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Básquet formativo

“Jugar ayuda a corregir más rápido los errores”

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“Jugar ayuda a corregir más rápido los errores”

Federico Iriburo, suarense que está radicado hace varios años en Bahía Blanca, donde desarrolla su profesión como entrenador, estuvo en el “Ricardo Azurmendi”, donde brindó una clínica para jugadores locales.

El entrenador suarense Federico Iriburo ofreció una clínica de capacitación en el “Ricardo Azurmendi” de Deportivo Sarmiento, donde transmitió a los chicos sus conocimientos y experiencia recogidos a través de sus años en el básquetbol bahiense.

“Este club me ayudó mucho a formarme como persona, por eso quiero dejar algo de lo que aprendí en mis años de basquetbolista y entrenador como forma de agradecer”, señaló el ex jugador verdirrojo y actual integrante del cuerpo técnico de las divisiones menores del club Estudiantes de Bahía Blanca.

Además, Iriburo forma parte de un grupo de trabajo junto con los entrenadores Walter Romerniszyn y Pablo Esteban, que cada fin de año organiza un Campus para chicos de Bahía Blanca y la zona.

En cuanto a la clínica, aclaró que “no vinimos a enseñar a jugar el básquet, para eso están los profes del club”, sino “a dejar nuestra manera de ver el juego”.

“En los más pequeños buscamos un enfoque más lúdico, que se diviertan y hagan amigos mediante el juego. A los más grandes le damos detalles técnicos y herramientas para jugar mejor”, señaló.

El entrenador destacó el nivel del básquet suarense. “Por una cuestión de competencia, en Bahía Blanca los jugadores tienen mayores posibilidades de desarrollo. Pero en relación a la cantidad de pobladores y los chicos que juegan, surgieron de Coronel Suárez tremendos jugadores”, afirmó.

“Bahía Blanca se destaca por la competencia interna, los chicos juegan una o dos veces por semana, de marzo a diciembre, y lo mismo pasa en mayores. Esa cantidad de partidos permite corregir más rápido los errores, no es que acá se equivoquen más, sino que se juega menos”, expresó.

En tal sentido, agregó que “el hecho de no cometer errores hace que los jugadores sean más fuertes de la cabeza y puedan resolver mejor las situaciones que se plantean en un partido”.

 

Largo plazo

 

Por otra parte, Iriburo aseguró que en su filosofía de trabajo lo que importa es que los chicos aprendan a jugar.  “El resultado le sirve al entrenador para venderse, pero no le ayuda a los chicos a jugar mejor. Nosotros preferimos trabajar a largo plazo, sin la obligación de conseguir títulos o resultados cuando están en las categorías Preinfantiles o Infantiles”, manifestó.

Con respecto a la ansiedad de los padres o dirigentes por obtener logros deportivos, señaló que se maneja “peleando con nuestras ideas, explicar que no importa hoy una derrota en Preinfantiles, sino que lo importante es cuando el chico llegue a jugar en Juveniles. Por supuesto, cuesta mucho, a veces hasta nos cuesta el puesto, porque los dirigentes son los padres y quieren que sus hijos ganen”.

“A los entrenadores nos contratan porque se supone somos los que entendemos, sin embargo en cualquier charla de café todos saben de básquet y te dicen lo que hay que hacer. No quiere decir que nosotros somos los dueños de la verdad, pero estudiamos y trabajamos porque queremos que el básquet del club crezca y no para que determinada categoría obtenga un resultado. En tal caso que gane porque juega mejor”, precisó.

 

Conforme

 

Asimismo, Iriburo resaltó la  importancia de esta edad para la enseñanza, al decir que “hasta los 14 o 15 años los chicos son como una esponja, absorben todo. Además en la actualidad hay muchísima más información que hace 25 años, lo que obliga también a seleccionar muy bien. Nuestra responsabilidad es saber qué hace mejor jugador a un chico”.

“Los pibes, primero tienen que venir a jugar y divertirse, y después llevarse herramientas que le sirvan para jugar. Cuando el básquet deja de ser una diversión estamos equivocando el camino”, resaltó el DT y anticipó que la idea es volver a fin de año para desarrollar un Campus en conjunto con sus compañeros.

En cuanto a la clínica que se desarrolló en el “Azurmendi”, dijo que “lo principal que vi fue la muy buena cantidad de jugadores, algo que es fundamental para mantener la pirámide. Si no hay cantidad es imposible la calidad. En los más pequeños hay buen trabajo de cosas básicas como la bilateralidad y el manejo del balón, lo que refleja el trabajo que hay atrás, eso no se aprende en las redes sociales”

“Puede faltar en los más grandes pulir más la técnica de los gestos y la lectura de las situaciones, pero eso también lo da jugar mayor cantidad de partidos durante el año. Los entrenadores me contaron que el año pasado jugaron 14 partidos y en Bahía Blanca, por ejemplo, el que menos lo hizo jugó 24 partidos”, añadió.

El entrenador suarense se siente cómodo trabajando con los chicos, aunque en sus inicios dirigió en Mayores. “Cuando empecé a dirigir Primera reconozco que no estaba preparado, no quiere decir que no me interese volver al profesionalismo, pero encontré un lugar donde estoy cómodo para desarrollar lo que me gusta, en un club con mucha historia como Estudiantes”, finalizó.

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