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El padre Diego Kessler instó a construir puentes, no construir muros, y vencer el miedo

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Los feligreses acompañaron la homilía celebrada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen Los feligreses acompañaron la homilía celebrada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen

Lo propuso en la homilía que brindó ayer al momento de celebrar la pascua de resurrección en la Misa celebrada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen. Además reclamó: «llevar este anuncio a todos y cada uno de los lugares»

Ante la feligresía que ayer colmó la capacidad de la parroquia Nuestra Señora del Carmen para celebrar la Pascua de Resurrección, el padre Diego Kessler, instó a llevar el mensaje tendiendo puentes, en vez de construir muros ante la certeza de que «El señor vence la muerte».  Ello fue la idea central del mensaje que además propuso dejar de lado el temor y no encerrarse.

El párroco comenzó diciendo: «Que Cristo resucitado sea nuestro gozo. Gozo que tiene que es mucho más que la alegría, más profundo, porque conmueve hasta las entrañas mismas. En este acontecimiento no sólo Dios entregó su vida por nosotros, sino que nos abrió las puertas del cielo para que nosotros también después, una vez que Él ya entró en esta comunión íntima con Dios, nosotros también podamos participar y ser los ciudadanos del cielo»

«Decía el papa Francisco hoy por la mañana (por ayer) en la misa de Pascua», dijo el celebrante. Que la iglesia no cesa de decir ante nuestras derrotas y nuestros corazones cerrados y aterrorizados que el Señor ha resucitado». 

 

Más que una frase

 

«Eso parece una frase nada más», reflexionó el cura. «Pero está describiendo la realidad que nosotros todos vivimos. ¿Cuántas veces experimentamos las derrotas? Es decir aquellas cosas no han salido como nosotros esperábamos, queríamos y teníamos pensado. Esto a la vez nos cierra, nos va dejando vulnerables, va cerrando el corazón. No lo deja abierto porque tiene temor a ser nuevamente herido».

«Causa el mismo temor que a los discípulos que habían ido al señor y pensaban que allí en el día del Viernes Santo en la cruz, en llevarlo al señor al sepulcro», comparó Kessler. «Muchos ni siquiera lo habían acompañado hasta el sepulcro. Porque después que lo habían aprehendido incluso, cuando Pedro lo había negado, se habían dispersado. No estaban cerca de allí. Si bien estaban reunidos en la oración tenían miedo. Ya que si le había pasado esto al maestro muy probablemente podía llegar a pasarles a ellos también».

«Estas situaciones que tan bien describía el papa Francisco, son las que nosotros enfrentamos y llevamos adelante todos los días», aseguró el sacerdote. «Pero la gran ventaja que tenemos es que sabemos que el Señor ha resucitado.  Ha vencido sobre la muerte y sobre todos los signos de muerte, que nosotros podemos experimentar. No sólo derrotas sino también debilidades y todos los pecados por los que Él mismo murió y también resucitó».

 

La guerra y el terrorismo

 

«Otra cosa que también nos recordaba», dijo Kessler refiriéndose a los dichos del Papa. «Son los azotes en las guerras, en los actos de terrorismo y en tantas situaciones que se viven en contra del ser humano. Tanto dolor tragedia y calamidad»

«La solución no es levantar muros, quedarnos encerrados, buscar seguridades donde nadie puede llegar a penetrar», enfatizó el padre Diego. «Establecer esos muros tan altos que nadie pueda llegar a vulnerarlos. Muy por el contrario dice (el Papa), tenemos que establecer puentes. Lejos de los muros, los puentes».

«Hoy para resguardarnos de cualquier cosa levantamos muros», puntualizó el párroco. «Tanto los muros físicos, como lo son los de ladrillos y cemento, como  así también los muros de cemento para que no nos hagan daño, no nos mostramos, no salimos al encuentro del otro, no mostramos esa fragilidad que seguramente todos experimentamos,  porque estamos atemorizados»

 

Temor

 

«Tenemos temor del qué va a pasar», afirmó. «Sí digo, sí hago…  Esto nos paraliza y es asimismo una manera, de ir haciendo este muro y que lejos de ir al encuentro del otro, nos vamos encontrando, sintiendo y percibiendo que cada vez estamos más solos».

«En un mundo híper comunicado, nos damos cuenta que muchas veces que estamos solos frente a la pantalla o de nuestro celular, o de la Tablet, pero no estamos compartiendo ni conversando con nadie», describió Kessler. «No estamos viviendo la experiencia real, sino, que en el mejor de los casos estamos conversando con una pantalla y nada más».

«Esto lejos de crear la comunicación nos va aislando», dijo enfático. «¡No tengamos miedo! ¡No tengamos miedo!, reiteró.  «El mensaje de hoy es precisamente para poder salir con la confianza de que el señor vence. Pero para esto tengo que estar convencido de verdad. El Señor vence en mi vida. Entonces frente a esta certeza y seguridad: ¿Qué temer? ¿A qué tenerle miedo?

«Dice también San Juan: en el amor no existe el temor. Si nosotros hemos sido amados hasta tal punto que no solamente Jesús murió por nosotros, sino que además resucitó por nosotros entonces: ¿Qué temer? No hay nada que temer», puntualizó Diego Kessler.

 

Ir al encuentro

 

«Sino también ir al encuentro, salir…» conminó. «Ciertamente Pedro y Juan iban con esa actitud, con esa vacilación, hasta el sepulcro, porque querían ver lo que había ocurrido y así también nosotros frente a la realidad de cada día, muchas veces vacilantes o con un poco de temor, no debemos de dejar de ir hacia la realidad que el Señor nos está poniendo allí adelante, porque si no nos perdemos de ver el sepulcro vacío y la Gloria del Señor. Porque preferimos una seguridad amurallada ante el encuentro… que tiene sus riesgos, pero si confiamos de verdad, el Señor vence».

«Vence nuestra inseguridad, nuestro temor, nuestro miedo y elabora a través de nuestra frágil humanidad un mundo nuevo», agregó enfático el padre Diego. «Un mundo nuevo que comienza ya, con quien tenemos al lado si de corazón y no como una frase prefabricada, le decimos felices pascuas, el Señor resucitó ¡Es la alegría de mi corazón! ¡Hoy despierta algo nuevo en mi vida! ¡Hoy puede ser algo grande! Pero eso lo podemos decir cada uno de los días porque esta certeza se prolonga en el tiempo y en toda la historia».

«Pidámosle al Señor de un modo muy especial en este día en que celebramos la victoria, del Señor sobre la vida, la muerte, el dolor, el sufrimiento, sobre lo que el mundo aparentemente puede llegar a ver como una tragedia, siempre el Señor vence», reiteró.

 

Convencidos

 

«Para ello debemos estar bien convencidos y llevar este anuncio a todos y cada uno de los lugares donde el Señor providencialmente nos ha colocado», dijo para cerrar el padre Diego Kessler, párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Coronel Suárez. 

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