerse cargo de ellos, sea por razones económicas o por la gran epidemia de tuberculosis. Ella era muy observadora y meticulosa, y gracias a la completa formación que recibieron las cuidadoras y al esmero que se puso en el acondicionamiento del espacio, consiguió crear un clima hogareño que permitió a los niños crecer sin las carencias dramáticas que puede producir la ausencia de un lazo afectivo con los padres.

Los pilares fundamentales del método de Pikler son tres: El cuidado infantil, que tiene que estar reforzado por la presencia positiva de un adulto, para generar un círculo de confianza y afectivo, a partir de actitudes que predispongan bien la situación. Cada niño es atendido siempre por la misma cuidadora, que lo baña, lo cambia, le da de comer, para que el niño tenga un referente, y que pone en palabras todo lo que va a realizar, que además de incentivar el lenguaje, predispone bien al menor.

Otro pilar es permitir que el niño pueda hacerlo todo por sí mismo, que el adulto no interfiera en el aprendizaje. Si el niño es libre, va a explorar, dándose cuenta que es autónomo y que puede conseguir lo que persigue, sin frustraciones y volviendo a intentar.

El último pilar es el entorno, crear un ambiente de seguridad y garantizar que el juego y los cuidados tienen lugar de acuerdo con la edad del niño. El lugar de juego deberá estar provisto de objetos adaptados a sus intereses puede actuar, jugar y moverse según su curiosidad, sus ritmos  deseos, además de la ropa adecuada para que pueda moverse con facilidad.

 

El sistema Waldorf

 

La pedagogía Waldorf, creada por Rudolf Steiner en 1919 en Alemania, se basa en el conocimiento profundo de las necesidades del niño y en la búsqueda de una educación centrada en la espiritualidad, el arte, la creatividad y la libertad con responsabilidad.

Según Steiner, el niño tiene que estar con sus padres hasta los 7 años. Pero queda un vacío en ese espacio donde no se define qué hacer cuando los niños, por diversos motivos, no pueden estar con sus padres. Ahí es donde se complementa con el sistema de Pikler, que llena ese “vacío”, creando un entorno familiar lejos de la familia.

El método creado por Steiner divide a las etapas evolutivas del ser humano en 3 septenios, porque cada 7 años el cuerpo se regenera a nivel celular.

El “Jardín de Infancia” en Waldorf es hasta los 7 años. El primer año en Waldorf es entre los 6 y los 7, cuando el niño completa la dentición. “Hasta ese momento, el cuerpo está gastando energía en desarrollar los órganos vitales del cuerpo y no se debe sacar esa energía para pasarla a la intelectualización”, informaron los integrantes de Impulso Waldorf.

En el jardín de infancia trabajan todos los niños juntos, de 0 a 3 años por un lado y de 3 a 7 años por otro, donde los mayores ayudan y enseñan a los más pequeños, que aprenden por imitación. A su vez, los más grandes aprenden a tener paciencia y a ser empáticos con los pequeños. “Así se cultiva el esperar el tiempo del otro, a ponerse en el lugar de otro, a tratar de enseñar y sentirse importantes, a valorar lo que cada uno tiene. No es una competencia, cada cual va a su ritmo”, explicaron.

Luego se inicia la primaria, de los 7 a los 14 años, donde se trabaja por cursos según las edades. La diferencia es que la misma maestra acompaña a los chicos durante todo el proceso, para verlo evolucionar y conocerlo, transformándose en un referente para ellos. La maestra amasa el pan, cultiva, cuida a los animales en el caso de haber una granja, etc. El niño, si tiene ganas la va a seguir, o si no le interesa se pondrá a dibujar o a hacer otra actividad. A su tiempo lo hará. Se predispone el espacio y el niño elige.

Las primeras dos horas de la mañana se trabaja con las materias básicas: matemáticas, ciencia, literatura, historia, y se trabaja un contenido por mes. También se trabaja mucho sobre arte, educación física, esculturas, tejido, etc.

La secundaria va de los 14 a los 21 años. “Obviamente no se llega hasta los 21 porque se cumple con las normas que pide el Ministerio de Educación”, aseguraron los integrantes de Impulso Waldorf. “Allí se trabaja con profesores, tratando de que el mismo profesor dicte la misma materia todo el recorrido. Se le propone al adolescente que siga trabajando, acompañando a la escuela y haciendo su proceso interno”.

A nivel religioso se presentan todas las religiones, como el judaísmo, el budismo, el catolicismo, evangelismo etc. “El alumno es autónomo y puede elegir, muchas veces puede resultar chocante no elegir el dogma de la propia familia, pero es bueno que esa información se presente en un ámbito cuidado, confiable, donde se argumenta y debate entre compañeros”, informaron los integrantes del Impulso en la ciudad.

 “Un chico que pasó por el sistema Waldorf, debido a su formación, si se caen todos los sistemas del mundo va a saber qué hacer con su vida, porque sabe amasar, cultivar, defenderse contra el hambre”, afirmaron.

 

Waldorf en argentina

 

En Argentina hay  más de 30 escuelas que ofrecen este tipo de educación y este número va en aumento. En Buenos Aires se encuentran la mayoría de ellas, y además está el instituto de formación docente “Perito Moreno” que forma a docentes con título oficial con orientación Waldorf.

En Córdoba también hay muchas escuelas con este sistema, como la escuela “El Trigal” de Traslasierra,  que lleva 20 años en actividad. También hay en Bariloche, Río Negro, Chubut y Rosario.

“Es una alternativa más que válida, no nos ponemos en contra del sistema tradicional”, expuso Gisela, una de las integrantes de Impulso Waldorf. “Siempre es posible complementar, nos parece que es más completa porque se trabaja al niño desde todos los aspectos, desde el pensar, el sentir, el hacer. Se desarrolla la voluntad del niño, son autónomos”.

“Nos estamos pensando como sociedad en un montón de aspectos, con esta violencia física y verbal que estamos viviendo. La Waldorf construye para la paz, un niño de 7 años que le enseña a un par a atarse los cordones, teniendo paciencia y respetando los tiempos, seguramente no será un adulto violento, que trasgreda normas”.

La idea de los impulsores locales es arrancar el próximo año con talleres complementarios a la escuela tradicional, para que los chicos y los padres realicen actividades y conozcan el sistema.

A futuro quieren abrir una escuela completa, pero no es fácil.

 

El taller de hoy

 

Hoy se realizará el  taller vivencial “Jugar es más que jugar”, que además de tener una carga teórica se pondrá en práctica con ejemplos, imágenes y situaciones. El mismo estará a cargo de la licenciada en Psicopedagogía y Maestra Waldorf Ignacia González Rena, fundadora del jardín maternal de Buenos Aires “Cielo Claro” y autora del libro “Creciendo con amor, adultos presentes, niños con confianza”, que estará disponible para la compra.

 

En el taller se trabajará el lugar esencial del juego y su importancia, que es la base del desarrollo de los niños. Además se fabricará un juguete cosido o tejido, a elección de cada uno.  El mismo tendrá lugar hoy sábado 12 de agosto, de 15:00 a 19:00 en el Rotary Club (lindero a la Bibliotequita Infantil de calle Las Heras). Los materiales están incluidos en el costo del taller, que tiene un aporte sugerido de $ 200. La inscripción es simplemente para gestionar los materiales del taller. Se pueden inscribir al mail waldorfsuarez@gmail.com o a través de la página de Facebook Impulso Waldorf en Coronel Suarez.

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