Inicio | Locales | “Es un problema que merece ser tratado en cada comunidad, internacionalmente”

15 de junio: día mundial de toma de conciencia sobre el abuso y maltrato a la vejez

“Es un problema que merece ser tratado en cada comunidad, internacionalmente”

Por
Tamaño de letra: Decrease font Enlarge font
La integrante del equipo de Preventivo Social Laura Palacio y la asistente social Nely Huertas destacaron la importancia de la concientización contra el maltrato a la vejez. La integrante del equipo de Preventivo Social Laura Palacio y la asistente social Nely Huertas destacaron la importancia de la concientización contra el maltrato a la vejez.

Fue la premisa de Nely Huertas, Asistente Social del Hogar de Ancianos “Domingo Goñi”, que junto a Laura Palacio hablaron con Nuevo Día sobre la campaña realizada por la Institución. También algunos abuelos dieron su punto de vista.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 4% y el 6% de las personas mayores de todo el mundo han sufrido alguna forma de abuso y maltrato, ya sea físico, financiero o emocional. Además, investigaciones recientes sugieren que el abuso, el abandono y la violencia contra las personas mayores, tanto en el hogar como en las instituciones, son mucho más frecuentes de lo que se ha reconocido y en muchísimos casos no son denunciados.

Alarmada por este problema cada vez más difundido, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó que todos los años el 15 de junio se conmemora “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez”.

El envejecimiento de la población mundial está en aumento. Se estima que hay alrededor de 650 millones de personas de 60 años o más en este momento, y se calcula que en 2050 alcanzará los 2000 millones. Por ello, cada año debemos reafirmar la toma de conciencia para con “nuestros viejos”.

Nuestra ciudad no está exenta a esta problemática, por ello Nuevo Día fue a la mayor fuente de ancianos de la ciudad: el Hogar “Domingo Goñi”. Allí dialogamos con algunos abuelos y también con quienes se encargan de recibir a los mismos: Nely Huertas, asistente social, y Laura Palacio, integrante del equipo de Preventivo Social.

“Hicimos un spot radial para que no quede sólo en un día”, afirmó Laura, “la idea nuestra es hacer tomar conciencia también a las familias de los abuelos del Hogar, al personal y a todos los visitantes, para que se los respete”.

La asistente social Nely Huertas, comentó que estuvieron hablando con los abuelos para que ellos también tomen conciencia de la importancia que tiene esta fecha, del respeto de las personas mayores, que es un problema social a nivel mundial. “No sólo el maltrato afecta la salud, sino que también afecta a los derechos humanos. Es un problema que merece ser tratado en cada comunidad, internacionalmente”, manifestó.

 

La campaña

 

Según Laura, tanto la familia como la comunidad tienen obligaciones con los abuelos, como que sean respetados, bien tratados, tenidos en cuenta, etc. “Nosotros desde hace años este día lo venimos trabajando, ahora lo estamos haciendo con el Consejo de Adultos Mayores, pero sobre todo en el Hogar”, dijo. “No esperar que sea este día para recordarlo, sino también hacer un trabajo previo. Hicimos folletería, un spot radial donde los mismos abuelos nos hablaron de los derechos que tienen”.

Laura señaló que hablaron mucho con los abuelos para que sepan defenderse y sepan decir “hasta acá llegan, yo tengo mis derechos también”. “Se habló mucho con el personal para que todo sea un conjunto donde se respeten sus derechos”, reveló.

Con respecto al acto llevado a cabo el jueves, Laura indicó que fue muy simple porque no festeja, sino que se conmemora el día. “Creo que no hay mucho que festejar, sí hacer una buena campaña de concientización”, refirió. Mientras que Nely agregó que con el trabajo previo, lo que logran es que ellos tomen conciencia de que muchas veces a ellos se les vulnera los derechos y ni siquiera saben.

Ambas rescataron que la sabiduría que tienen no tiene precio. “Acá nos nutrimos día a día de las cosas que nos dicen y cómo lo hacen, cómo nos cuentan. No tiene precio la sabiduría que tienen. Te dejan una enseñanza muy buena, a veces por falta de tiempo no les prestamos la atención que merecen”, coincidieron.

También apuntaron que ellos tenían otro tipo de valores. “Ahora nos regimos por otra cosa, tenemos una escala de valores completamente diferente. Antes se lo tenía hasta lo último al viejo en la casa. Ha cambiado mucho el ritmo de vida y por ende la escala de valores. Se han perdido muchos valores y ellos lo tienen muy latente en su recuerdo. A lo mejor pasamos de un extremo al otro, antes no los dejaban hablar en la mesa y ahora los almuerzos son con el telefonito” señalaron. “Hay que concientizar día a día”.

 

En primera persona

 

Los abuelos, como protagonistas de esta problemática, nos contaron sobre su vida y sus valores, y cómo han cambiado con el correr del tiempo.

 

José Ituriza, 88 años. 4 años en el hogar. “Soy nacido y criado en Suárez. Toda mi vida trabajé en el campo: alambrando, de esquilador… La vida del campo no es fácil. Mi primera esposa con quien crié dos hijos, Margarita Sterz, falleció. Después de muchos años solo, conocí por un amigo a María Luisa Roth, que se jubiló como cocinera del Hospital. Con ella estuve 18 años en pareja y ella también falleció. Las dos fueron muy buenas compañeras, tuve suerte Ahora estoy acá. No sé si llegaré, pero ahora el 17 cumplo 89 y hace 4 años que estoy acá. Estoy muy contento de estar acá. Algunos familiares me visitan, otros no, pero qué va a hacer.

Ahora los chicos son muy diferentes, saben estar empinándose una botella y se usted los mira, no les gusta. Hay mucha falta de respeto, ha cambiado todo”.

 

 

Roberto Seitz.79 años. 9 años en el hogar. “Soy nacido en Coronel Suárez pero el último tiempo viví en pueblo San José. Acá en el hogar estoy bastante bien, nos atienden bien. Tengo buena amistad, buen compañero de habitación y estamos bien atendidos. Tengo tres hermanos. De joven trabajé en la construcción, durante 50 años. Fue un trabajo duro, mayormente a la intemperie.

Ha cambiado mucho el respeto de la juventud, no es tan bueno ahora. Antes no se contestaba, ahora no hay respeto a los mayores, los chicos mandan a sus padres”.


 

Ricardo Kromberger. 78 años. 2 meses en el hogar. “Me gusta estar acá, es muy cómodo y cuando necesitamos a las chicas, te atienden bien. A mí me cambió la vida, de mi parte no tengo quejas, estoy muy contento. De joven fui constructor chico, un trabajo duro.

Tengo familia en Estados Unidos, mi esposa está con mi hija allá. Mi hijo está acá en Suárez. Siempre hay que rescatar el valor humano. Hoy los papás crían a sus hijos más cercanos a que sepan, a que tengan capacidad. Con su capacidad vamos avanzando, buscan darles colegio, sabiduría. Porque lo nuestro, en pocos años, se apaga la luz. El que no quiere respetar es porque es malo, hay padres que no saben ubicar a los hijos. La vida lleva una marcha y ahora están ustedes en pleno apogeo”.

 

 

Diego José Lizo. 88 años. 2 años en el hogar. “Acá estoy muy bien, perfecto. De joven trabajé con mi padre, que tenía horno de ladrillos. Soy nacido y criado en Suárez, pero falté muchos años porque me fui a trabajar a Mar del Plata y estuve 40 años allá, pensando que no iba a estar tanto. Tengo una hermana y una sobrina, no tengo hijos, quedé viudo hace siete años. Estoy acá porque me quebré el fémur y sin el carrito no puedo caminar, tampoco estar solo.

Hay mucha diferencia entre el respeto de ahora y el de antes, no todos por supuesto. Hoy no hay respeto ni con los padres ni con la gente mayor tampoco. Hace dos años que no ando en la calle, pero cuando anduve lo veía. Creo que la juventud es distinta, los padres son distintos. Antes eran más rigurosos, ahora se les da demasiada libertad. Mi padre jamás me pegó, nunca. Pero con mirarme… listo”.

 

Gladys Poggio. 81 años. 10 años en el Hogar. “Yo no tengo palabras para el hogar. Es tranquilo, estamos entre adultos. Llega un momento en que ya tus fuerzas no dan para estar en tu casa, mantenerla, y uno no puede pretender que la familia esté para atendernos, tener que depender de ellos.

Yo creo que los chicos de ahora soy buenos, tal vez hasta son mejores porque tienen otro acercamiento. Yo estuve mucho con nietos, para mí era una felicidad. Uno de ellos cuando era chiquito dormía con el piecito agarrado, te buscaba con el pie para ver si estabas. Es más íntimo, antes eran más distantes. Como abuela es muy gratificante tener a quién darle ese tiempo, es lo mejor que te puede pasar. Yo en mi casa agrupaba un núcleo de chicos amigos de mis nietos, les hacía una parva de panqueques para que tomen la leche, para que no anden tanto en la calle. A veces no había dulce y los espolvoreábamos con azúcar, otros días venía alguno con un tarro de dulce de la casa para compartir. Había otro acercamiento, otra comunicación. Era bastante sacrificada la vida antes, pero con gratitud. Hoy la tecnología está privando a los chicos de un montón de cosas”.

 

Nely Etchebarne. 89 años. 1 mes en el Hogar. “Estoy muy bien acá. Vengo con la ventaja que lo conocía mucho al Hogar. Venía mucho con la Legión de María, ya tenía idea de lo que era. Luego de que falleció mi marido vivieron conmigo mi hijo y su familia, las nenas se criaron conmigo, como 15 años. Después hubo unos problemas y me fui a vivir con mi hija Estela, con ella estuve como 10 o 12 años. Originariamente soy de Rauch, cerca de Tandil, pero hace 60 años vine a Suárez, donde nacieron mis hijos.

 

En el respeto hay mucha diferencia. Me acuerdo de mis abuelos y eran unos dioses para mí, ahora los abuelos están ahí nomás. Yo a mis nietos y bisnieto los quiero con un amor infinito, porque ayudé a criarlos. Depende también de cada casa, creo que los míos están bien criados. Por ejemplo, tengo una nieta de doce y si se va a dormir sin despedirse de los abuelos, la hacen levantar para que lo haga. Hoy los chicos se crían de otra forma, nosotros traemos la tradición de antes. Es bueno que ahora tengan más contacto con los padres, antes los padres eran más fríos. En la escuela también había otro respeto. Si venían con una mala nota me iba a la escuela para ver qué habían hecho, no para pelear con la maestra. Había mucho contacto con las maestras. Ahora la vida se vive corriendo. Antes las madres estábamos en casa, ahora tienen que trabajar los dos”.

Compartir en: Post on Facebook Facebook Twitter Twitter

Suscribirse a alimentadores (feed) de comentarios Comentarios (0 publicado)

total: | mostrando:

Publicar tu comentario

  • Marcado
  • Itálico
  • Subraya
  • Cita

Por favor introduce el código que ves en la imagen:

Captcha
  • Enviar a amistad Enviar a amistad
  • Imprimir Imprimir
Compartir en: Post on Facebook Facebook Twitter Twitter