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Cueto Rua

“El celíaco mira lo que come, la gente común come cualquier cosa”

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El recinto del Concejo Deliberante se vio colmado de vecinos interesados en el tema. El recinto del Concejo Deliberante se vio colmado de vecinos interesados en el tema.

El doctor Eduardo Cueto Rua brindó una importante charla sobre “La Nueva Celiaquía y el Impacto del Diagnóstico”. La respuesta del público fue masiva y el doctor habló en un idioma que entendimos todos.

El pasado miércoles se presentó en la ciudad un profesional de renombre, que brindó una interesante charla sobre la nueva celiaquía y el impacto del diagnóstico. Se trata del doctor Eduardo Cueto Rúa, Jefe del Servicio de Gastroenterología  del Hospital de Niños “Sor  María Ludovica” y fundador de la Asociación Celíaca Argentina.

La charla se dividió en dos etapas. Por la mañana en la sala de enfermería del Hospital Municipal estuvo dirigida a profesionales, donde participaron pediatras, nutricionistas, farmacéuticos y profesionales de la salud, y por la tarde, en el recinto del Concejo Deliberante, fue destinada al público en general, que tuvo una excelente respuesta.

Antes de la presentación, el doctor conversó con Nuevo Día sobre la enfermedad y los aspectos a tener en cuenta a la hora del diagnóstico.

 

- ¿Qué es la celiaquía?

- La celiaquía es la intolerancia a un alimento enormemente popular que ha sido el combustible de la parte más importante del mundo, que es Europa. Europa viene a América hace 500 años y trae idiomas, religiones, costumbres y alimentos. Nosotros también vinimos en esos barcos, así que todos tenemos la genética celíaca que afecta al 1%, uno de cada cien personas no tolera el gluten.

En realidad, el gluten no lo tolera absolutamente nadie de la tierra, porque el cuerpo humano no tiene enzimas para digerir el gluten ni enzimas para digerir la gliadina (una proteína del trigo), pero sí tiene quitinasa, que es una proteína para digerir la cubierta de los insectos. Es decir que el humano ha comido durante muchísimos millones de años insectos, y hace apenas 7.000, gluten. Para el cuerpo humano es más normal comer cucarachas que comer harina.

De todas maneras la harina cambió la historia de la humanidad porque inventó las ciudades. Para sembrar los campos se necesitaba mucha gente, para arar, para sembrar… entonces la gente empezó a vivir junta. Había mucha gente, muchos piojos, muchos mosquitos, muchas ratas, entonces comenzó el hombre a conocer la mortalidad a gran escala por las epidemias, el consumo de alimentos en gran escala, el consumo de agua en gran escala, y todo esto es producto de sembrar granos de trigo en Europa y en Oriente próximo, porque en Oriente distante se comía arroz y en América Latina se comía maíz.

 

- ¿Es erróneo decir que el celíaco es ‘alérgico’ al gluten?

- La celiaquía es una intolerancia alimentaria de orden genético, el cuerpo no reconoce este alimento y lo combate como si fuera un germen, una sustancia tóxica. Está la inmunidad comprometida en esta lucha, y es una lucha sin cuartel, no lo va a reconocer nunca y no lo va a aceptar jamás.

 

- Si el ser humano no tiene la enzima que digiere el gluten, ¿por qué algunos podemos tolerarlo y otros no?

- Para todo el mundo es antinatural comer gluten, pero para un pequeño grupo es malo. Del pan se absorbe el almidón, no la proteína (el gluten).  El gluten, como lo come lo desecha, el almidón lo hace cuerpo y a la proteína la hace ‘de cuerpo’. Esta es la diferencia.

Hay una fracción de esta proteína, la gliadina, que el cuerpo toma como a un enemigo, entonces libra una batalla implacable. Mientras haya gliadina el cuerpo va a luchar, y la batalla se libra en el epitelio intestinal, y éste termina atrofiándose. Si uno bombardea y bombardea una ciudad, termina atrofiándola, termina destruyendo todos los edificios. Los edificios son las superficies de absorción de los alimentos. Si yo me como un bizcocho de maicena, en tres o cuatro horas el bizcochito se hace ‘Cueto Rua’ y yo ya lo tengo parte de mi propio cuerpo. Uno es lo que come y piensa, si yo me comí una manzana a la mañana, la manzana está haciendo este reportaje, porque ya la manzana no es más manzana, es persona. Este proceso de convertir la manzana en persona ocurre en el ‘chinchulín’, que es el intestino delgado. Si uno abre el intestino delgado tiene como una toalla llena de pelitos, aumenta la superficie de absorción a punto tal de que si uno pudiera estirar todos estos pelitos, cubriría un terreno de 20 de frente por 40 de fondo, todos tenemos una cancha de tenis para dobles en el chinchulín para absorber comida. Si comemos de más, la absorbemos y la guardamos.

 

Difícil de diagnosticar

 

- El porcentaje de celiaquía es uno de cien, es un porcentaje alto. ¿Hay gente que no sabe que es celíaca?

- Si, la inmensa mayoría. Porque de este 1%, sólo el 10% se diagnostica. Hay un 90% que son oligosintomáticas (que no presentan síntomas) que ni se imaginan que son celíacas, por ejemplo una persona duerme la siesta, se diagnostica un hijo celíaco. Le hacemos exámenes a todos los parientes y el papá, por ejemplo, da positivo. Se estudia al padre, empieza la misma dieta del hijo y no duerme más siesta. Lo que pasa es que no dormía la siesta, ese hombre se quedaba ‘sin nafta’.

 

- ¿La celiaquía es hereditaria?

- La celiaquía es genética, no hereditaria. Es decir que le toca a cualquiera. Uno puede tener padres celíacos y no serlo, o puede ser sano y tener hijos celíacos.

 

- ¿Siempre está relacionada al bajo peso?

- No, cualquier persona puede tener celiaquía. Al principio era así, asociado al bajo peso y a la desnutrición. Se llamaba “síndrome de mala absorción “, cuando uno mal absorbe, se desnutre. Cuando empezamos a estudiar a los hermanos de los chicos con síndrome de mala absorción, vimos que el que corría también podía ser celíaco, y a lo mejor la hermana también, y se enteraba que era celíaca por un aborto espontáneo a los 20 años.

 

- Los síntomas son muy diversos…

- Si, son muchos. Hay personas que se les cae el pelo, tienen la piel seca, cansancio, bostezan, se duermen a media mañana, abortan, no desarrollan la altura deseada en función a la altura de los padres… si uno tiene las tres “D”, diarrea, desnutrición y distensión, el diagnóstico es fácil: el chico es flaquito, panzón y con diarrea, pero el hermano de este pibe, duerme la siesta.  Hay mucha gente que le cuesta levantarse a la mañana y cree que es normal, y de pronto le hacen el diagnóstico de celíaco y se levanta a las seis de la mañana. Pero yo no les puedo hacer la biopsia de intestino a las personas que les gusta dormir a la mañana o la siesta.

 

Cambiar los hábitos

 

- ¿Es muy difícil acostumbrar a la gente a que no coma gluten?

- Catorce días. Yo te doy catorce días culebra, el día quince pedís culebra. Todo el mundo se acostumbra a comer un alimento nuevo en catorce días, y además le gusta. Por eso el plan “14 días de Actimel”, para que a todo el mundo le guste. Si te doy catorce días galletas de arroz, el día quince pedís galletas de arroz. Se acostumbra la conducta. Esto se ha estudiado con tropas enviadas a distintos lugares del mundo, a comer otra comida y en catorce días la comen como si la hubiesen comido toda la vida.

El celíaco la primera semana es una confusión para toda la familia, la segunda semana se adaptan y la tercera semana empieza para toda la vida como un hábito nuevo, saludable. El celíaco mira lo que come, la gente común come cualquier cosa y se alimenta con chizitos, papitas, gaseosas y el gran problema de la salud humana no es la desnutrición, sino la obesidad. Pasa que el desnutrido muere al año y es una bomba, y el obeso muere a los 40 y no se asocia con los hábitos de la infancia.

Cuando uno es chico y come chizitos, palitos, papitas y gaseosas, está haciendo celdas de células con grasa que después las tiene que llenar toda la vida, y el exceso lo guarda en el corazón y en el hígado, y termina con síndrome metabólico y muerte joven.

Hay que comer frutas, verduras y legumbres y correr o caminar.

 

- ¿La celiaquía se puede presentar en cualquier momento de la vida?

- Si, en cualquier momento, pero hay situaciones que son especialmente complicadas. Por ejemplo, si el chico no puede crecer y la mujer no puede crecer, se compromete la descendencia. Si el pibe no puede crecer, no puede bailar con una chica, porque la chica a los 15 años quiere bailar con un chico alto. Y si una chica no puede crecer, no puede tener partos normales. Queremos que el cuerpo crezca para que el chico pueda bailar y la chica pueda tener un hijo. Hay momentos que no tienen retorno: el no haber crecido y el tener abortos recurrentes. Entonces si hay una mujer que ha tenido abortos recurrentes y está viendo este artículo en el diario, y ya le han hecho todos los estudios y no sabe por qué pierde los hijos, a lo mejor después de esta nota consulta y queda embarazada, porque ella mueve el peón y dice “¿no seré celíaca?”, se hace el anticuerpo, se diagnostica y se embaraza como cualquier mujer.

 

- ¿La gente responde a las charlas?

- Absolutamente, en todo el país y en todo el continente. Yo doy charlas en todo el continente y se llena de personas celíacas para conocer este tema.

 

- Hoy en día el tema de la nutrición está muy presente.

- Sí, porque además descubrieron que hay una nueva entidad que se llama “sensibilidad al gluten no celíaca”, personas que tienen diarrea, distensión, malestar, pesadez, cansancio, que sacan el pan y se les va todo, pero no tienen ni anticuerpos positivos ni atrofia de intestino. Porque el gluten es una proteína indigerible, y entre la palabra “indigerible” e “indigesta” no hay mucha diferencia.

Hagan esta experiencia: inviten a su familia comer, hagan una tallarinada y cuenten los bostezos. Luego inviten a la familia, hagan arroz y cuenten los bostezos. Después de comer tallarines la gente queda abotagada, porque están con un pegamento que es el gluten que es tóxico, que no se puede digerir, que es como comer plasticola. Tenés plenitud, tenés cansancio, fatiga. Comés arroz y te vas a pasear.

 

- Con un cambio de hábitos estaríamos bien…

 

- Si, que no dura más que catorce días.

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